Un ajuste necesario

En medio de la atención que ha acaparado la suerte del referendo reeleccionista en el Congreso y por cuenta de las voces disonantes pronunciadas por Hugo Chávez al otro lado de la frontera, ha pasado relativamente desapercibido el ajuste que le hicieron hace unos días Colombia y México a su pacto bilateral de comercio. Como se recordará, el esquema fue conocido originalmente como el Grupo de los Tres (G-3), pero el tercero, que era Venezuela, se retiró tanto de éste como de otros acuerdos similares a mediados de la década. En efecto, era necesario llenar vacíos y mirar aspectos puntuales, ojalá con el fin de hacer más equilibrada una relación entre dos naciones que ya eran amigas, pero que se han acercado notablemente en los últimos años.

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febrero 16 de 2016 - 06:59 p.m.
2016-02-16

Dicha afirmación tiene sus bases en hechos políticos y culturales, así como también en la evolución del intercambio. Y es que desde 1995 cuando entró en vigor el G-3, hasta el día de hoy, ya se ha logrado que 97 por ciento de las subpartidas arancelarias se encuentren totalmente desgravadas, restando tan solo por completar la del sector automotor, aparte de algunos bienes del sector agropecuario. Como resultado, en 13 años Colombia ha aumentado sus exportaciones al mercado mexicano en cerca de un 450 por ciento. De este crecimiento se han aprovechado sectores como el textil y el de confecciones, que no tenían presencia en la nación azteca en 1994 y que para el 2008 participan en las exportaciones colombianas con alrededor del 18 por ciento del total, equivalentes a algo más de 111 millones de dólares. También son importantes carbón, fuel oil, aceite de palma, libros e impresos y ropa interior femenina. Así, en números gruesos, México es el cuarto socio comercial de Colombia, con un comercio global cercano a los 4.000 millones de dólares el año pasado. No obstante, dicha cifra seguramente será menor en el 2009, como consecuencia de la crisis internacional y de la baja en los precios de las materias primas. Debido a ello, las exportaciones hacia el mercado ‘manito’ habían descendido 11,3 por ciento hasta junio, mientras que las compras mostraban un retroceso de 35 por ciento ante la baja del rubro de automóviles. A pesar de esa circunstancia, la balanza comercial seguía siendo muy favorable a los mexicanos, con un saldo de 704 millones de dólares al cierre del primer semestre. Ante el desequilibrio anotado, el Ministerio de Comercio les ha insistido a los productores nacionales en la importancia de asegurar su presencia en un mercado de 103 millones de personas, con un ingreso por habitante que es más del doble del colombiano y con un volumen de importaciones superior a los 300.000 millones de dólares anuales. En ese sentido, resulta alentador que en la revisión de hace unos días se negociaron cupos de acceso preferencial con crecimiento por 10 años e incrementos del 10 por ciento anual para carne de bovino, leche en polvo, queso, bebidas que contengan leche y arequipe. Pero el análisis de los impactos del tratado va mucho más allá del aspecto meramente comercial. Entre 1994 y 2008, la inversión de México hacia Colombia creció de manera muy representativa, superando la barrera de los 2.000 millones de dólares. Empresas como Marítima Mexicana, Mabe, Mexalite, Panamco, Cemex, Bimbo, Grupo Vitro, Televisa, Telmex y Kaltex generan, a través de sus filiales o subsidiarias, miles de empleos en el territorio nacional. En el sentido inverso, la suma es menor, apenas por encima de los 300 millones de dólares, pero es 10 veces superior a la registrada en el 2003. Por otro lado, en materia de turismo, en el 2002 ingresaron poco más de 25.000 turistas mexicanos al país, número que ha crecido sostenidamente hasta los aproximadamente 60.000 registrados en el 2008, lo cual representa un 5 por ciento del total. Todo lo anterior muestra que el tratado bilateral, firmado originalmente en circunstancias muy diferentes, ha generado beneficios mutuos. Ahora de lo que se trata es de continuar con la profundización de relaciones, ojalá para que la actual brecha comercial se cierre, y los lazos entre dos países que tienen tanto en común -en lo positivo y en lo negativo- no hagan más que estrecharse en los años por venir. '' Los cambios introduci- dos hace unos días al tratado bilateral de comercio con México, deberían contribuir a hacer más equilibrada una relación con el que es ya el cuarto socio más importante de Colombia.WILABR