La amplia red social de Rogers es un elemento primordial en su trabajo

La amplia red social de Rogers es un elemento primordial en su trabajo

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mayo 08 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-08

Caminando en el Salón de Recepciones Diplomáticas, una sala en forma ovalada, Rogers dio a las mujeres visitantes instrucciones de cómo dirigirse más tarde a jovencitas de varias escuelas públicas de Washington a las que les hablarían sobre la seguridad en sí mismas y la importancia de ir a la universidad.

Cuando la primera dama entró al salón, Rogers gentilmente la dirigió para que quedase enfrente del pequeño grupo de fotógrafos.
Rogers detectó a una visitante demasiado emocionada que estaba tomando fotos con su propia cámara (sin autorización) y con la cabeza le indicó que no siguiera disparando.

Cuando Obama le ofreció el trabajo de secretaria social en noviembre, Rogers le pidió consejo a Thomas Wilson, cabeza del gigante de seguros Allstate Corporation. "Pensó que podría transformar el trabajo más allá del rol tradicional al concentrarse realmente en la conformación de una marca", cuenta Wilson.

Pero en su misión de crear esa marca, Rogers está entrando en un terreno desconocido: lidiar con una primera dama que ha forjado una carrera admirable y que es conocida por su naturaleza directa. Al comienzo de la campaña presidencial, Michelle Obama habló de las medias sucias de su esposo y el mal olor que tenía en las mañanas, algo que algunos aseguran le restó masculinidad al entonces candidato. Rogers está jugando un papel principal en la transición de la primera dama de una figura controvertida a un potencial ícono estadounidense. Rogers no asesora a la esposa del presidente sobre en qué publicaciones aparecer o a qué medios conceder entrevistas, pero organiza eventos con la presencia de la prensa que refuerzan el cambio de imagen que Michelle Obama experimentó durante la campaña.

No siempre es fácil. Una tarde reciente, en la cocina de la Casa Blanca, la primera dama revisó un menú acompañada por estudiantes de L'Academie de Cuisine y unos reporteros. La comida sería servida a todos los gobernadores visitantes esa noche. Al día siguiente, un titular del diario Los Angeles Times decía: "¿Está realmente Michelle Obama en la cocina?" Aunque la escena de la cocina puede ser representativa de una misión más amplia de promover un arquetipo de la tradición estadounidense, escritoras feministas lamentaron la "mamificación" de Obama, dice Sheila Weidenfeld, ex secretaria de prensa de Betty Ford.

Ellas quieren que la abogada de Harvard adopte un rol político más definido. Pero Rogers no está de acuerdo. "Todas esas reglas que nos auto impusimos, son las mismas que ahora decimos, 'échenlas por tierra, señoras, sean las personas que quieren ser'".

El 20 de marzo, la Casa Blanca fue el centro de atención mientras el presidente enfrentaba la ira de la población por los US$165 millones en primas pagadas por AIG a sus ejecutivos. La primera dama, junto a 26 estudiantes de quinto grado, cavó un hoyo en el Jardín Sur para plantar la nueva huerta de la Casa Blanca, la primera en la residencia presidencial desde la que sembró Eleanor Roosevelt durante la Segunda Guerra Mundial.

A diferencia de gobiernos anteriores, los cuales mantuvieron separadas las Alas Este y Oeste (en la parte este están las oficinas de la primera dama, la secretaria social y la de correspondencia, mientras que en la parte oeste están la oficina Oval del presidente, la sala donde se reúne el gabinete y la sala de emergencias), Rogers y su equipo de cinco personas son una parte vital de las operaciones políticas de la Casa Blanca, de acuerdo con un asesor de la residencia presidencial. Todas las mañanas a las 8:15, Rogers pasa de la parte este a la oeste para asistir a la reunión con el jefe del gabinete del presidente, Rahm Emanuel, el máximo asesor de Obama, David Axelrod y otros altos funcionarios de la Casa Blanca.

"Desirée ha hecho un trabajo estupendo al organizar eventos en la Casa Blanca que reflejan nuestro deseo de crear un ambiente propicio para las relaciones y no sólo para hacer negocios", dice Michelle Obama.

Rogers tiene el reto de planear eventos sociales en la Casa Blanca que son fuertemente criticados en el entorno de una recesión histórica.

Pero ella no es el tipo de persona que permite que cualquier cosa la distraiga. En 2003 fue diagnosticada con cáncer de seno y tras varias cirugías, superó la enfermedad. "No hay tiempo que perder", dice. A pedido del presidente, planea organizar para mediados de año cenas íntimas con íconos estadounidenses, desde estrellas de Hollywood a ganadores del premio Nobel. "(El presidente) también tiene derecho a divertirse", agrega.

Los próximos meses también pueden traer nuevos desafíos. Nunca un gobierno había sido tan visible y es posible que EE.UU. se canse pronto de la cobertura de cada detalle de los Obama.

"Entre la secretaría social y la secretaría de prensa, alguien tienen que decir en algún momento que menos es más", dice la historiadora Gutin.

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