Alertas tempranas

Hay que reconocer que el sistema de alerta temprana, implantado a ambos lados de la Cordillera Central en los alrededores del volcán Nevado del Huila, operó de manera eficiente y evitó lo que habría podido ser una enorme catástrofe con cientos y quizás miles de colombianos muertos. Aunque los daños son significativos, pues hay miles de evacuados y diez personas fallecieron por los aludes que resultaron de la erupción de la semana pasada, la tragedia habría sido mucho peor si las alarmas no hubieran permitido la evacuación a tiempo de buena parte de los habitantes de la zona. No hay duda de que, después de los episodios del Nevado del Ruiz en 1985 y del río Páez en 1994, la oficina de prevención y atención de desastres en particular, y los gobiernos nacionales y locales, en general, han aprendido mucho sobre cómo prevenir mayores pérdidas, cuando de estos fenómenos se trata.

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noviembre 25 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-25

No sucedió lo mismo con otra tragedia no natural, sino económica, no relacionada con el cinturón de fuego, sino con las tristemente célebres pirámides financieras. Y eso a pesar de que las alarmas venían sonando desde hacía varios meses, cuando a la vista de las autoridades, estafadores profesionales y lavadores de dineros mal habidos, embaucaron a cientos de miles -hay quien dice que millones- de colombianos, unos por incautos, otros por codiciosos, en compañías como DMG, DRFE y muchas más. Dos semanas después de que la Policía, la Fiscalía y las autoridades se decidieran por fin a meterles el diente a estas captadoras ilegales de recursos, salta a la vista que había pruebas suficientes para que la intervención se hubiese dado mucho antes, con lo cual muy seguramente se habrían salvado de perder sus ahorros la mayoría de los afectados. El juicio de responsabilidades sobre lo ocurrido todavía está pendiente. Y así como avanzan las indagaciones sobre los nexos de personajes como David Murcia Guzmán con grandes capos de la mafia narcoparamilitar, el país espera que también se les pase cuenta de cobro a los políticos y gobernantes que les ayudaron. Las evidencias presentadas no fueron recabadas en estos días, sino que llevaban meses. Hay que recordar que la Policía y la UIAF, la oficina del Ministerio de Hacienda encargada de investigar casos de posible lavado de activos, habían advertido hace cerca de dos años al Gobierno y a la Fiscalía sobre las sospechas que pesaban sobre DMG. Las alarmas sonaron, pero los mecanismos que tienen que ponerse en acción tras el encendido de las luces amarillas y rojas, no operaron. Además de la rendición de cuentas que deben presentar todos los involucrados, y que ojalá se produzca en el marco de un buen debate de control político en el Congreso, sería conveniente que las autoridades crearan una comisión que examinara por qué no hubo reacción a tiempo. Esto sería clave para evitar que una tragedia que ha devorado los ahorros de cientos de miles de familias, se repita en el futuro. Sería el colmo que, después de semejante catástrofe, el país no aprenda las lecciones que se derivan de lo ocurrido. Pero así como esa mirada a lo sucedido es obligatoria, también lo es preguntarse si las autoridades económicas están preparadas para hacerle frente a las consecuencias, aún difíciles de prever, de la crisis económica que sacude al mundo. Ya nadie discute que los países desarrollados están o se disponen a entrar en recesión. El interrogante es cuánto durará y qué tan profunda será. No hay duda tampoco de que Colombia sufrirá las consecuencias, aún si su situación es mejor que la que su economía tenía durante la crisis de fines de la década pasada. La pregunta obligada es si existe un sistema de alerta temprana para prevenir esas consecuencias, sea que se presenten en el terreno del crédito, de una caída profunda de las exportaciones o de una baja sustancial en la inversión. Lo deseable es que de llegar a sentirse con fuerza en Colombia el terremoto financiero internacional, el sistema opere como en el caso del volcán nevado del Huila y no como en el de las pirámides. '' La pregunta obligada es si en Colombia existe un mecanismo de alarma adecuado para prevenir las consecuencias de la crisis financiera internacional.WILABR

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