Alcalde, Mayor seguridad

Alcalde, Mayor seguridad

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octubre 24 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-10-24

En pocos días Bogotá tendrá un nuevo burgomaestre como residente del magnífico Palacio Liévano, de diseño renacentista del reconocido arquitecto francés Gastón Lelarde que enmarca imperturbable la Plaza de Bolívar desde 1907. Durante las últimas semanas los bogotanos hemos sido testigos de excepción del cierre de campaña de los candidatos a ocupar la Alcaldía Mayor, cuyos programas giran en torno de algunas de las principales necesidades, especialmente las relacionadas con la movilidad de connacionales y extranjeros que pretenden gozar esta metrópoli multicéntrica y polifacética que es la Bogotá del Siglo XXI. Desde nuestra atalaya, la seguridad y la convivencia ciudadana son el bien común esencial, primordial si se quiere, para combatir el miedo latente de vivir en una urbe de las proporciones de Bogotá. Según la última encuesta de Datexco, contratada por el diario EL TIEMPO y publicada el pasado domingo, la inseguridad es de lejos la principal preocupación que debería desvelar al próximo alcalde de Bogotá. En opinión de expertos en seguridad ciudadana y democracia de 40 países reunidos a finales del 2006 en Zaragoza, España, el primer deber de los elegidos a escala local es “crear un ambiente seguro para sus habitantes” que nos garantice una adecuada calidad de vida. El nuevo alcalde de Bogotá debería, así, incorporar en su programa de gobierno la seguridad urbana como un derecho fundamental al mismo nivel que el derecho al trabajo, la salud y la educación. Los atracos a residencias y las riñas callejeras con violencia están disparadas. Entre el primero de enero y el 31 de agosto se denunciaron 3.426 hurtos a mano armada a casas y apartamentos, contra 2.932 en el mismo período del año pasado, lo cual arroja un incremento del 16 por ciento. Las localidades más afectadas son Chapinero, Usaquén y Suba. Las riñas callejeras denunciadas se elevaron de 4.451 a 5.226, con un aumento del 14 por ciento durante el año. Estas cifras corresponden solamente a lo denunciado, que es, según la Cámara de Comercio, apenas el 40 por ciento de los actos delictivos que muelen a los bogotanos, lo cual comprueba que el problema de inseguridad es mayor al que reflejan las cifras oficiales. Las últimas semanas han sido particularmente preocupantes, como lo refleja la encuesta de EL TIEMPO, con atracos de película a hoteles, residencias y edificios de oficinas, así como robos con arma blanca en el denominado ‘triángulo de las Bermudas’ del Parque Centenario, donde bandas delictivas organizadas tienen como objetivo primario la población estudiantil, indefensa por naturaleza, que le da vida y picante al vibrante centro de la ciudad. Una política exitosa de seguridad ciudadana debe contemplar una estrategia integral de prevención y coerción a cargo de los gobiernos locales, en estrecha coordinación con el Gobierno Central. La seguridad ciudadana no solo es responsabilidad de la Policía y de la justicia; se requiere también la activa cooperación entre el sector público y privado. ¡Bogotá, ciudad segura para todos! Andrés Espinosa Fenwarth Asesor del Ministro de Agricultura Los atracos a residencias y las riñas callejeras con violencia están disparadas”.

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