El agro continúa sin dar la talla

Pese a los problemas generados por la apertura económica y los TLC, hay optimismo en el campo.

Este fue el pabellón de Colombia en la pasada Expo Flowers, en Moscú. En Rusia, las flores colombianas son altamente apetecidas.

Archivo particular

Este fue el pabellón de Colombia en la pasada Expo Flowers, en Moscú. En Rusia, las flores colombianas son altamente apetecidas.

Finanzas
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septiembre 28 de 2015 - 06:04 p.m.
2015-09-28

Los sectores de la porcicultura, la avicultura, la palma aceitera y la floricultura pueden catalogarse como los más dinámicos del sector agropecuario colombiano en los últimos 15 años.

En el primero, por ejemplo, se pasó del mito del marrano de basurero al de un cerdo criado bajo estrictas medidas de sanidad, aseo, higiene y dieta, lo que ha incidido de manera directa en el consumo

Este año, los colombianos consumirán 7,6 kilos de carne de cerdo per cápita; en el 2009 fue de 4,2 kilos, mientras que al comienzo del presente siglo se registraban 2,3 kilos por persona al año; es decir, en 15 años, el consumo se ha incrementado en 230 por ciento.

La avicultura, al parecer, es la actividad del sector agropecuario que más ha jalonado los procesos de empresarización, mientras que ha reportado casos exitosos de fusiones y adquisiones entre las empresas, a la vez que se trabaja en nuevas opciones de consumo (ovoproductos) diferentes al huevo y la carne de pollo.

Las evidencias del crecimiento de esta agroindustria también están en el consumo: para el caso de la carne, el indicador pasó de 14,2 a 30,2 kilos per cápita en los últimos 15 años, es decir, se duplicó; en huevo, el consumo también creció, de 168 unidades por persona en el año 2000 a 251 en 2014.

Para el 2004, la industria producía 7.500 millones de unidades, mientras que este año se esperan más de 12.000 millones; en el mismo lapso, en carne se pasó de 700.000 a 1,35 millones de toneladas.

En las cuentas del 2014, el valor de la producción avícola duplicó a la del café.

La palma aceitera ha marcado el ritmo en los procesos de empresarización de los habitantes de las zonas de cultivo, pues más que buscar empleados en las fincas, el gremio (Fedepalma) ha propendido para que los campesinos pasen de jornaleros a proveedores de fruta para las extractoras.

Esto se logró por medio de las llamadas alianzas productivas, por lo que hoy el 25 por ciento del área sembrada con palma en la última década se ha hecho bajo el modelo de negocios inclusivos.

Según Fedepalma, entre 2000 y 2012, los rendimientos, expresados en toneladas de aceite de palma por hectárea, cayeron a una tasa promedio anual de 1,53 por ciento; en ese lapso, pasó de 4,09 a 3,25.

La evolución de la producción de aceite de palma crudo creció en cien por ciento, de 520.000 a más de un millón de toneladas.

Desde el 2007 merece la pena destacar el uso de 9.000 a 445.000 del total de las toneladas de aceite producidas en la fabricación de biodiésel.

Otro incremento notable también ha sido en el área sembrada, en 300 por ciento, al pasar de 150.000 hectáreas en el 2000 a 450.000 al cierre del 2014.

Sin embargo, los logros que hayan podido alcanzarse por una parte, han sido afectados por las condiciones sanitarias de los cultivos, las contingencias climáticas y –en menor proporción– por la entrada en producción de palmas jóvenes.

“Se estima que en Colombia se han perdido alrededor de 100.000 hectáreas de palma a causa de la enfermedad Pudrición del cogollo (PC) en las últimas cinco décadas”, dice un informe de Fedepalma acerca de esta enfermedad que ha sido totalmente letal para los cultivos.

LOS TRES ESCOLLOS QUE NO DEJAN CRECER EL CAMPO

Bienes públicos, seguridad tributaria y seguridad jurídica son los tres retos que tiene que superar hoy el sector rural productivo para asegurar el crecimiento.

El primero está relacionada con las obras que deben financiar los gobiernos, como vías, distritos de riego y sistemas de comercialización, entre muchos otros.

“La seguridad tributaria que se quiere es la que invite al empresario a invertir en el campo; hoy, el campo paga los mismos impuestos que los banqueros, pese a que el campo es altamente inseguro”, dijo Rafael Mejía, presidente de la SAC.

Por último, la jurídica se requiere para que la compra de tierras no termine en casos de ilegalidad.

LA DINÁMICA DE LA FLORICULTURA COLOMBIANA

Dos terceras partes de lo que lleva el siglo XXI lo tuvo que vivir la floricultura de la mano con la revaluación del peso colombiano frente al dólar estadounidense.

“Hoy, la tasa de cambio se ha nivelado, pero no todo está resuelto y existen retos que la floricultura debe seguir enfrentando, en materia de mercados, de clima, de innovación, aspectos fitosanitarios y logísticos, así como la consolidación del enfoque de sostenibilidad del sector”, dijo Augusto Solano, presidente de Asocolflores.

De destacar en el sector está la conquista de no menos de 89 mercados a donde llegan las flores colombianas, sitios otrora tan exóticos como Australia, la zona centro de Asia, India y Rusia.

Por ejemplo, en este último mercado, Colombia es el segundo abastecedor de flores, luego de Ecuador, donde (precisamente) fueron los empresarios colombianos los que la promovieron.