Análisis / La guerra contra los paraísos fiscales

Análisis / La guerra contra los paraísos fiscales

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Análisis / La guerra contra los paraísos fiscales

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abril 30 de 2013 - 03:50 a.m.
2013-04-30

Mientras muchos de nosotros estábamos concentrados en las noticias sobre los atentados de Boston, las cuestionadas elecciones de Venezuela y los ruidos de guerra de Corea del Norte en estas últimas semanas, los países más grandes del mundo dieron un paso potencialmente histórico: acordaron un nuevo sistema para intercambiar información bancaria y acabar con los paraísos fiscales.

En una reunión realizada el 19 de abril en Washington, el G-20 –el club de las economías más grandes del mundo– anunció un acuerdo global para el ‘intercambio automático’ de información sobre cuentas bancarias de personas que puedan estar evadiendo impuestos o tratando de ocultar fondos ilegales.

Al mismo tiempo, el G-20 acordó aumentar la presión contra los paraísos fiscales para que levanten su secreto bancario. El Grupo mencionó 14 naciones –incluyendo a Suiza, Panamá, Guatemala, y Trinidad y Tobago– como países que no están cumpliendo con los estándares internacionales de combate a la evasión de impuestos y los delitos financieros.

Algunos expertos en lavado de dinero dicen que el acuerdo del G-20 puede ayudar a combatir escándalos gubernamentales de corrupción, tal como el recientemente revelado por la prensa argentina, que afirma que asistentes del fallecido presidente Néstor Kirchner habrían depositado más de 65 millones de dólares en paraísos fiscales.

“Hay muchos políticos corruptos en el todo el mundo que están nerviosos por la posibilidad de que se descubran sus cuentas secretas. Y tienen motivos para estar preocupados”, dice Charles Intriago, presidente de la Asociación de Especialistas Certificados en Delitos Financieros. “Este puede ser el principio del fin del secreto bancario de los paraísos fiscales”.

Según Intriago, el acuerdo del G-20 tiene buenas posibilidades de tener éxito, porque los gobiernos de Estados Unidos, y los 27 países de la Unión Europea –que constituyen el núcleo del G-20– están en apuros financieros y necesitan desesperadamente aumentar la recaudación de impuestos. Por eso van a ir detrás de los evasores con más energía que nunca, dice.

El acuerdo del G-20, inspirado en la campaña contra los paraísos fiscales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Internacional, se firmó apenas seis días después de que Francia, Alemania, Italia, España y el Reino Unido anunciaran que firmarían un acuerdo para identificar a los evasores de impuestos dentro y fuera de sus fronteras.

Estados Unidos aprobó una ley similar en el 2010, conocida bajo sus siglas Fatca, que exige que los bancos extranjeros informen al país sobre cuentas de estadounidenses a partir del primero de enero del 2014.

Pero los funcionarios estadounidenses dicen que Washington solo intercambiará información con naciones con las que ya tiene firmados tratados a ese efecto, como México. Por ahora, no hay planes de intercambiar datos con Estados como Argentina o Venezuela, que o bien no tienen acuerdos con Washington o suelen usar esa clase de información con motivos políticos, afirman funcionarios estadounidenses.

Según Tax Justice Network, un grupo no gubernamental con sede en Gran Bretaña, los paraísos fiscales tienen 5.200 millones de dólares de depositantes de Brasil; 4.170 millones de México; 4.060 millones de Venezuela, y 3.990 millones de Argentina.

Preguntado sobre el acuerdo del G-20, Moisés Cohen, un banquero panameño y expresidente de la Asociación de Banqueros de Panamá, me dijo que Panamá no es un paraíso fiscal, porque los paraísos fiscales por definición no cobran impuestos y no son transparentes, y Panamá sí. Y Panamá está tomando medidas concretas que muy pronto harán que el país sea quitado de la lista de naciones que no cumplen los estándares internacionales de intercambio de informacion tributaria, agregó.

Otros banqueros advierten que, aunque el acuerdo del G-20 puede servir para combatir la corrupción, también podría perjudicar a empresarios legítimos que depositan sus ahorros en el extranjero para protegerse contra la inestabilidad política o económica.

No es fácil culpar a los argentinos por poner su dinero en cuentas del extranjero después del ‘corralito’ con que su Gobierno se apropió de todos sus depósitos en el 2001, dicen. Y es difícil culpar a los venezolanos por enviar sus ahorros afuera cuando su Gobierno confisca empresas según se le antoja, dicen.

Mi opinión: el anuncio del G-20 es un paso hacia adelante, pero es básicamente un acuerdo de buenas intenciones. El acuerdo dice que los países del G-20 instarán a todas las naciones a aceptar el “intercambio automático” de información bancaria, pero “de manera apropiada” y “tomando en cuenta las características específicas de cada país”. ¡Hmmm!, eso deja lugar para muchas excepciones.

Sin embargo, la medida del G-20 le da nuevo ímpetu a un proceso que hará cada vez más difícil ocultar dinero en cuentas extranjeras. Es un tema que no está en las primeras planas, pero debería estarlo. Hace falta mucho más debate público sobre el mismo, tanto para asegurar la protección de ahorradores de países donde no rige el Estado de Derecho, como para avanzar en el combate contra los evasores de impuestos y los políticos corruptos.

El G-20 acordó aumentar la presión contra los paraísos fiscales para que levanten su secreto bancario.

Andrés Oppenheimer

Periodista - columnista de The Miami Herald y El Nuevo Herald

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