‘América del Sur va a tener buenas décadas’

Los europeos tienen una solución a mano que es buena, que consiste en emitir bonos garantizados por las naciones solventes de la zona.

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Domingo Cavallo / Ex ministro de economía de Argentina

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septiembre 30 de 2011 - 02:23 a.m.
2011-09-30

 

Además de ser un reconocido analista, el ex ministro de Economía de Argentina, Domingo Cavallo, tiene un conocimiento de primera mano en el manejo de crisis financieras profundas, como las que tuvo que enfrentar en su país de origen en diferentes oportunidades. Invitado por Corficolombiana al congreso de Asofiduciarias en Cartagena, habló con Portafolio sobre la situación mundial y regional.

¿Hay luz al final del túnel en el que nos encontramos?

Para el caso de Colombia, América del Sur y los países asiáticos, sin duda. Donde el panorama es más incierto es en las economías avanzadas.

En Estados Unidos, Europa y Japón hay fuertes indicios de que sus economías van a entrar en un periodo de estancamiento.

¿Cuál es el caso más crítico?

El de Europa. Es muy importante que sus dirigentes le encuentren pronto una solución al problema de deudas que tienen varios de los miembros de la zona del euro, porque si no hay una salida ordenada, eso puede dar lugar a una crisis financiera global muy parecida y quizá más grave todavía que la que ocasionó la caída de Lehman Brothers en EE. UU. hace tres años.

¿Cuál es el mejor escenario para el Viejo Continente?

Tienen una solución a mano que es buena, que consiste en emitir bonos europeos, garantizados por las naciones solventes de la zona. Eso debe hacerse en cantidades suficientes como para retirar toda la deuda de los países que se han tornado insolventes.

Me explico, haciendo un canje que permita capturar el descuento sobre la deuda griega o la portuguesa, algo que ya los mercados están poniendo de manifiesto. Es decir, si hoy hay 360 mil millones de euros de deuda griega serían reemplazados por, digamos, 180 mil millones.

¿Quién asume el costo de un descuento del 50 por ciento?

Los que les prestaron a los países hoy con problemas, deben asumir una parte de la pérdida. Por supuesto eso va afectar a los bancos europeos y aquellos que por tener que contabilizar esas pérdidas queden con capital negativo van a tener que ser recapitalizados por los respectivos gobiernos.

¿Qué más propone?

Lo anterior debe estar acompañado de una resignación de soberanía fiscal por parte de los países que van a demandar estos descuentos en su deuda.

Las naciones de Europa resignaron soberanía monetaria cuando crearon el euro y el Banco Central Europeo.

Ahora hay que comenzar el proceso de integración fiscal con los países que han demostrado no ser capaces de autodisciplinarse.

¿Por qué es necesario llegar allá?

Para los países que se tornaron insolventes no hay otra alternativa que dejar que Europa les controle sus finanzas públicas.

Eso es necesario para mantener el flujo de recursos, pues los más endeudados necesitan nuevo financiamiento para implementar reformas que les devuelvan el crecimiento a sus economías.

¿Y si Europa no hace esa tarea?

Si sigue los consejos que le está dando Nouriel Roubini, quien dice que hay que dejar que Grecia se salga del euro, en Europa se va a presentar un panorama muy parecido al de cuando México declaró la moratoria de su deuda. Esa decisión inauguró una época que hoy la historia registra como la década perdida de América Latina.

¿Con qué consecuencias?

Con problemas de estanflación en muchos países y en algunos casos con hiperinflación. Además, bajó drásticamente la inversión, hubo crecimiento negativo durante muchos años y las consecuencias alcanzaron a sentirse hasta comienzos de este siglo.

Si Europa no encuentra una solución que preserve el euro como moneda común y que imponga hacia el futuro disciplina fiscal y reformas económicas que recuperen genuinamente el crecimiento, entonces sí el panorama se presentará tan negro como el que nosotros vivimos.

¿Qué opina de un impuesto a las transacciones financieras?

Es una buena idea. Creo que ese impuesto no debería ser tan alto, pero sí aplicado por la totalidad de los países a todo tipo de transacciones financieras. Eso daría una buena recaudación que permitirá compensar los costos fiscales derivados de estas crisis.

Aparte de mayores recaudos, ¿qué otra consecuencia puede tener algo así?

Un impuesto va a desalentar el movimiento de capitales de corto plazo, que han demostrado ser muy desestabilizadores.

Los de mediano y largo plazo son muy bienvenidos y necesarios, pero los que vienen atraídos por optimismo o por diferenciales de tasas de interés o por circunstancias de ese tipo, ayudan a generar burbujas que se pinchan. Por eso se pasa de la euforia a un pesimismo exagerado y eso es lo que acentúa los ciclos económicos que hemos visto en las últimas décadas.

¿Y a EE. UU. cómo lo ve?

