Adiós a los joyeros de La Candelaria por disposición de nuevas normas urbanísticas

Debido a la recien implementada normatividad, les queda prohibido fabricar piezas de oro y plata. Cerca de dos mi familias viven de esta actividad.

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mayo 07 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-07

Una tradición que tiene 150 años de historia está a punto de desaparecer del centro de Bogotá. 

Allí es posible encontrar un anillo en plata de cinco mil pesos hasta una sofisticada joya, con incrustaciones de diamantes, que puede llegar a costar 300 millones de pesos.

Sin embargo, el Plan Zonal del Centro, que fue aprobado a finales de 2007 y cuyo primer plazo para dar cumplimiento a la normatividad se cumple el próximo año, prohíbe la presencia de los talleres donde se elaboran anillos, cadenas, dijes, gargantillas, aretes, candongas, entre otras piezas que son elaboradas por manos expertas.

Orlando Muñoz, fiscal de la Agremiación Nacional de Joyeros y Afines (Grejoyeros), afirmó que son más de 800 locales comerciales los que tendrán que cerrar sus puertas, ya que su actividad no está permitida dentro la Unidad de Planeación Local (Upz) 94 o de La Candelaria, que comprende desde la calle 10 hasta la avenida Jiménez y desde la carrera 5 hasta la 9.

"En reuniones con la alcaldía local y Planeación nos han advertido que esa actividad, que lleva aquí 150 años, no está permitida y que en cualquier momento nos debemos ir", sostuvo Muñoz.
El temor del gremio joyero fue confirmado por Pablo Ruíz, alcalde local (e) de La Candelaria.

"No entendemos por qué una actividad bastante tradicional, como la joyería en el sector de La Candelaria, quedó prohibida. Le hemos planteado a Planeación Distrital que se revise ese tema", indicó Ruíz.

El funcionario explicó que la norma sí permite usos comerciales como restaurantes, bares y parqueaderos.

Precisamente, para el próximo 15 de mayo está agendada una nueva reunión con Planeación para tratar el tema.

Según Luis Leonardo García, director de Patrimonio y Renovación Urbana de la entidad, ese día se dará a conocer una evaluación que se adelanta al gremio joyero, en la que están incluidos temas como la permanencia y tradición de esa actividad, al igual que el impacto urbanístico que genera el proceso de fabricación y forja de las joyas.

García anunció que con base en esas evaluaciones, en los próximos días se definirá si se modifica la norma para que la actividad pueda permanecer en ese sector.

'Es una norma absurda'

Para Lucía García, propietaria de un negocio en La Candelaria, la norma que prohíbe la elaboración de joyas es un absurdo porque no respeta la tradición de esa actividad.

"Empezó con mi abuelo, siguió con mi padre y ahora mis hijos y mis nietos también llevan este oficio en su sangre. Nos dicen que debemos irnos para la Décima o para otro sitio -agregó Lucía-. Eso sería dejar a muchas personas sin empleo".

Se calcula que cada local comercial emplea unas tres personas.
Según Ómar Bohórquez, quien es joyero en en el sector hace 30 años, trasladar la actividad a otra zona de la ciudad sería acabarla.

"Los turistas nacionales e internacionales, que vienen de los Estados Unidos, Japón, Alemania, Italia y la China, principalmente, ya saben que este sector de La Candelaria es joyero y vienen a buscarnos".

La preocupación también ronda a Carlos García, quien hace 25 años tiene un pequeño taller de modelaje de cera, que, según explicó, es el primer paso para elaborar una joya. "De esta actividad dependemos tres familias", dijo.

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