Alerta por retroceso en sector agrícola

El sector agropecuario perdió en el último año al menos la mitad de las 200.000 hectáreas de cultivo que habían sido recuperadas luego de la crisis generada durante los cinco años siguientes a la entrada en vigencia de la apertura económica, en 1990.(VER GRAFICOS)

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agosto 11 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-11

Es más, tras varios años de ser la actividad con mayor crecimiento, en el 2005 fue la menos dinámica de la economía al registrar un repunte del PIB sectorial de 2,1 por ciento, frente al 5,2 por ciento del total del país. Este comportamiento irregular se conserva durante lo que va del 2006. Según el Dane, mientras el total de la economía creció 4,08 por ciento en el primer trimestre del presente año, el agro sólo lo hizo en 0,78 por ciento. Las cifras de área sembrada así lo demuestran. En 1990, el país cultivaba 4’623.745 hectáreas, pero la crisis generada por la apertura produjo una caída gradual que tocó fondo en 1998, cuando se sembraron solamente 3’743.073 hectáreas en 1998, es decir, casi un millón de hectáreas menos. A partir de ese momento se inició un período de recuperación, que en un solo año implicó la siembra de 200.000 hectáreas adicionales. La reactivación siguió siendo gradual hasta el 2004. Sin embargo, a partir del 2005 la agricultura volvió a mostrar desaceleración y hoy es motivo de preocupación entre los productores, pues con excepción de los cultivos permanentes, la mayoría de las actividades se encuentran en franco retroceso. Aunque las proyecciones hechas por el Gobierno a comienzos de este año preveían una reactivación frente a los resultados del año pasado, el primer semestre del 2006 revela que los cultivos semestrales siguen en descenso. El Gobierno aspira a recuperar el sector mediante el plan ‘Agro Ingreso Seguro’, cuyo proyecto, que ya fue presentado al Congreso, contempla ayudas por 500.000 millones de pesos anuales para las actividades afectadas por el TLC. El retroceso del agro implica el fracaso de la política de “oferta selectiva” ejecutada a partir del 2003, basada en el incremento de las siembras y de la producción, sin tener en cuenta la comercialización, lo que hizo que los productores no encontraran mercado para sus cosechas, generando grandes pérdidas, especialmente en arroz, algodón y maíz. Los problemas de comercialización se agravaron con la revaluación del peso, debido a la caída del dólar, situación que hizo perder competitividad a la producción nacional frente a los productos importados. A ello se sumó la caía de los precios internacionales de la mayoría de los granos. En los últimos tres años, las importaciones de materias primas agropecuarias crecieron a un promedio de 260.000 toneladas anuales. La pérdida de ritmo del sector agropecuario se reflejó en un deterioro del empleo rural. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), la Encuesta de Hogares dio como resultado una caída del 9 por ciento en el empleo agropecuario, entre el cuarto trimestre del 2005 y el primer trimestre del presente año. Las alarmas sobre el deterioro del sector se hacen más evidentes al revisar las áreas sembradas en el primer semestre del 2006, donde los cultivos de ciclo corto registran una caída promedio del 4,7 por ciento, según las cifras preliminares suministradas por los diferentes gremios de la producción. Seis de los nueve cultivos considerados de ciclo corto, registran descenso en el área durante el período enero-junio del presente año, en comparación con las cifras del mismo lapso del 2005. En el caso del algodón, la caída en las siembras del primer semestre fue cercana a las 10.000 hectáreas, lo que representó una menor producción de 9.8000 toneladas de algodón fibra. El sorgo es uno de los productos más deprimidos en lo que va del presente año. De acuerdo con Fenalce, el área cultivada cayó de 31.641 hectáreas en el primer semestre del año pasado, a sólo 18.075 hectáreas en igual lapso del 2006. Esto equivale a un descenso del 42,9 por ciento. El maíz amarillo, tecnificado, comenzó a sentir el impacto de los resultados de la negociación en el TLC con Estados Unidos, a pesar de que el acuerdo sigue sin firmar y aún no se sabe cuándo se cumplirá con dicho trámite. En el primer semestre del año pasado se sembraron 99.129 hectáreas, frente a 93.407 hectáreas del período enero-junio de este año, lo que significa una caída del 5,8 por ciento. El maíz tradicional tuvo un repunte, al pasar de 72.000 a 74.500 hectáreas. El trigo, producto que está a punto de desaparecer y que muy seguramente se extinguirá apenas entre en vigencia el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, registró una disminución del 5,9 por ciento en el área sembrada, al bajar de 20.170 hectáreas a 18.900 hectáreas, según cifras de la Federación Nacional de Cerealistas (Fenalce). Y las expectativas para el segundo semestre tampoco son favorables. Por ejemplo, en el algodón, uno de los cultivos a los que el Gobierno le ha dedicado mayor atención hasta el punto de que lleva seis cosechas (dos años) entregando un subsidio promedio de un millón de pesos por tonelada, lo que equivale al 25 por ciento del precio final, se prevé una nueva disminución de 6.000 hectáreas en la cosecha Costa-Meta que se sembrará en los próximos meses y se recolectará a comienzos del 2007. Incluso, en el primer semestre de este año, las siembras del interior (Tolima, Huila, Cundinamarca y Valle del Cauca) cayeron en 7.000 hectáreas, según las cifras de Conalgodón. La situación actual del sector ya había sido advertida por los productores en la pasada Encuesta de Opinión Empresarial Agropecuaria realizada por Cega para PORTAFOLIO, la SAC, la Bolsa Nacional Agropecuaria, Finagro y la Andi. En ella se hizo evidente el desánimo especialmente en los cultivos transitorios, en tanto que muchos de los empresarios del campo consultados, expresaron su preocupación por el deterioro de la seguridad en el área rural, lo cual influye en las inversiones. También hubo alertas respecto al impacto que tendrá el TLC con Estados Unidos, especialmente en los cereales. FACTORES QUE AFECTARON LA DINAMICA DEL SECTOR Los problemas del sector van desde el TLC, la revaluación, los precios internacionales, alza del petróleo, altos costos de producción y las eternas dificultades de comercialización. Los principales escollos los enfrentan los cultivos de ciclo corto, debido a la competencia internacional, lo que los hace cada vez más riesgosos por la inestabilidad en los precios. Con el TLC, los grandes perdedores son los cultivadores de cereales. Maíz, trigo, sorgo y soya entrarán en competencia con Estados Unidos tan pronto entre en vigencia el tratado que aún está por firmarse con ese país. Los gremios agropecuarios tienen claro que los esfuerzos hechos por el Gobierno para mantener los niveles de crecimiento de comienzos del presente decenio. Es necesario ajustar las actuales políticas y diseñar nuevas herramientas que le permitan al sector ser competitivo en el nuevo escenario de la globalización. 100 mil hectáreas han dejado de sembrarse entre el 2005 y el primer semestre del presente año, especialmente en cultivos transitorios como papa, sorgo, soya, trigo y algodón.

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