‘La Alianza abre horizontes casi ilimitados de integración’

El presidente Juan Manuel Santos habló de los alcances y los grandes beneficios que para elpaís y la región traerá la Alianza del Pacífico.

El presidente Juan Manuel Santos.

Agencias

El presidente Juan Manuel Santos.

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mayo 23 de 2013 - 04:44 a.m.
2013-05-23

El presidente Juan Manuel Santos le afirmó a EL TIEMPO que la Alianza del Pacífico, que hoy desarrolla su VII cumbre en Cali, no comenzó desde cero, lo que garantiza que los espacios de integración que se abren con este nuevo bloque regional sean “casi ilimitados” y más “profundos y duraderos” hacia el futuro.

Santos, quien en nombre de Colombia asume la presidencia pro témpore de la Alianza, habló de este tema con EL TIEMPO.

¿Qué importancia tiene para Colombia ser parte de la Alianza del Pacífico?

Colombia no solo es parte sino también fundadora de la Alianza, junto con Chile, Perú y México, países con los que compartimos la misma convicción en la democracia, en las bondades del libre comercio, la inversión extranjera, la propiedad privada y la estabilidad de las reglas del juego. Unidos, tenemos 210 millones de habitantes y un peso equivalente a la octava economía del mundo.

Y tenemos un doble objetivo: de un lado, incrementar el comercio, la inversión y la movilidad de capitales y personas entre nuestros países, y de otro lado, hacer presencia efectiva en la región con mayor proyección de crecimiento hoy en el mundo, que es el Asia-Pacífico. Para Colombia esta es una alianza absolutamente beneficiosa.

Sin duda, esto se traducirá en un mayor desarrollo de nuestra propia región Pacífica y del país en general, y, lo más importante, en mayor empleo e ingresos para las familias colombianas.

¿Qué gana el país al hacer parte de este bloque?

La Alianza es mucho más que un tratado comercial, y así hay que entenderla.

Por eso esperamos que produzca resultados también en integración y cooperación, por ejemplo, a nivel cultural y de educación.

Que más jóvenes colombianos puedan estudiar en los demás países de la Alianza y que vengan de estos a estudiar en Colombia; que nuestros profesionales puedan trabajar en los diferentes países sin trabas y sean reconocidos sus títulos; que el turismo se potencie; que se formen encadenamientos productivos para ser más eficientes y competitivos frente al mundo; que compartamos sedes comerciales o diplomáticas en diversos países del mundo.

El horizonte de la integración es casi ilimitado y su resultado no lo medimos solo en más comercio o más crecimiento económico, sino en mayor empleo de calidad para los colombianos.

¿La Alianza del Pacífico es una expresión política y económica que busca hacerles contrapeso a bloques como el Alba, Mercosur o Unasur?

En absoluto. La Alianza del Pacífico es una iniciativa de integración que no pretende competir con otros mecanismos de integración política o económica que hay en el continente.

Por el contrario, puede complementarlos y los respeta. Es una puerta al mercado con Asia y a mayor empleo en Colombia.

¿La Alianza del Pacífico se convertirá en el bloque político y económico líder de la región?

La Alianza del Pacífico, como escribió Luis Alberto Moreno, presidente del BID, en una columna reciente, es la propuesta de integración más ambiciosa que se haya visto en décadas.

Como tal, está llamada a generar un entorno positivo de crecimiento y progreso social, sin que esto signifique que aspire a convertirse en el bloque líder de la región.

¿Qué garantiza que esta Alianza no termine desdibujándose como le sucedió a la CAN?

Básicamente, la coincidencia de principios sobre la que está construida, que son los que ya enumeré. Somos países con metas comunes, que no partimos de cero pues ya llevamos un buen trecho avanzado, en la medida en que ya existe libre comercio entre nosotros. Todo esto apunta a una integración profunda y duradera.

¿Ser el anfitrión de la cumbre en Cali fortalece su imagen como uno de los líderes de la región?

Me siento honrado al ser anfitrión de una cumbre de la importancia que ahora tenemos, pero acá no se trata de buscar u ostentar un liderazgo regional, sino de obrar conjuntamente con mis colegas del hemisferio por el bienestar y el progreso de nuestros pueblos. Ese es el único liderazgo que me interesa.

¿Sus políticas internacionales, como estas, también deben ser reelegidas?

Claro. Como dije en mi declaración del viernes pasado: “Quiero que la política internacional que nos ha devuelto la dignidad y nos ha otorgado relevancia en los escenarios mundiales sea reelegida”.

Daniel Valero

Enviado especial de EL TIEMPO

Cali.

ALIMENTOS, LA APUESTA COLOMBIANA EN ASIA

Jorge Correa C.

Enviado especial de EL TIEMPO

Cali.

Con la ausencia de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) transcurre la VII Cumbre de la Alianza del Pacífico, cuyos presidentes se reunirán hoy en Cali y que busca una integración más profunda entre las cuatro economías (Colombia, México, Perú y Chile), para que a su vez sirva de puente para llegar a Asia Pacífico.

La no asistencia del gremio cúpula del agro no deja de ser significativa –aunque su presidente, Rafael Mejía, se justificó simplemente diciendo: “Porque no me invitaron” –puesto que la gran apuesta colombiana en el continente asiático es precisamente la exportación de productos agroindustriales, aunque también hay algunas manufacturas.

Asia, en general, es un comprador de alimentos del exterior. China, por ejemplo, que se convirtió en el segundo socio comercial de Colombia, no solo nos compra productos minero-energéticos sino que bien podría ser el destino de cientos de miles de toneladas de bienes alimenticios; lo mismo puede decirse de Corea y Japón, solo para nombrar tres de las economías de esa región.

El ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, y el presidente de la SAC consideran que unos acuerdos comerciales bien negociados con países del Asia es una especie de ‘desquite’ con los que se sellaron con Estados Unidos, en los cuales el agro no salió bien librado.

Negociar bien los tratados de libre comercio (TLC) es apenas un paso necesario, mas no suficiente para sacarles provecho, y que tanto el agro como el empleo resulten beneficiados, que es el motivo por el cual la SAC se ha distanciado del Gobierno en esta negociación de la Alianza Pacífico (AP), pues afirma que algunos sectores sensibles del agro se verán afectados por la forma como el Ministerio de Comercio ha venido transando el desmonte de los aranceles y de mecanismos de defensa del sector, como el sistema de franja de precios.

Y es que para sacarles jugos a los TLC en general, Colombia debe superar varios obstáculos enormes, entre estos –como lo señala el director de la oficina de Aprovechamiento del acuerdo, Hernando José Gómez– la infraestructura vial, que vuelve costoso el transporte de productos desde las zonas de producción a los puertos.

El Consejo Nacional de Competitividad recomienda que, respecto de las barreras no arancelarias que limitan el acceso real de productos colombianos a mercados exigentes desde el punto de vista sanitario y fitosanitario, es necesario definir una agenda de admisibilidad para su oferta exportable.

El país, agregó, debe fortalecer entidades como el ICA, el Invima y el Icontec.

Según María Claudia Lacouture, presidenta de Proexport, se han identificado oportunidades para productos de la agroindustria colombiana en Asia, como aceites y grasas (China, Vietnam), derivados del café (China, Japón, Malasia), acuícola y pesquero (China, Japón, Corea y Vietnam).

Además, preparaciones alimenticias diversas y confitería (Tailandia, Singapur), frutas excepto banano (Singapur, Malasia, Vietnam), azúcares y mieles (India, China, Japón), frutas y hortalizas procesadas y semillas y frutos oleaginosos (Corea).

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