Un aliciente fugaz

Hace cuatro años, una inesperada devaluación del peso puso en marcha un proceso de recuperación del campo que se prolongó más de dos años, hasta que la revaluación dejó sentir sus efectos y el ritmo de expansión fue cediendo.

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agosto 18 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-18

Recientemente vivimos otro episodio de devaluación, cuyo pico coincidió con la última Encuesta de Opinión Empresarial Agropecuaria. El impacto fue evidente en las respuestas de los cultivos exportables, como banano, flores y, en menor medida, de azúcar y palma, productos que atienden también mercado interno. Las expectativas, que un trimestre antes eran extraordinariamente negativas, saltaron a un clima de optimismo, especialmente en banano y flores, cuya euforia consiguió también que la respuesta sobre la situación económica mejorara para el agregado de productos agrícolas. Desafortunadamente, las alzas del dólar fueron efímeras y vivimos ahora una fuerte corrección de la tasa de cambio que amenaza eliminar todo o casi todo el impacto favorable de la devaluación. Aparte de este efecto, hay que destacar que la preocupación por los costos de producción cedió ligeramente, pero subió la que se refiere a precios de venta. En definitiva, los márgenes siguen siendo estrechos, aunque muchos agricultores consideran su situación presente mejor que la de hace un año. En cambio, subió notablemente la percepción del clima como factor desfavorable. Bajó en esta ocasión la fracción de agricultores que declaran haber aumentado su producción, circunstancia que puede haber mejorado las condiciones de mercado al frenar el ritmo de aumento de la oferta que venía de antes. En particular, llama la atención que el crédito otorgado por los bancos haya disminuido apreciablemente en varios productos y, a pesar de ello, apenas se perciba un leve repunte en la queja sobre disponibilidad de crédito en el grupo de cereales. Regresamos así a una mayor dependencia del crédito de proveedores de insumos y del comercio en general, situación poco propicia para conseguir futuros aumentos de área. Sin embargo, se percibe optimismo entre los productores de caña, que tienen mejores precios y un nuevo mercado en el alcohol para combustibles, y también entre los cafeteros, que esperan una próxima cosecha mucho mejor que la pasada. Contrasta esta situación con la de productos pecuarios, donde encontramos los sectores de porcinos y de aves seriamente afectados por la sobreoferta y los bajos precios, y donde se percibe que los ganaderos están frenando su oferta de leche y centran sus esfuerzos en producir carne. La reapertura del mercado venezolano, conocida después de la aplicación de la Encuesta, podrá cambiar la percepción de los avicultores y recuperar el dinamismo de inversiones en este subsector.Director Ejecutivo de Cega"Llama la atención que el crédito otorgado por los bancos haya disminuido apreciablemente en varios productos agropecuarios”.

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