Afganistán reaparece

Hasta ahora la atención sobre lo que ocurre en Afganistán se ha visto eclipsada por la confrontación en Irak. Existe la sensación de que la única crisis se encuentra en este país, fortalecida por los continuos ataques terroristas y por el difícil proceso de democratización y occidentalización de una cultura reacia y enquistada en sus creencias milenarias y hecha jirones por una irreconciliable división religiosa.

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mayo 25 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-25

A ello, se suma el peso del antecedente que motivó su invasión por los poderes occidentales y el error de haber evitado desde el comienzo calificar el verdadero peligro que el régimen de Saddam representaba por sí solo y la necesidad de que se produjera una respuesta tangible y contundente por los atentados del 11 de septiembre, utilizando argumentos débiles y evidencias que fácilmente fueron desarmadas en forma anticipada por los iraquíes, dejando a los Estados Unidos y a sus aliados en la difícil posición en la que a sus oponentes les ha sido fácil colocarlos. El hecho es que fue en Afganistán donde se comprobó plenamente la presencia de Al Qaeda, así como la brutalidad opresiva del régimen talibán, dando una mayor justificación a su invasión y a la presencia de fuerzas de la coalición. Sin embargo, existe un claro vínculo entre el desarrollo de los acontecimientos en Irak y en este país. Como vasos comunicantes el uno está unido a lo que suceda en el otro. Si la percepción es que en Irak las fuerzas de occidente retroceden y se deteriora el proceso de institucionalización democrática, en Afganistán empeorarán las cosas. Además, la red terrorista extendida en las dos regiones lo utilizará como válvula de presión que alivie la situación en el otro territorio. Como lo destacan las agencias internacionales, desde la caída de Kabul hace cinco años, el incremento de la actividad guerrillera de los talibanes ha venido en aumento y con la llegada de la primavera este año, ya se puede hablar de una fuerte ofensiva. Ataque suicidas y enfrentamientos en las poblaciones de Ghazni, Herat, Qala, a 300 millas de Kabul, han dejado centenares de muertos y muchos más heridos. El hecho de que el país esté fragmentado en segmentos políticos, dirigidos por señores feudales dentro de los cuales el gobierno central solo detenta una parte del poder, puede verse como una ventaja pues son esos jefes tribales los que realizan la mayor parte de la contención de los talibanes. Pero también tiene su lado negativo al poder cambiar de posición en cualquier momento, como lo han hecho en el pasado, en especial si perciben que la situación interna o en Irak se invierte para las potencias ocupantes, pues nadie querrá estar del lado del perdedor. En estas circunstancias el poder central no podrá hacer nada. Por eso es que ni Afganistán debe descuidarse ni en Irak se puede retroceder. Consultor privado "Fue en Afganistán donde se comprobó plenamente la presencia de Al Qaeda, así como la brutalidad opresiva del régimen talibán”.

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