Alimentos, combustibles y subsidios

La sana intención de generar fuentes de energía ‘más limpias’, tiene, como casi siempre, efectos colaterales no previstos. El más notorio, en este momento, pero con seguridad no el único, es la destinación creciente de áreas cultivables a los llamados biocombustibles, la disminución en la oferta de algunos alimentos básicos, como el arroz, y por supuesto, el aumento del precio de productos como el maíz.

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mayo 07 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-07

Uno de los elementos positivos previsibles de esta situación es el aumento en la rentabilidad de las actividades agropecuarias. No me refiero solo a las vinculadas a los biocombustibles, sino también la de aquellas destinadas al alimento de los seres humanos. Los precios están subiendo y todo parece indicar que es una tendencia no reversible, por lo menos en los próximos años. Cabe entonces preguntarse si en medio de este ciclo ascendente de la producción y de los precios de los biocombustibles, ¿se justifican las generosas exenciones tributarias que hoy los colombianos estamos pagando? Cuando, al inicio de este Gobierno se iniciaron los primeros proyectos, la viabilidad económica de los mismos se construyó con gabelas tributarias que deberían compensar a las inversionistas, por ‘riesgo’ de este tipo de inversiones. Por ello, hoy cuando el propietario de un automotor compra gasolina paga un sobrecosto como usuario, que es trasladado directamente a los productores. Es decir, un pago generalizado de más de 3 millones de colombianos a un grupo selecto de amigos del Gobierno, no deben ser más de 100, que reciben todos los meses el generoso subsidio a su actividad agroindustrial. ¿Tiene hoy alguna justificación que sigamos pagando ese subsidio? Como es obvio, y cualquier funcionario público puede corroborarlo, el precio de la caña de azúcar ha venido ascendiendo, lo mismo que los otros cultivos que se pueden destinar a los biocombustibles. Este es claramente un sector de la producción que hoy no necesita ni siquiera en los nuevos proyectos de expansión, un subsidio. El precio ya está generando la rentabilidad que justifica el riesgo de las inversiones y permite obtener una razonable tasa interna de retorno. Por esto, si el Ministro de Minas desea tanto controlar el aumento del precio de la gasolina a los usuarios, en lugar de pensar en desmontar la sobretasa de los municipios y departamentos, que beneficia a millones de colombianos, debería explorar la alternativa de eliminar el subsidio al etanol, que beneficia a un grupo muy pequeño de productores, y también revisar los impuestos nacionales al combustible. Finalmente, al parecer, los beneficios ambientales de los biocombustibles, no son concluyentes. Manuel Rodríguez en su última columna ha citado dos estudios, de prominentes expertos internacionales, donde se señala que los efectos negativos ambientales de todo el proceso de siembra, cosecha y transformación de los biocombustibles, ‘probablemente’ tiene efectos aún más negativos sobre el medio ambiente que los combustibles fósiles tradicionales. ''Los precios están subiendo y todo parece indicar que es una tendencia no reversible, por lo menos en los próximos años.WILABR

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