Análisis/ La enseñanza de la economía está en crisis (I)

Análisis/ La enseñanza de la economía está en crisis (I)

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Análisis/ La enseñanza de la economía está en crisis (I)

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abril 15 de 2013 - 06:04 a.m.
2013-04-15

PoEl Colectivo PEPS-Economía acaba de publicar en el periódico francés Le Monde un interesante artículo que responde a muchas de las inquietudes que economistas de tendencias distintas a las ortodoxas nos venimos planteando hace algún tiempo. r fortuna, en recientes seminarios, se ha observado un espíritu más crítico en la Universidad de los Andes, cuna de muchos de nuestros poderosos economistas que han promovido esta escuela en el país. No ha sido el caso de la Nacional o incluso del Rosario y la Javeriana, cuyos profesores e investigadores, con frecuencia, discrepan de los análisis que se consideran de moda.

La importancia de esta discusión, probablemente a diferencia de lo que pasa en Francia, es que esta es la escuela que ha dominado la política pública colombiana en las últimas décadas, desde Gaviria, para ser más precisos. Y hoy se empiezan a identificar sus falencias con grandes costos económicos para los sectores que se dejaron a un lado, pensando que bastaba con seguir unas fórmulas, pero, más importante aún, con inmensos costos políticos. Pregúntenle al presidente Santos.

Por ello, estas reflexiones sobre cómo se están formando los economistas franceses y las limitaciones con que salen tienen una mayor implicación en Colombia. Finalmente, si no se reconocen las limitaciones de esta forma de entender la economía, es la gente, no solo los pobres, sino las clases medias y la población en general, la que no verá ese milagro económico colombiano, que todos esperamos llegue cuando con el proceso de paz.

Frases impresionantes de este análisis ameritan una seria reflexión en Colombia. Se inicia el artículo con la siguiente afirmación (traducción libre): “la enseñanza que hemos recibido (los economistas) está extrañamente desconectada de la historia que pasa frente a nuestros ojos”. Y con esta afirmación justifican la existencia de este movimiento de estudiantes de Economía a nivel superior, y señalan la presencia de otros similares en Canadá, EE. UU., Alemania, Israel, Chile, Uruguay, Argentina…

Su análisis se basa en una serie de encuestas que realizaron sobre los programas y el curriculae de todas las licenciaturas que se hacen en Francia. Y tres son sus grandes conclusiones, falta de crítica; ausencia de pluralismo en la enseñanza y aislamiento de las otras ciencias sociales. Como música de los ángeles suenan estas conclusiones para aquellos que venimos repitiendo esto hace décadas sin que nadie nos escuche. Peor aún, siendo profundamente subestimados por nuestros colegas econometristas de Harvard, Princeton, etc.

Se reconoce que hay un desprecio por la historia, como si la única existente fuera la de la escuela que predominó en estas últimas décadas. La historia del pensamiento económico, hoy en Francia y seguramente en Colombia, representa menos del 1,7 por ciento de los cursos propuestos. Además, en el caso de los Andes, sería interesante conocer quiénes la dictan. Y como una tragedia anotan que en Francia solo una licenciatura tiene un curso de epistemología, que analiza los fundamentos de la ciencia. Nosotros, economistas de los Andes, salimos sin saber muy bien que significaba esta palabra. Por fortuna aprendimos después, no precisamente como alumnos, sino como profesores. Como aberrante consideran que se le dé un lugar ínfimo, 1,6 por ciento, a los problemas económicos contemporáneos. Existe una clara desconexión entre la teoría y la práctica.

Como si la falta de cuestionamiento sobre la historia y los métodos de la economía no fueran suficientes limitaciones, señalan algo que muchos compartimos: ausencia total de pluralismo teórico. Y esto resulta en esa profunda falta de creatividad de los nuevos profesionales, en parte, porque temen salirse del libreto que les han enseñado. Como los economistas que siguen en el poder son, en su mayoría, ortodoxos, hay otras razones para no aventurarse a disentir. ¿Será que la crisis en la enseñanza de la Economía en Colombia es más grave que la identificada en Francia?

Como afirman los autores, hoy existen otras escuelas, pero las universidades exaltan como la más bella la ‘neoclásica’, en sus distintas versiones contemporáneas: los nuevos clásicos, los nuevos keynesianos, la nueva microeconomía, “con el fin de favorecer la gran confusión entre ciencia económica y economía neoclásica”. Se desconocen otras escuelas igualmente importantes como la teoría de la regulación, la economía ecológica, la economía compleja, la economía poskeynesiana, etc.

Una pregunta a nuestros estudiantes y profesores de Economía: ¿conocen y debaten estas escuelas o les pasa como a los exandinos, que, en general, poco o nunca oímos hablar en la Universidad de muchas de ellas? Si acaso del poskeynesianismo. Y como afirman los autores, este aislamiento disciplinario “le produce esclerosis a la reflexión”.

Los otros puntos han sido más debatidos, pero igualmente no escuchados por los neoliberales colombianos que no solo existen, sino que mandan aun después de muertos. Es tan evidente el desprecio de los economistas por las otras ciencias sociales, que ha llevado a muchos análisis, o, lo que es peor, a muchas políticas públicas equivocadas. Se ha desconocido que los problemas económicos son problemas sociales y políticos. Se reduce hoy la ciencia económica “al uso de métodos cuantitativos que son útiles, pero no suficientes”. Por muy sofisticado que sea el método estadístico, sus resultados solo se acercan a la realidad cuando se desprecian otras ciencias sociales que ayudan a entender los complejos problemas de la economía.

Sus propuestas serán analizadas en la segunda entrega de este artículo. No es suficiente quedarse en la crítica, por ello es fundamental entender y analizar desde la perspectiva colombiana lo que propone este colectivo de estudiantes franceses.

Cecilia López Montaño

Exministra de Agicultura

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