Ambiente y relaciones internacionales

El ambiente y la actitud de los Estados Unidos hacia los hispanos y frente a América Latina no podrían ser peores. El Senado de ese país ha decidido aprobar un proyecto de ley que permitiría legalizar la situación de millones de inmigrantes ilegales y que crearía oportunidades para un flujo legal de inmigración mayor que el actual, pero muy inferior al que realmente cuenta que es el de la inmigración ilegal. Sin embargo, la misma ley aprobaría la construcción de un muro que separe a México de los Estados Unidos para contener a los habitantes del sur desde México hasta la Patagona, y consagraría de nuevo el idioma inglés como única lengua en E.U., lo cual es innecesario, excepto para darle una palmada a la población hispánica en la cara, puesto que esa es la lengua original del país y nadie lo discute.

POR:
mayo 30 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-30

Las medidas que se adopten en ese país para restringir el uso y la enseñanza del castellano son agresivas contra la población hispana y posiblemente discriminatorias; y la ideología que dicta esas medidas -basada en que es la primera vez en la historia de los E.U. que una población de inmigrantes no busca volverse invisible y asimilarse silenciosamente sino que pretende integrarse con bastante alharaca, preservando su cultura original, su música y su lenguaje- es una xenofobia disfrazada originada en racismo, etnocentrismo cultural y religioso e inseguridad. Las sociedades en las cuales los gobiernos imponen un idioma a la fuerza generalmente no son democráticas y, por lo general, tampoco tienen éxito en ese empeño. Y los países que construyen muros o barreras para contener a su población adentro o sus vecinos en las fronteras, generalmente han fracasado y se han ganado la animadversión de unos y de otros. Los países de América Latina deberían expresar colectivamente preocupación por el efecto que puede tener este muro indignante, precisamente ahora que ha resurgido un fuerte sentimiento popular adverso a los E.U. en la región. La próxima asamblea general de la OEA en junio puede ser la oportunidad para expresar esta inconformidad ya que no se erigen paredes para separar amigos. Por otra parte, la política exterior de los E.U. frente a la región parece basarse en un manual de cómo no hacer amigos. Ignora que los líderes populistas tienen amplio apoyo popular en la región y que buena parte de ese apoyo se expresa como una reacción contra los Estados Unidos. Existiendo como existen Evo y Chávez, no había necesidad de azuzar a los peruanos con el tema de la visa de Ollanta Humala. Han forzado a Alan García a endurecer su posición. Por otra parte, ¿era absolutamente necesario fortalecer a la oposición ecuatoriana y darles argumentos a los populistas del continente interrumpiendo las conversaciones sobre el TLC con el Gobierno de Ecuador? ¿Era oportuno tratar de meterle goles al Gobierno de Colombia, el único amigo según el Wall Street Journal, con la redacción definitiva del TLC, precisamente cuando Chávez andaba encendido contra Colombia, el TLC y el comercio? Lo que indican estas preguntas es que quienes tienen a su cargo las relaciones entre Estados Unidos y sus vecinos no son lo más destacado del establecimiento de relaciones internacionales de Estados Unidos. Ojalá el Consejo de Relaciones Exteriores, el Diálogo Interamericano o el Consejo de las Américas echaran una mano en Washington a ver si le aplican algunas neuronas más a la política con la región, antes de que hagan elegir a Humala o propicien un Evo en Quito. Ex ministro de Hacienda "Los países que construyen muros o barreras para contener a su población adentro o sus vecinos en las fronteras, generalmente han fracasado”.

Siga bajando para encontrar más contenido