Por amor al arte

Por amor al arte

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octubre 15 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-10-15

Hace apenas unos años la idea habría sido impracticable por cuenta de los problemas de seguridad y la necesidad de resolver situaciones más urgentes. Sin embargo, en la medida en que varias ciudades del país han iniciado programas para atraer a inversionistas potenciales del extranjero, el tema cultural se ha convertido en una de las mejores tarjetas de presentación de diversas capitales. Al fin de cuentas, se trata de mostrar que en las principales urbes de Colombia no solo hay terreno abonado para los negocios, sino también para el esparcimiento, la sensibilidad y el florecimiento de la creatividad. Es dentro de ese esquema que se enmarca la Feria Internacional de Arte de Bogotá, más conocida como Artbo, un evento organizado por la Cámara de Comercio de la capital, cuya tercera edición abre sus puertas al público esta semana. En un espacio de 6.000 metros cuadrados, un total de 43 galerías nacionales e internacionales presentarán el trabajo de más de 150 artistas de Colombia y el mundo. Además, entre otras atracciones, habrá una muestra de 47 artistas locales entre los 22 y 38 años que servirá para comprobar la existencia de un número cada vez más amplio de talentos en un campo en el cual el país se ha destacado tradicionalmente en el concierto latinoamericano. Para algunos puristas puede resultar extraño que una cita de esta naturaleza tenga el apoyo decidido de la Cámara, una entidad que algunos asocian con labores de promoción relativamente más acartonadas, además de su trabajo diario en temas de desarrollo empresarial. Pero esa es una visión equivocada. Más allá del impacto económico que tienen las transacciones en la que, al fin de cuentas, es una feria comercial, hay un esfuerzo evidente para demostrar que en Bogotá hay espacio para todo tipo de propuestas. Ese es un propósito clave para una ciudad que a pesar de una mejora en sus indicadores a lo largo de los últimos años y de adquirir un carácter crecientemente cosmopolita, tiene que multiplicar la labor para mantenerse vigente y contrarrestar la que es una desventaja insuperable en un mundo globalizado: el estar enclavada en los Andes, lejos de los puertos que comunican al país con otras latitudes. De manera complementaria, y a pesar de que las cifras lo comprueban, la capital tiene todavía que luchar con el estigma de un pasado complejo y buscar maneras de atraer visitantes que, una vez convencidos de que la realidad es diferente a la opinión que traían, se vuelven los mejores embajadores de Colombia. Todo esto viene complementado con la existencia de una oficina que contacta a empresas interesadas en buscar abrir o expandir sus operaciones en la región, una demostración más de que en el mundo actual hay que buscar activamente a los inversionistas, con el fin de demostrar que en el país hay sitios adecuados para trabajar y vivir, dentro de un espíritu de sana competencia. La necesidad de ampliar la oferta de oportunidades que puede tener una metrópoli ha sido entendida también por Medellín, en donde la administración municipal ha jugado un papel clave para hacerle ver a propios y extraños que los aciagos tiempos del pasado definitivamente quedaron atrás. Es indudable que iniciativas que van desde el orquideorama hasta la construcción de parques y bibliotecas apuntan a darle no solo una mejor calidad de vida a los habitantes de la llamada capital de la montaña, sino también invitar a mirar las cualidades de una ciudad conocida por su buena administración y su capacidad de emprendimiento. Por todo ello, sin desconocer otros esfuerzos aislados en diversos puntos de la geografía nacional, es necesario que la nueva generación de alcaldes que será elegida a finales de este mes y tomará posesión al comenzar el nuevo año, entienda que obras como Artbo también dejan réditos para la comunidad, quizás menos visibles y cuantificables, pero no menos importantes que la construcción de una vía. Las necesidades son muchas, es cierto, pero también la cultura forma parte de ellas. La realización de la Feria Artbo en Bogotá, sirve para recordar que la promoción de los valores culturales debe estar también en la agenda de las ciudades colombianas”.

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