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Agro: mercado bursátil con futuro

Pocas empresas privadas han tenido los privilegios otorgados por el Gobierno para desarrollo de este mercado. Sin embargo, la no participación convoca a reflexionar sobre retos de la globalización.

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septiembre 10 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-10

Pocas empresas privadas han tenido los privilegios otorgados por el Gobierno para facilitar el desarrollo del mercado bursátil del sector agropecuario en Colombia. Sin embargo, el hecho de que un sinnúmero de empresarios del campo no participen de él, convoca a la reflexión en torno a los retos que encara la globalización.

En 1979 nació la Bolsa Nacional Agropecuaria, como una sociedad de economía mixta, precisamente cuando operaba el modelo proteccionista y se buscaba la estabilidad en los precios a través del Idema, mediante el manejo de inventarios, cuotas de importación y 'Precios de Sustentación'.

Para ese entonces, la bolsa se utilizó en la venta de las cosechas adquiridas por el instituto y en la distribución de las importaciones.

Luego, con el desmonte del Idema, tuvo dificultades económicas, las cuales vino a superar partir de 1993 como consecuencia de los ajustes promovidos en su organización y funcionamiento.

MEDIDAS DE AJUSTE

Fue así cómo, de cara al proceso de apertura, el proyecto bursátil tuvo un viraje total con la definición de una estrategia ajustada a las verdaderas normas de un mercado abierto y en la perspectiva de pasar de las operaciones de contado a los contratos forward y luego al mercado de futuros. Por eso, entre 1993 y 1997, la Bolsa Nacional Agropecuaria replanteó su obsoleta estructura en línea y pasó a tener una moderna organización corporativa; calculó y definió su propia curva salarial; sistematizó los procedimientos; ajustó los reglamentos; creó el centro de conciliación, amigable composición y arbitramento; adquirió y dotó las instalaciones que hoy ocupa; capacitó al personal directivo en el exterior y firmó convenios internacionales.

Además, ganó experiencia en la aplicación de los Repos o Bonos de Prenda con pacto de retroventa. Diseñó los contratos forward a plazos, elaboró los estudios para la conformación de la cámara de compensación y contrató con el Cega el estudio para la titularización de ganado.

SOPORTE LEGISLATIVO

Igualmente, la gestión de esos años se acompañó de un intenso lobby ante el Gobierno y el Congreso de la República, para lograr medidas oficiales que incentivaran la participación del sector privado en este mercado.

Así las cosas, en 1993, con el concurso de los ministerios de Agricultura y de Hacienda, consiguió la expedición del Decreto 1390, con el cual se eximió del pago de la retención en la fuente al registro de las transacciones de bienes agropecuarios sin transformación industrial. Posteriormente, con el Decreto 508 de 1994, se amplió el universo de productos cobijados por la medida a los renglones agrícolas y pecuarios con transformación industrial primaria. Este decreto se convirtió luego en el 574 de 2002.

De otro lado, se logró que la ley 80 de 1993, en su artículo 24 literal K, consagrara que las entidades oficiales pudieran contratar directamente -sin necesidad de licitación pública- la compra y venta de bienes de origen o destinación agropecuaria que se ofrecieran en bolsas de productos legalmente constituidas.

Y la Ley 101 de ese mismo año, además de incorporar a su contenido la exención del pago de retención en la fuente que ya existía por decreto, autorizó en su artículo 55 el desarrollo del Mercado de Futuros y Opciones.

CONTRATOS DE FUTUROS

Las medidas anotadas estimularon la concurrencia de negocios a la Bolsa, bien fuese realizados fuera o dentro de la rueda, pero indispensables en la conformación de una serie histórica de precios del mercado, herramienta fundamental para la estructuración de los contratos de futuros, pues en el país no se contaba un sistema público de información de precios, diferente a los de sustentación del Idema.

Sin embargo, hoy día está por verse si realmente el mercado bursátil en el país ha evolucionado; si el número, frecuencia y volúmenes de las Operaciones Abiertas, o sea aquellas llevadas a cabo en la Sala de Ruedas a viva voz y con la participación de muchos compradores y vendedores, ha ido creciendo. Y, además, qué tan lejos estamos todavía de los 'futuros agrícolas', razón de ser de todo este esfuerzo.

Para avanzar es indispensable pasar de un simple preacuerdo fuera del recinto entre un comprador y un vendedor, o dejar de registrar solamente negociaciones ya efectuadas y cumplidas fuera de la bolsa, conocidas además con el sugestivo nombre de 'Operaciones de pregón electrónico', procurando, como siempre se ha querido, la conformación de un sistema de coberturas y operaciones de futuros.

El reto está en interpretar con sencillez el lenguaje y las necesidades del mercado y no olvidarse de la función social de la empresa.

LOS ESPECULADORES

Es pertinente aclarar que la sola existencia de productores y consumidores no configura la liquidez necesaria para organizar un proyecto de estas características. Se necesita la vinculación de terceros con 'intereses especulativos'. Por esta razón, los contratos de futuros incluyen a los llamados Inversionistas en 'riesgo' o 'especuladores', condición que le imprime una característica especial al proyecto.

OTROS ESFUERZOS

Si bien la ley 964/05 estableció el ámbito de operación de las Bolsas de Bienes y Productos Agropecuarios, Agroindustriales y de otros Commodities, y conjuntamente con el decreto reglamentario 1511/06 se abrieron nuevas oportunidades, hay que reconocer que la Bolsa Nacional Agropecuaria ya venía haciendo un gran esfuerzo por desarrollar instrumentos financieros que, si bien no se han masificado suficientemente, por lo menos han aportado al sector productivo una alternativa de apalancamiento a tasas razonables.

De la misma forma, ha estructurado otros productos de uso práctico con el apoyo del Ministerio de Agricultura y de Finagro, tales como la financiación de los contratos forward, la distribución del incentivo al almacenamiento y la asignación de los contingentes arancelarios.

Pero, aún así, es oportuno recordar que el esfuerzo estatal se justifica solamente si, a la par, se consolida un mercado con capacidad de sostenerse por si mismo: de lo contrario, se torna ineficaz.

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