Ellos, más que virtudes, tienen los privilegios que significa tener una moneda de reserva y estar endeudados en dólares. Estados Unidos pudo y va a seguir resolviendo sus problemas de deudas y financieros, porque en definitiva lo que necesita es emitir más dólares. Adicionalmente, el mundo sigue comprando sus bonos.

Pero tienen otras dificultades…

Claro. Eso no significa que los Estados Unidos van a entrar en un periodo de crecimiento sostenido, como no le pasó a Japón en su momento.

¿Cuál es la salida que tienen?

Pienso que la recuperación del crecimiento va a venir a través de cambios tecnológicos. Es decir, si estas economías, que son las que tienen las mejores universidades, los mejores centros de investigación, los mejores departamentos de desarrollo en sus empresas, empujan la frontera tecnológica, van a salir al otro lado. Por ejemplo, si producen un gran avance en materias de energías limpias.

Suena optimista…

Bueno, el futuro de la humanidad es positivo, pero no se va a dar espontáneamente, ni tampoco muy a corto plazo. Lo más probable es que las economías avanzadas entren en un periodo de estancamiento y la que si va a mantener su ritmo es la parte de Asia.

Usted no comparte los temores que hay sobre China…

A China hay que verla como una oportunidad, más que temerle. Por lo pronto a toda América Latina y África las está beneficiando con la alta demanda de recursos naturales.

¿Cómo analiza los temores sobre burbujas en China?

¿Cómo puede uno decir que la economía china está sobrecalentada cuando en consumo gasta menos de lo que produce? Es decir, genera ahorros que en realidad se canalizan al resto del mundo.

Yo creo que lo que puede ocurrir en China es que exagere en trenes rápidos y en infraestructura de transporte y a lo mejor no lo suficiente en educación y en salud. Eso puede crear algunas tensiones sociales, pero cuentan con toda la capacidad de superarlas y seguir creciendo porque tienen mucho ahorro, que les permite financiar la inversión.

¿Qué efectos produce?

Eso es viento a favor para América Latina.

¿Y esa situación va a continuar?

Sí. Lo que pasa es que tenemos que advertir que nuestros esfuerzos comerciales van a tener que redireccionarse hacia los mercados que están en expansión. Pero en general yo creo que América del Sur va a tener buenas décadas por delante y entonces hay prepararse para que las instituciones, no sean sólo nacionales sino que sirvan a las regiones en su conjunto.

¿Volver a exportar materias primas no es malo?

A los sectores productores de bienes basados en recursos naturales hay que hacerlos contribuir a través de buenos sistemas impositivos para lograr el desarrollo de la infraestructura o la reducción de los impuestos al trabajo.

Hay que aprovechar la recaudación que puede venir del boom para introducir reformas que aumenten la competitividad y productividad general.

Es decir…

El mejoramiento de los términos de intercambio es como un maná del cielo.

Si eso lo aprovechamos solamente para consumir, obviamente que nos vamos a equivocar. Lo que tenemos que hacer es seguir produciendo bienes y servicios, además de buscar otros rubros de exportación y en todo caso remover los obstáculos que persisten.

¿Y las tasas de cambio?

Por el momento el fenómeno de apreciación exagerada de nuestra moneda se ha aliviado, pero si Europa resuelve ordenadamente sus problemas y también se lanza a una política de emisión monetaria fuerte, entonces vamos a tener una gran liquidez no sólo procedente de Estados Unidos.

Por lo tanto el problema se puede tornar grave.

¿Qué se debe hacer en ese caso?

Hay que repensar la regla de Taylor que utilizan los Bancos Centrales para manejar sus políticas monetarias orientadas a mantener baja la inflación.

Eso quiere decir usar las denominadas políticas macroprudenciales y no tanto la tasa de interés.

Si se aplican otras herramientas como los encajes legales o los controles cuantitativos del crédito para evitar expansiones exageradas, se puede lograr el mismo objetivo, sin que se aprecien tanto las monedas nacionales. .

La competitividad y un análisis de los impuestos son temas a trabajar en Colombia

¿Cuál es su opinión de Colombia?

Esta es una economía que anda muy bien, en términos generales. Creo, sí, que tienen que poner mucho más énfasis en el tema de recuperar la competitividad en actividades que ocupan mucha mano de obra.

Eso significa que en algún momento le tienen que pegar una reducción fuerte a los impuestos que gravan el trabajo formal. Pero de las economías de América Latina, es una de las que presenta mejores perspectivas.

¿Cree usted en las medidas a los controles de capitales?

No demostraron ser muy efectivos, pero sí veo una mayor represión financiera en todas partes. Más que la cantidad de dinero hay que controlar el volumen de crédito para que no se expanda más allá de lo que la economía necesita.

Ricardo Ávila Pinto

Director de Portafolio

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