América Latina debe estar a la altura de las circunstancias

Carlos Haehnel, Ceo América Latina de Deloitte, estuvo en el Foro Económico Mundial para Latinoamérica, que se realizó en Panamá, y sostuvo que la región desacelerará su crecimiento económico en los próximos años.

Carlos Haehnel / Ceo América Latina De Deloitte

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Carlos Haehnel / Ceo América Latina De Deloitte

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abril 10 de 2014 - 04:03 a.m.
2014-04-10

El cuarto de hora de América Latina parece estar llegando a su fin con la recuperación de Europa y los Estados Unidos. Pero esto no significa que las perspectivas para la región sean negativas.

De hecho, de acuerdo con el análisis de Carlos Haehnel, CEO para América Latina de Deloitte, las proyecciones para América Latina son muy alentadoras, en parte porque varios países de la región, entre ellos Colombia, han mostrado estabilidad política y disciplina macroeconómica.

Sin embargo, para el ejecutivo la región está en deuda de construir un diálogo serio en torno a las necesidades sociales de los países.

Las grandes expectativas que había sobre la región están disminuyendo. ¿Qué tan justificado es ese menor entusiasmo?

Desde el punto de vista fundamental económico, hay una desaceleración que no debería preocupar demasiado, porque viene de un decrecimiento en China, que es un importador de la producción latinoamericana.

También es cierto que el mejoramiento de la economía norteamericana y la estabilidad de la Unión Europea hacen menos atractiva la inversión en los países emergentes; es más, yo diría que el incremento de las tasas de interés implicará que el flujo de la inversión externa directa no sea ese tsunami de inversión de los últimos diez años en Latinoamérica, aunque va a seguir fluyendo.

Es decir, ¿habrá crecimiento?

Soy optimista en cuanto a que continuará el crecimiento porque, como nunca en la historia de Latinoamérica, se han dado circunstancias muy virtuosas.

La bonanza económica tiene una base en la estabilidad política.

Y en la región, salvo algunas excepciones, ha logrado avanzar en su fortaleza política y en el funcionamiento de los tres poderes. Esto es muy importante para la economía.

Y en términos macroeconómicos, ¿qué ha traído esa estabilidad política que usted comenta?

Esto ha llevado también a que los gobiernos tomen conciencia de que hay que salir de las crisis recurrentes de la deuda externa de la región.

Por ejemplo, Perú hoy tiene, aproximadamente, 70 mil millones de dólares en reservas, cosa que era impensable; Brasil está más arriba de los 350 mil millones de dólares, sin deuda externa; desde hace una década la economía panameña está creciendo al 10,3 por ciento promedio, más que China.

Entonces, me parece que esa rueda de virtud política y de sensatez económica reduce cualquier riesgo de crisis externa.

A pesar de eso, parece que el ciclo de crecimiento de la economía latinoamericana se está acabando...

La economía nunca se mantiene en un crecimiento constante, sino que tiene sus asentamientos y, en consecuencia, creo que vendrán unos años de menor crecimiento, si los comparamos con la última década.

Pero, me parece que se ha venido a instalar algo muy importante: la valorización de los ‘commodities’, no solo de la minería, también de los alimentos que tienen una creciente demanda mundial.

Este factor de China no es menor, porque representa casi un tercio de la población mundial, así que estamos hablando de 1.500 millones de personas.

A eso se suma que en los gobiernos hay una conciencia de que no hay magia para resolver los problemas económicos.

La magia era la emisión monetaria y el descontrol fiscal, eso ya se ha solventado de forma significativa en la mayoría de los países.

Por el lado de las tareas pendientes, ¿qué es lo que necesita la región para pasar este bache?

Yo creo que el continente necesita sentarse en una mesa a pensar la región como un todo, pero sin perder los intereses locales.

Por ejemplo, no puede ser que no tengamos en Latinoamérica una zona de libre comercio entre nosotros. No necesitamos organizaciones políticas ideologizadas que no logran generar ningún beneficio, sino al contrario, hasta fricciones. Mercosur se tiene que repensar; no puede ser que hagamos solamente la Alianza del Pacífico.

Deberíamos sentarnos todos a aglutinarnos, a interactuar, lo que llamaría un plan maestro de Latinoamérica.

¿En qué tipo de alianza está pensando?

No una unidad romántica histórica de acordarnos de nuestros libertadores y que se nos caigan las lágrimas al recordar el abrazo de Bolívar y San Martín en Guayaquil.

No. Hoy tenemos que estar a la altura de las circunstancias. Tenemos que salir de ese oportunismo político y hacer políticas de largo plazo.

De alguna manera, es muy sencilla la solución y al mismo tiempo muy compleja...

Claro que sí, porque para convivir muchas veces es muy sencillo lo que hay que hacer; lo difícil es ponerlo en práctica, porque están los egoísmos. La pregunta es, ¿el pueblo dónde está?

Yo no digo que no se respeten las unidades y los orgullos nacionales, pero el mejor orgullo que podemos tener es una población digna, con los niveles de vida que el siglo XXI tendría que proporcionar. Yo creo que hay declamaciones estériles que al final pueden ser muy lindas, pero no pasa nada.

BUENAS PERSPECTIVAS PARA COLOMBIA

De acuerdo con Carlos Haehnel, CEO de Deloitte para América Latina, Colombia es un país que ha logrado superar grandes dificultades hasta convertirse en una de las naciones más atractivas de la región.

“Colombia, que tuvo épocas muy difíciles, es hoy una de las economías que en términos de PIB supera a Argentina. Así que es la tercera economía de la región, cuando años atrás no pensábamos que eso fuera posible, por todos los problemas que tenía”, señaló el ejecutivo.

Ricardo Ávila

Director de Portafolio

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