Aeropuertos regionales de Colombia, con 30 años de rezago

La situación es crítica en ciudades intermedias. Sectores señalan que plan de inversión es demorado.

Así lucía el pasado febrero el aeropuerto Palonegro, de Bucaramanga, uno de los terminales donde la Aerocivil adelanta obras de

Archivo particular

Así lucía el pasado febrero el aeropuerto Palonegro, de Bucaramanga, uno de los terminales donde la Aerocivil adelanta obras de

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junio 09 de 2015 - 11:49 a.m.
2015-06-09

En teoría, el país cuenta con 641 aeródromos de diversa índole (169 privados, 5 militares, 219 para la fumigación y 173 al servicio público, entre otros), pero en las ciudades intermedias la realidad es de precariedad en la infraestructura aeroportuaria, que aun llega a tener un atraso de 30 años –como reconoce la propia Aeronáutica Civil– y un impacto negativo sobre los sectores de la economía que no pueden entrar en el engranaje de la competitividad.

Del lado del turismo sonó la alarma. Para Gustavo Toro, presidente ejecutivo de Cotelco, “es imperdonable para un país que busca ser de talla internacional que sus aeropuertos regionales sean inaccesibles”.

Si bien está en marcha un plan de inversión superior a los 2 billones de pesos, según los planes de la Aeronáutica Civil, los puertos aéreos tardarán al menos dos años en estar a tono para el turismo y la competitividad de las regiones, advierte Toro.

Todo porque Colombia perdió las oportunidades para invertir y aplazó para después uno de los temas que hoy se ubican entre los que más promueven el desarrollo: la conectividad.

En consecuencia, ciudades que son obligadas para el tráfico hacia otros puntos de la geografía y ayudan a mover el tráfico aéreo de pasajeros, que en 2014 fue de 29 millones de personas, ostentan instalaciones aeroportuarias viejas, con pistas estrechas, sin salas de espera adecuadas, en fin, sin las condiciones mínimas que exige un aeropuerto de ciudad.

Según Cotelco, “las obras a veces se concentran en pintar la fachada, pero faltan servicios esenciales, como el caso de la pista del aeropuerto de Quibdó (Chocó), cuya estrechez casi no da espacio para el aterrizaje”.

Esta misma situación se repite en Santa Marta, Nuquí, Mitú, Puerto Inírida, Leticia, Bahía Solano, entre otros.

Al respecto, el director de la Aeronáutica civil, Gustavo Lenis, explica que hay ocasiones en las que la Nación pone plata para ampliación de pistas, como en la ciudad de Pereira, donde el terminal aéreo es del municipio, pero no puede encargarse de lo que les corresponde a las regiones. “Se hicieron 2.200 metros de pista con plata de la Nación, pero la terminal ya no es funcional y le corresponde arreglarla al municipio”.

El panorama aeroportuario de las ciudades intermedias ha sido tema recurrente por estos días en el Congreso de la República.

La senadora Susana Correa adelantó un debate de control político en el que puso sobre el tapete casos como los de los aeropuertos de Girardot, Barranquilla y Popayán, en los que la maleza amenaza con tragarse las luces del borde de la pista y dificulta las operaciones nocturnas.

A esto se le agregan los huecos y las estructuras con materiales de baja calidad y deterioro que hay en las pistas de ciudades como Pereira, Río Negro y Pasto, indicó la congresista en su debate.

La parlamentaria María del Rosario Guerra, entre tanto, aboga por el aeropuerto de Corozal, que, según ella, es un desperdicio, pues solo tiene un vuelo diario operado por Satena, pues la escasa infraestructura impide el aterrizaje de aviones grandes.

Ciudades que son polo turístico, como San Andrés islas, tampoco escapan al rezago aeroportuario. “El de la isla lo vamos a intervenir. Inicialmente se le iba a hacer una repavimentación, pero se enviaron los técnicos, quienes determinaron que había que reconstruir la pista”, indicó Lenis.

Otro polo de desarrollo turístico como Santa Marta también reclama por su terminal aéreo. La queja, además del deterioro de la infraestructura física, es por la demora en la reestructuración de su capacidad para recibir vuelos internacionales. Al respecto, el director de la Aerocivil expresa que “allí hay dos problemas, uno que la pista es corta, y otro, que no cumple con la certificación internacional. Por ello, en julio se va a presentar un proyecto para proponer una ampliación de pista y obras de certificación”.

UN PLAN DEMORADO

El plan del Gobierno incluye inversiones que mejorarán al menos 15 aeropuertos de las ciudades con mayor necesidad de fortalecer estos terminales.

Muchas de las obras ya despegaron. Otras están trabadas por trámites dispendiosos, como el caso de Tumaco, donde hay 198 familias asentadas en la zona de seguridad del aeropuerto que deben ser reubicadas.

Para la reestructuración del aeropuerto de Buenaventura se requiere hacer una consulta previa con las comunidades afros, luego de lo cual se hará un plan maestro que determine las obras prioritarias.

En el paquete también entran ciudades fronterizas como Cúcuta, que cuenta con un aeropuerto de escasa capacidad, sobre el cual dijo el director de la Aerocivil que se están haciendo obras para el mejoramiento de las pistas, las calles de rodaje, obras de drenaje y luces.

Inadecuada climatización, fachada no apta para las condiciones climáticas y baja capacidad para el volumen de pasajeros han sido algunos de los reparos que ha tenido este terminal en los últimos años.

Entre tanto, en Ibagué, la modernización del aeropuerto Perales todavía no llega. Sus debilidades son tecnológicas y de infraestructura física, pues solo cuenta con una vieja casona en la que opera una antigua cafetería y tiene una precaria sala de espera.

COLOMBIA, MAL EN EL RANQUIN

La Industria del Transporte Aéreo Internacional (Iata) pidió ayer mayor asociación con los gobiernos en temas como la infraestructura, seguridad, regulación y medioambiente. “El transporte aéreo es el sistema de movilización masivo para el desarrollo global porque impulsa el crecimiento económico, genera empleo y facilita las oportunidades de negocios”, dijo el vicepresidente para Latinoamérica de la organización, Peter Cerdá.

Solo Panamá y Barbados se encuentran entre los 35 primeros países del mundo por la calidad de la infraestructura aérea.

Entre las economías más grandes de la región, Brasil ocupa el puesto 131; Colombia, el 105, y México, el 64.

MARTHA MORALES MANCHEGO
Redacción Economía y Negocios