Airbus y Boeing compiten por reducir contaminación ambiental

Antes de 10 años Airbus lanzaría un avión 100% ecológico para reducir las emisiones. Por su parte, Boeing, anunció el desarrollo de dos nuevas propuestas con motores altamente eficientes.

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julio 18 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-18

El de Airbus funcionaría, según Tom Enders, presidente de la compañía, con 'tecnologías emergentes', como células de combustible o técnicas de captura de carbono, alternativas que han estado ensayando Rolls-Royce y General Electric, proveedoras de equipos aeronáuticos.

La idea está estancada porque con estas alternativas no se ha logrado la potencia necesaria, por eso, si se aplicara hoy, los motores tendrían que ser más grandes que el mismo avión.

Por su parte Boeing, através de las líneas Continental Airlines y Air France, que usan mayoritariamente sus aparatos,  buscará, con sus nuevos desarrollos, una reducción cercana al 20 por ciento en gasolina y en la emisión de dióxido de carbono.

Esta compañía, además, apoya a ingenieros aeronáuticos de Continental para que sus aviones despeguen con biocombustibles.

Esta idea sería un hecho en el 2009 y se convertiría en el primer viaje que usará esta clase de combustible en el continente americano.

En febrero pasado, la compañía Virgin Atlantic hizo el primer vuelo con esta gasolina ecológica, derivada de frutos de palma babasú y de cocos. El avión, que cubrió la ruta Londres-Amsterdam, no llevó pasajeros y algunas de sus turbinas usaron gasolina convencional por si se presentaba alguna falla.

Sin embargo, aún falta perfeccionar la mezcla, porque es más propensa a la congelación a gran altitud.

Algunas organizaciones, como 'Amigos de la Tierra', con sede en España, calificaron el hecho como un 'truco' con el que se pretendía distraer la atención y no aplicar soluciones reales al problema del calentamiento global.

"Las últimas investigaciones científicas revelan que los biocombustibles logran una reducción muy pequeña de las emisiones de dióxido de carbono", explicó el portavoz de la entidad, Kenneth Richter.

Por su parte, Air France, ha invertido 14 mil millones de euros para tener aviones con motores de alto rendimiento que bajen el consumo de combustible por pasajero de 3,95 a 3,65, litros por cada 100 kilómetros.

Está medido que por cada tonelada de gasolina consumida se emiten 3,15 toneladas de gases contaminantes.

Pero, además, la compañía ha tratado de optimizar el tráfico, llevando la misma cantidad de pasajeros con un número inferior de vuelos.

Por ejemplo, para cubrir 10 destinos desde el aeropuerto Charles de Gaulle, en los que se habrían requerido 4.950 despegues directos, se utilizaron solo 100.

En Europa también han reorganizado el espacio aéreo para que los vuelos entre ciudades principales se hagan en lo posible marcando una línea recta y con menos escalas, y se han promovido los descensos continuos y visuales para reemplazar aquellos escalonados en los que los motores tienen mayor desgaste.

Air France anunció, así mismo, la instalación de un nuevo asiento, que pesa 4,5 kilogramos menos, y que permitirá reducir en 8.000 toneladas adicionales sus emisiones anuales de C02.

A pesar de las aparentes buenas intenciones con el medio ambiente, todas estas ideas tendrían una intención exclusivamente económica: buscar un alivio financiero ante los altos precios del petróleo y estar preparados frente a los pronósticos que hablan de un aumento de casi el 50 por ciento en el número de aterrizajes y despegues en los próximos 12 años, que pasarían de 842 millones a 1.500 millones en todo el mundo.

Puja de gigantes contra la contaminación

El pulso entre Airbus y Boeing ya se había declarado públicamente en el 2007, cuando la firma norteamericana anunció la creación del 787-9 Dreamliner (que llevaría entre 250 y 290 pasajeros) y que intentará cubrir rutas de hasta 16.300 kilómetros con un ahorro del 20 por ciento en el consumo de combustible.

Y Airbus mostró por todo el mundo, incluso en Colombia, el A-380, el avión comercial más grande del mundo (puede llevar hasta 853 pasajeros), que exhibe una eficiencia de menos de tres litros por cada 100 kilómetros. De estos, solo el Airbus está en funcionamiento con la empresa Singapur Airline.

Contaminación de la industria aérea

Si hay una industria que deba sentirse responsable por afectar el clima del mundo, al emitir sin control toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera, es la aérea.

Según el Pánel Intergubernamental sobre Cambio Climático
(IPCC), los vuelos internacionales representan el 3,5 por ciento de las emisiones mundiales de estas sustancias, principalmente dióxido de carbono y metano que, según científicos, calientan la atmósfera terrestre y aumentan la temperatura mundial.

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