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Adelante, Presidente, pero

Este domingo se llevarán a cabo las elecciones en las que los colombianos tendremos la oportunidad de escoger a quien gobernará al país durante los próximos cuatro años. Todos los candidatos son personas que tienen méritos personales y profesionales suficientes para aspirar a la primera magistratura. Sus propuestas, como es apenas natural, tienen seguidores y detractores, pero han servido para poner al país a pensar en sus problemas y posibles soluciones.

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mayo 26 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-26

Ha sido perjudicial para la democracia que el presidente Uribe haya decidido no debatir con sus rivales dichas propuestas, lo cual hubiera enriquecido la discusión, pero de todos modos los ciudadanos han recibido suficientes elementos de juicio para votar a conciencia. Carlos Gaviria, del Polo Democrático, ha hecho una buena campaña en la que se destaca su defensa a ultranza de las libertades personales. Compartimos plenamente sus posiciones frente a temas delicados como el aborto, el divorcio, el matrimonio entre homosexuales y la despenalización del consumo de droga. Pero en materia económica no compartimos sus tesis, cuya aplicación estamos seguros harían daño. Y frente a la guerrilla, a pesar de sus explicaciones, francamente no nos convence su postura -hubiésemos preferido una condena radical a sus actos terroristas, sin que ello hubiese implicado cerrarle las puertas a un eventual proceso de paz. Horacio Serpa, del Partido Liberal, en éste su tercer intento por llegar a la presidencia, ha formulado sus mejores propuestas. En líneas generales sus planteamientos en materia social y económica son serios, bien estructurados, viables. Tenemos algunas diferencias menores en algunos puntos, pero en donde sí tenemos una gran divergencia es en su rechazo total al TLC recientemente negociado. Destacamos de Serpa su compromiso con lo social, su preocupación -que compartimos- por la falta de equidad en Colombia, y respetamos su amplia y variada experiencia en el manejo de complejos asuntos del Estado. Antanas Mockus es un valioso líder de Colombia. Contra viento y marea ha hecho una campaña llena de ideas, de juiciosas reflexiones, de propuestas novedosas. Su insistencia en la educación como herramienta de progreso, y su obsesión por los cambios culturales, son sin lugar a dudas caminos acertados para el progreso nacional. Quien quiera que sea el próximo presidente debería incorporar estos instrumentos en sus programas de gobierno.Y tiene mucha razón el ex alcalde de Bogotá cuando afirma que el país no debe seguir acumulando odios, y que lo más pronto posible hay que acabar con la sed de venganza que tanto daño le ha hecho al país. Pensamos que la mejor opción para regir los destinos nacionales entre el 2006 y el 2010 es Álvaro Uribe Vélez. Las principales razones que sustentan esta convicción son sus valiosos logros -en sus primeros cuatro años- en materia de recuperación de la seguridad nacional (aún falta mucho, pero el avance ha sido muy significativo), y en la robusta reactivación de la economía (primordialmente impulsada por una bonanza de confianza producida por el liderazgo de Uribe). Resaltamos también el acierto del Presidente al tomar la decisión de negociar el Tratado de Libre Comercio, medida que no será la panacea para todos nuestros males pero que sí hará una buena contribución en el frente económico y social. Sin embargo, con todo respeto y con intención constructiva, creemos que en su eventual segundo mandato el presidente Uribe debe hacer algunos ajustes. Concretamente pensamos que el primer mandatario tiene que ser más respetuoso y más tolerante con quienes no estén de acuerdo con sus ideas y decisiones, y debe escuchar con más atención propuestas distintas a las suyas. Creemos también que no debe seguir debilitando a las instituciones con un estilo personal abrumador que a veces traspasa la órbita de lo que debe ser su papel, invadiendo esferas que no son de su competencia. Es indispensable además que de verdad aplique la meritocracia, sana intención que en su primer gobierno fue muchas veces suplantada por nombramientos donde primaron las motivaciones políticas en vez de las técnicas. Y es fundamental que en su segundo período le ponga dientes -muchos y muy afilados- a la guerra contra la corrupción. Pero lo que más queremos enfatizar es la imperiosa necesidad de que en los próximos años los colombianos que sobreviven en la miseria ocupen el primer lugar en la agenda presidencial. Seis y medio millones de ciudadanos tienen pésimas condiciones en servicios esenciales -salud, educación, vivienda, servicios públicos. A ellos no les han llegado suficientes dividendos de la recuperación económica y de la mayor seguridad. Y no pueden esperar más. Confiamos en que el presidente Uribe en su segundo mandato seguirá haciendo bien las cosas en las que su gestión ha sido fructífera, y confiamos en que corregirá el rumbo en aquellos asuntos en donde todavía hay mucho espacio para mejorar.

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