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Sin margen de error

Pese a que el déficit de la cuenta corriente registró un ajuste ordenado, su nivel actual sigue siendo elevado.

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julio 09 de 2017
2017-07-09 07:31 p.m.
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Aunque el déficit de la cuenta corriente ha registrado una corrección notable y ordenada, su nivel sigue siendo elevado en comparación con los de otros países y los riesgos de que se vuelva a presentar un incremento no han desaparecido. Esta situación, en un contexto en el que Colombia tiene un menor margen de maniobra al que tenía en 2014, constituye uno de los principales riesgos para su calificación crediticia.

Por un lado, los precios del petróleo han registrado un retroceso y los temores de que vuelva a haber un exceso de oferta en el mercado no han cesado. Asimismo, las exportaciones no tradicionales, que se esperaba que aumentaran ante la devaluación de la tasa de cambio, han tardado mucho en reaccionar y la recuperación de las importaciones ha sido más rápida de lo que esperábamos, lo que en conjunto ha resultado en una menor corrección de la balanza comercial.

Adicionalmente, a pesar del mayor escepticismo sobre la capacidad que tendrá la administración de Donald Trump para implementar su agenda de políticas económicas pro-crecimiento y antiglobalización, éste sigue siendo un riesgo importante para el desempeño de las cuentas externas de Colombia. Por un lado, teniendo en cuenta que las exportaciones colombianas a EE.UU. representan aproximadamente el 30% del total, mientras que las de América Latina a ese país corresponden a apenas el 20% (excluyendo a México), la posición externa de Colombia sigue siendo una de las más vulnerables a cambios abruptos en las políticas de comercio internacional en EE.UU.

Por otra parte, ya que el déficit externo de Colombia también es uno de los más altos de la región y del mundo, su economía es una de las más vulnerables a un endurecimiento de las condiciones financieras externas. Lo anterior resultaría si las políticas procrecimiento de Trump logran avanzar, obligando a la Fed a aumentar más rápidamente sus tasas de interés, lo que a su vez podría generar un nuevo episodio de fortalecimiento generalizado del dólar a nivel global. Esta situación dificultaría la atracción de flujos de inversión hacia los países emergentes, incrementaría sus primas de riesgo y sus tasas de interés, debilitaría sus monedas, e imprimiría nuevas presiones a la baja en los precios de las materias primas.

Hay que resaltar que las condiciones financieras externas para los países emergentes también están expuestas a una serie de factores globales de elevada incertidumbre que aún no se han resuelto, como la situación económica de China, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, los problemas fiscales de Grecia y la crisis financiera en Italia. Además, los dos principales bancos centrales en Europa han enviado algunas señales de que estarían empezando a contemplar una normalización de su política monetaria.
Ante un nuevo choque externo, Colombia cuenta con una Línea de Crédito Flexible (LCF) con el FMI por 11.400 millones de dólares. Sin embargo, el alto nivel de la deuda externa, la incertidumbre sobre la magnitud de la caída del crecimiento del PIB potencial y el difícil panorama fiscal, incluso después de la aprobación de la reforma tributaria del año pasado, siguen siendo factores de riesgo para la calificación crediticia de Colombia y, por consiguiente, para la consecución de financiamiento externo.

Primero, Colombia no cuenta con la misma capacidad que en 2014 para amortiguar una nueva caída en los precios del petróleo o un endurecimiento en las condiciones financieras globales a través de un aumento de su deuda externa. La deuda externa presentó un importante incremento, pasando de 26,8% del PIB en 2014 a 42,5% en 2016. Así un nuevo choque externo de magnitud considerable podría conllevar a un deterioro de la calificación crediticia con mayor facilidad de lo que ocurrió en los últimos 3 años.
Segundo, la desaceleración de la economía colombiana está impidiendo una corrección de la relación deuda externa sobre PIB en el corto plazo. Aunque creemos que el crecimiento de la economía será mayor en 2017 y 2018, reconocemos que los riesgos están sesgados hacia una recuperación más lenta de lo que esperábamos inicialmente, según lo demuestran algunos de los principales indicadores de actividad y confianza recientes. Además, la elevada incertidumbre sobre la magnitud de la caída del PIB potencial y el deterioro reciente de las perspectivas económicas podrían estar indicando que ha sido mayor a la estimada.

Antes de la caída de los precios del petróleo había cierto consenso de que el crecimiento del PIB potencial era cercano a 4,5% o 5%. Actualmente, el Gobierno estima que esa cifra habría quedado alrededor de 3,8%, mientras que BanRep la estima entre 3% y 3,5%, pero no se puede descartar que haya quedado incluso más abajo, por lo que la evolución de la deuda externa sobre PIB se podría deteriorar aún más.

Tercero, se prevé que la corrección del déficit fiscal de 2017 será menor que la anunciada inicialmente. Aunque el año pasado el Gobierno anunció que el déficit para 2017 sería de 3,3% del PIB, recientemente revisó su pronóstico al alza, ubicándolo en 3,6% del PIB, de acuerdo con lo permitido por la Ley de Regla Fiscal. Este cambio afectó la credibilidad de dicha ley, en nuestra opinión, aunque no creemos que sea un factor que afecte la calificación crediticia en 2017, teniendo en cuenta la aprobación de la reforma tributaria en 2016 y la rápida disminución del déficit de la cuenta corriente.

En conclusión, a pesar de que el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos registró un ajuste ordenado, su nivel actual sigue siendo elevado y los riesgos de que vuelva a incrementar siguen siendo importantes. En este contexto, el margen de maniobra de Colombia es mucho más limitado que hace 3 años, teniendo en cuenta el elevado nivel de la deuda externa, la debilidad actual de la economía, la incertidumbre sobre la magnitud de la caída del PIB potencial y el complejo panorama fiscal. Estos son los principales factores de riesgo que actualmente pesan sobre la calificación crediticia de Colombia en el corto plazo.

Andrés Pardo Amézquita
Director Ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana

Sebastián Mayor Velasco
​Analista cambiario y sectorial de Corficolombiana

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