La amenaza griega

El 9 de mayo pasado se celebró el día de la Unión Europea, fecha escogida para conmemorar la Declaración de Robert Schumann de 1950, que estableció "los cimientos concretos de una federación europea".

POR:
mayo 11 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-11

Desde entonces, ha corrido mucha agua bajos los puentes de la integración y la creación de una institucionalidad supranacional, que por obra y gracia del Tratado de Lisboa de 2009 se rigen los destinos de 500 millones de personas en 27 naciones europeas. La celebración se ha visto empañada por los acontecimientos de la semana anterior relacionados con reuniones secretas realizadas por varios ministros de Finanzas europeos en Luxemburgo, reveladas por el prestigioso semanario alemán Der Spiegel. En ellas, el gobierno del primer ministro de Grecia, Yorgos Papandreous, estaría al parecer considerando abandonar el euro y reintroducir su propia moneda, el dracma. La publicación de Der Spiegel impactó inmediatamente los mercados internacionales. Pese a una enérgica rectificación de Atenas, se mantiene sobre toda Europa la amenaza griega relacionada con el posible impacto del grave estado de su economía doméstica, causado por el abultado nivel de la deuda soberana, valorado en el 150% del PIB. Los economistas del mundo entero se dividen en dos bandos. Por un lado, se encuentran aquellos como Thomas Straubhaar, del Hamburg Institute of International Economics, quien considera que el retiro de Grecia de la zona euro generaría un "efecto dominó cuyo impacto sería similar al de la quiebra de Lehman Brothers". Al reintroducir la dracma, los bancos y los ahorradores se volcarían en su contra al intentar convertir sus activos en euros. Los expertos del Ministerio de Finanzas de Alemania consideran que este evento generaría una devaluación del dracma cercana al 50% , lo que dispararía la deuda soberana al 200% del PIB. Su restructuración sería entonces inevitable. Del otro lado se ubican otros economistas como Hans-Werner Sinn, jefe del Ifo Business Climate Index de Alemania, quien sostiene que el retiro de Grecia del euro "sería el menor de dos males". Sinn considera, como lo hace el premio nobel norteamericano, Paul Krugman, que el regreso al dracma le permitiría a Atenas devaluar su moneda y mejorar rápidamente su aporreada competitividad, pero reconoce que podría quebrar los bancos. Sinn es de la opinión que la otra opción -mantenerse ciegamente anclado al euro- exigiría una reducción de precios y salarios de hasta el 30%, cuya deflación igualmente quebraría los bancos, escenario agravado en este lance por protestas sociales que podrían desembocar en una guerra civil. Así, la única salida sensata es la reestructuración inmediata de la deuda externa griega, como lo hiciera Argentina hace 10 años. aespinosa@minagricultura.gov.co HELGON

Siga bajando para encontrar más contenido