Todo el agua de Venus se evaporó sin originar vida

En un pasado lejano, Venus habría estado cubierta de océanos, pero en lugar de engendrar la vida, se convirtió en un horno cuya atmósfera, analizada desde abril de 2006 por la sonda europea Venus Express, está compuesta en un 96,5 por ciento de dióxido de carbono.

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noviembre 29 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-29

Planeta hermano de la tierra por su volumen y su masa, la llamada ‘estrella de la mañana’ tiene actualmente una temperatura en su superficie que supera los 450 grados Celsius. “El agua presente en Venus en el pasado simplemente se evaporó, aunque hay todavía rastros en su atmósfera”, declaró Hakan Svedhem, investigador de la Agencia Espacial Europea (AEE). En un primer momento, probablemente porque Venus estaba más cerca del Sol (108 millones de kilómetros contra 149 millones a partir de la Tierra), su atmófera era también un poco más caliente y por ello, más rica en vapor de agua, cuyo efecto invernadero es todavía más potente que el del CO2”, añadió Svedhem. Al igual que ocurre sobre la superficie de la Tierra o de Marte, la atmósfera de Venus tiene su origen en la desgasificación de los volcanes y antes estaba compuesta por vapor de agua y dióxido de carbono. En la Tierra, una gran parte del CO2 se vio atrapado en la litosfera bajo la forma de depósitos calcáreos, en los océanos y en los organismos vivos, generando el ciclo del carbono. Pero en Venus, al contrario, tras la evaporación del agua, “la presencia del CO2 en la atmósfera era tan elevada que el efecto invernadero se multiplicó”, explica Svedhem. Explorada por más de 30 naves espaciales desde 1962, Venus todavía no ha revelado todos sus secretos: una inmensa capa de nubes de ácido sulfúrico, probablemente de origen volcánico, impidió hasta ahora la toma de buenas imágenes de su estructura atmosférica y su superficie. Pero Venus Express, gracias al uso de una parte más adecuada del espectro luminoso “envía hoy un mapa en tres dimensiones de esta atmósfera, que nos permite comprender mejor la meteorología y la circulación” de la atmósfera de Venus, según este experto. Por ejemplo, los vientos en la parte alta de su atmósfera soplan a una velocidad tres veces mayor que un huracán sobre la Tierra. Al mismo tiempo, el planeta gira sobre su eje muy lentamente y hay un amanecer y un atardecer cada 177 días terrestres. Estos vientos, que reparten uniformemente las temperaturas de superficie y explican la ausencia de estaciones, fueron medidos siguiendo la velocidad de las nubes de ácido sulfúrico que circulan por la atmósfera. La existencia de relámpagos en Venus es otro interrogante, ya que no debería haberlos en medio de estas nubes. Afp

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