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Las algas, nuevas fuentes energéticas

Aunque varios expertos consideran que el mundo tiene reservas de petróleo para abastecer a la población por 40 años más, hay muchas empresas que ya se han puesto en la encomiable labor de encontrar alternativas que logren suplir la necesidad de este importante combustible fósil.

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marzo 31 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-31

Y una de las grandes opciones radica en la obtención de carburantes a partir de la destilación de biomasa o, mejor, de la transformación de vegetales en diesel, que actualmente es impulsada por varios países. Y, en Colombia, particularmente, se realizan con muy buenos resultados. Un ejemplo lo constituye el Instituto Colombiano de Petróleos (IPC) de Ecopetrol, que hasta el momento ha invertido cerca de 500 millones de pesos en la investigación y el desarrollo de tecnologías que permitan obtener biodiésel a partir de algas, un novedoso recurso con el que se puede garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, a largo plazo. Lo cierto es que, según el Banco Mundial, el uso de esta materia prima se constituye en una de las grandes apuestas del futuro, porque ayudará a reducir el efecto invernadero y a restablecer el equilibrio térmico del planeta. “Y una de las máximas ventajas es que se fabrica a través de algas, productos no aptos para la alimentación, y que no requieren de tierra cultivable ni de agua dulce para su producción. Así mismo, en lugar de emitir CO2, lo utilizan como insumo, lo que las convierte en fuentes de energía no contaminantes”. Así va el proyecto Según Jaime Augusto Torres, especialista de diversificación energética del ICP, desde el 2008, cuando arrancó el proyecto en nuestro país, se definieron varias líneas de trabajo, con el objetivo de explorar los diferentes campos que ofrece esta investigación. “Es así como se vienen seleccionando las cepas nativas de algas, que es un tema en el que el Instituto goza de gran experiencia, ya que el control de la contaminación y de las fuentes de agua -en todas las zonas en donde opera Ecopetrol- se hace mediante un seguimiento minucioso a las ‘matas’”. Fue mediante esta clasificación que el ICP logró reunir un importante cepario, con el que hoy desarrolla el estudio para elegir las algas que producen mayores contenidos de aceite, de las que ya se han elegido muchas en el laboratorio. “Ahora continuaremos con la siguiente etapa que es comenzar a cultivarlas para ver sus características y condiciones, pues solo así podremos saber cuál es la mejor y la que más cantidad de aceite produce”, afirma Torres. Actualmente, existen alrededor de 40.000 especies, muchas de ellas eficientes para convertir nutrientes y dióxido de carbono en la materia orgánica que provee el aceite y, que, más tarde, puede ser refinada y usada como base para biocombustibles. Igualmente, se inició la verificación para separar o aislar el aceite y de caracterizarlo, con el fin de ver si su producción es viable y económica para montar el proyecto de una planta exclusiva para el tema. Por el momento, hay dos grupos de investigadores que realizan los estudios con cepas nativas, en la fase exploratoria, en la que el personal de la Universidad Industrial de Santander está involucrado. “No obstante, falta realizar un trabajo fuerte en diferentes líneas de investigación para llegar a la meta propuesta. Ante esto, creería que, solo en unos cinco años -dependiendo de los resultados- podríamos contar con un piloto experimental de extracción de aceite de algas”, sostiene el especialista de diversificación energética del ICP. Para el experto, la idea es que con esta oleaginosa se pueda complementar el 10 por ciento de la mezcla de biodiésel que actualmente se hace con la palma africana y que, en el plazo de unos cinco años, pueda aumentarse con el aporte de las algas. “Valga decir que la mezcla de los aceites de estas dos materias primas son compatibles, teniendo en cuenta que las algas ofrecen propiedades diferentes. Además, esta unión llegaría a ser muy beneficiosa para la producción del combustible alternativo y, de paso, reduciría el impacto de explotación de la palma, como hoy se ha logrado -con éxito- en varias partes de Europa”, explica Torres. Los beneficios de las oleaginosasUno de los factores favorables del cultivo de algas es que no requiere del uso de tierra agrícola, agua para el riego ni fertilizantes.Entre sus ventajas como materia prima, de segunda generación (proveniente de fuentes no alimentarias), se suma que los tiempos de cultivos son cortos frente a otras fuentes de biocombustibles, como la caña de azúcar y la palma de aceite.Así mismo, la producción del combustible alternativo a partir de esta oleaginosa es menos nociva para el ambiente, pues no hay que talar árboles para sembrarla. Y su cultivo es menos vulnerable a enfermedades y contaminación.Las algas son microorganismos que contienen proteínas, carbohidratos, lípidos y ácidos nucleicos que se pueden transformar en productos diferentes como biodiésel, bioetanol, combustibles para aviones, suplementos nutricionales, productos farmacéuticos, alimentos para la acuicultura y animales de granja; como también para revestimientos, bioplásticos, bioquímicos, fertilizantes y cosméticos.500millones de pesos ha invertido el Instituto Colombiano de Petróleos en la investigación.ADRVEG

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