Alerta por exigencias sociales a empresas

Buscando expandir sus mercados a Europa, el año pasado un pequeño productor de yerbas aromáticas estableció contacto con una importante cadena de comercio del viejo continente con la expectativa de iniciar sus exportaciones.(VER GRAFICO Y CUADRO)

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mayo 05 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-05

Luego de conocer los precios y cantidades disponibles, la cadena europea quiso verificar las condiciones de producción de la empresa. Envió entonces a una trabajadora social que se interesó por conocer las prácticas ecológicas y los procesos, pero que además se entrevistó con los trabajadores, sus familias y algunos miembros de la comunidad aledaña a la planta. Cuál no sería la sorpresa del empresario cuando el dictamen fue que la cadena no compraría sus productos porque su compañía no tenía unas buenas prácticas para mejorar el clima laboral y sus relaciones con la comunidad. Este es uno de los pocos casos que se conocen, pues la mayoría de los empresarios colombianos que han pasado por esto no hacen ningún tipo de comentario al respecto ni buscan ayuda para mejorar sus prácticas de responsabilidad social empresarial, a veces por vergüenza. No se trata tampoco de casos aislados. En sectores como las flores, productos de pesca, confecciones y productos agroindustriales, algunos compradores internacionales exigen sellos que acrediten el cumplimiento de estándares ya sea ambientales o sociales -que no haya explotación por trabajo infantil, por ejemplo-, para iniciar los procesos de compra. La semana pasada, en la Bolsa de Nueva York 16 empresas se acogieron a los principios voluntarios de inversión responsable. También la IFC, brazo financiero del Banco Mundial, desde este año empezó a exigir prácticas sociales responsables a las empresas que le solicitan créditos. Este mayor acoso de grupos de presión ha motivado a los empresarios a buscar salidas para cumplir con este ‘consumo responsable’. La próxima semana empieza en Viena una reunión de la Unión Europea con empresarios de América Latina en la que se planteará la importancia de adoptar prácticas socialmente responsables. Esta iniciativa parte de la Alianza Europea por la Responsabilidad Social Empresarial, creada en marzo de este año en la UE. Adentro de la Alianza, algunos integrantes de la Eurochamber, que agrupa a 11 millones de empresas, consideran que la adopción de prácticas socialmente responsables debe ser no sólo un tema voluntario sino obligatorio, para las empresas ubicadas en países que se benefician con las preferencias arancelarias que otorga la UE a través del denominado SGP Plus, que entró en vigencia el primero de enero de este año. Según Luis Ernesto Salinas, director del Pacto Mundial en Colombia, una iniciativa de Naciones Unidas para promover en el mundo prácticas socialmente responsables, cada vez más los empresarios están sintiendo la presión de los grupos de consumidores y organizaciones no gubernamentales que buscan que las empresas vayan más allá de pagar impuestos, generar empleo y no contaminar. En opinión de Salinas, las prácticas de responsabilidad social empresarial tradicionalmente han estado asociadas a labores de filantropía -donaciones que hagan las empresas a causas sociales- pero va más allá “porque qué saca una empresa que hace grandes donaciones pero desarrolla prácticas corruptas o no trata bien a sus trabajadores”. El tema ha tomado tal dimensión, que la Asociación Nacional de Empresarios, Andi, decidió participar en la reunión de la próxima semana con una propuesta que busca crear una Alianza para América Latina, con propósitos similares de mejorar las prácticas sociales de las empresas, pero que cuente con el apoyo financiero de la UE pues este tipo de procesos requieren cambios e inversiones. John Karakatsiani, gerente del programa de Responsabilidad Social de la Andi, asegura que esta tendencia que se aprecia en Europa no se debe tomar como una alerta para las empresas colombianas, pero sí como un compromiso para que se den cambios al interior de las empresas que permitan mejores prácticas ambientales, laborales y sociales. 2.818 Millones de dólares alcanzaron las exportaciones colombianas a la Unión Europea al cierre del 2005. El aumento fue de 20,4 por ciento respecto al 2004. Requisitos que han sido atendidos Hace 10 años apenas se comenzaba a hablar en algunas empresas europeas de la necesidad de incorporar prácticas socialmente responsables para quienes quisieran exportar a este mercado. Esta fue la primera ‘pista’ que motivó a Asocolflores a trabajar en el proceso de creación de lo que se conoce como el sello Flor Verde, a la que están vinculadas en Colombia 74 de las 130 empresas afiliadas a este gremio. Este sello no sólo significa un compromiso con el medio ambiente, los trabajadores y la sociedad. También ha representado ahorros significativos por mejores prácticas, asegura el presidente de Asocolflores, Augusto Solano. Pero no es el único sector que ha iniciado un trabajo en este sentido. Las empresas productoras de atún, interesadas en el mercado europeo y estadounidense, han tenido que adoptar el sello Dolphin Save, mientras que las de confecciones han tenido que trabajar para obtener el sello Wrap, que les permite vender a Estados Unidos. Algunas cadenas de almacenes exigen estos sellos y promueven entre los consumidores la compra de estos productos, elaborados por compañías que cumplen con sus obligaciones laborales, generan un buen ambiente de trabajo, no contaminan y no aplican prácticas corruptas o que van en contra de la ética. Incluso, en el caso de Europa existe la posibilidad de crear a través del SGP incentivos comerciales para promover defensa de derechos humanos. “Para nosotros lo importante es que esto es una realidad, no es una moda, es parte de la condición del mercado”, afirma Luis Ernesto Salinas, de Global Compact.

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