Un acuerdo infame

Como están evolucionando los hechos en Colombia, al contrario de lo que muchos piensan, habrá Uribe para largo. Los elementos que amenazan su gobernabilidad y poder cada vez se encuentran más debilitados y a corto y mediano plazo no ocurrirá nada diferente a su fortalecimiento.

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mayo 14 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-14

La Ley de Justicia y Paz se acabó y se solucionó el problema de las confesiones, se niega la reparación, la verdad y la justicia por la vía del reconocimiento de que los delitos de lesa humanidad y los asesinatos son subordinados y secundarios frente al narcotráfico. Como ya se sabe es un acuerdo de Cooperación Judicial y claramente tiene un tufillo de inmunidad e impunidad para todos los implicados en los procesos de la ‘parapolítica’, incluidos los congresistas o funcionarios gubernamentales presos o judicializados. No conozco el contenido del Acuerdo con los norteamericanos. Lo cierto es que la única esperanza que les queda a las víctimas y a Colombia son las organizaciones, los tribunales internacionales y la Corte Penal Internacional. Pero aún ellos se encontrarán limitados en su acción, porque los asesinos y sus cómplices no tendrán la ‘espada de Damocles’ de los testigos de su barbarie, pues estarán protegidos por la nobleza de la justicia norteamericana y desaparecerán en las calles de Nueva York, salvaguardados por sus nuevas identidades. Venezuela y Ecuador tendrán que seguir respondiendo a acusaciones presentadas conjuntamente por los gobiernos hermanos de Colombia y Estados Unidos, y nuestro país será la punta de lanza de cualquier aventura militarista y del apoyo a los movimientos de oposición contra las democracias de esos países. No les quepa la menor duda. La Interpol y su veredicto sobre el computador de ‘Reyes’, serán la noticia de mañana que desaparecerá la de hoy. Los vientos de la guerra se agudizarán en la búsqueda de la derrota definitiva de las Farc. Sin embargo, me asalta la duda de que esto ocurra definitivamente, porque el dinero envuelto en este proceso y los ‘Perros de la Guerra’, que son insaciables, no lo permitirán. Es bueno recordar el diálogo entre dos presidentes latinoamericanos a propósito de un incidente fronterizo que casi los conduce a la guerra: “La solución es pagar directamente las comisiones de las armas, por anticipado, y no comprarlas”. Se cayó la reforma política, no existe la ‘silla vacía’ y dimos un salto al vacío, seguramente con el apoyo casi unánime de nuestros compatriotas. Me niego a aceptarlo y acepto anticipadamente la condena a muchos años de soledad. Queda únicamente la posibilidad de dejar constancias históricas. Y ¿a quién le importa? El Virrey, perdón, el embajador norteamericano, se salió con la suya y ahora podrá sin rubor dedicar casi todo su tiempo a ejercer su primera vocación: la de comediante, y hacer reír a nuestros compatriotas sobre las tumbas y las fosas comunes de tantos colombianos. La Corte Suprema de Justicia, las víctimas y el pueblo colombiano se quedaron con un ‘Palmo de Narices’. Al decir de Benedetti “Juan Goytisolo me dijo una vez y me dejó un semestre hablando solo: nosotros, los poetas, estamos trabajando por un mundo que quizá mañana nos resulte inalcanzable”. '' La Corte Suprema de Justicia, las víctimas y el pueblo colombiano se quedaron con un ‘Palmo de Narices’.WILABR

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