Año de recuperación

La recuperación que han tenido los precios de los productos básicos frente a los niveles de hace 12 meses, ha convencido a los especialistas de que el comercio exterior de América Latina podría tener un salto importante durante el 2010. Ese sería un cambio notorio después de lo ocurrido el año pasado, cuando las ventas externas de la región experimentaron una profunda descolgada, como consecuencia de la crisis internacional que afectó las cotizaciones de las materias primas y la demanda en los principales mercados. Según la Cepal, dicho descenso habría sido de 24,7 por ciento, el más fuerte desde las lejanas épocas de la Gran Depresión. En números, las exportaciones habrían pasado de 832.925 millones de dólares en el 2008 a 626.399 millones al cierre de diciembre.

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enero 13 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-13

La causa principal de esa contracción tuvo que ver mucho más con un tema de valor, que con uno de volumen. Un ejemplo conocido -y quizás el más extremo de todos- es el del petróleo, que después de haber superado los 145 dólares por barril hace 18 meses, cayó a cerca de 35 dólares a comienzos del 2008. Desde entonces empezó una recuperación paulatina, aunque todavía los valores alcanzados se encuentran lejanos de los récords registrados. Ante esa situación, no es de extrañar que los países más golpeados por lo sucedido sean Venezuela y Ecuador, que dependen mayoritariamente de sus ventas de crudo. No obstante, ninguna economía de la región salió indemne. Las exportaciones agrícolas y agropecuarias, al igual que las manufactureras, también tuvieron signo negativo. La buena noticia es que el ritmo de declive fue radicalmente diferente, pues en el primer semestre la baja fue superior al 30 por ciento, mientras que en el segundo estuvo por debajo del 20 por ciento. Ese desempeño, por cierto, es el que le permite sostener a los analistas que lo peor ya pasó. Por otro lado, es llamativo que las menores ventas fueron compensadas por menores compras. Dicho de otra manera, los mismos motivos que atentaron contra las exportaciones sirvieron para que las importaciones disminuyeran, como ocurrió con las adquisiciones de combustibles y lubricantes cuya facturación bajó casi 50 por ciento. La combinación de esos factores sirvió para que el saldo en la balanza comercial latinoamericana mejorara ligeramente, una de las razones que explica que a pesar del estrechamiento en la liquidez mundial, la región no tuviera problema alguno para cumplir con sus obligaciones externas. Más interesantes, sin embargo, son los cambios subyacentes en el comercio. El más importante de todos es la consolidación de Asia en general y de China en particular, como el mercado más dinámico y de mayores posibilidades. La vitalidad de la nación más populosa del mundo, cuyo crecimiento habría sido superior al 8,5 por ciento en el 2009, fue clave para impulsar la demanda de productos básicos y los precios de los mismos. Si no hubiera sido así, la historia de lo ocurrido el año pasado sería peor y el saldo del balance probablemente tendría color rojo. Además, un porcentaje cada vez mayor del intercambio tiene como fuente y destino el otro lado del Pacífico. De acuerdo con cálculos de la Cepal, el peso de China en las exportaciones latinoamericanas pasó de 1,1 a 7,6 por ciento entre 2000 y 2008, mientras que en el caso de las importaciones de ese país el salto fue de 1,8 a 11,6 por ciento en el mismo lapso. A su vez, en otros destinos en la misma zona geográfica también ha tenido lugar un aumento significativo. El peso creciente del Asia es un argumento más para quienes dicen que hay que mirar todavía más a esas latitudes. Ese es un mensaje que debería ser escuchado en Colombia, en donde todavía se piensa más en Europa y Estados Unidos, que en el área del globo terráqueo en donde están los países con mejores perspectivas en el mediano y largo plazo. Incluso si en el Viejo Continente y Norteamérica llega la anhelada recuperación, es indudable que el dinamismo va a estar lejos del que puedan tener China, India o Corea. Por eso, hay que cambiar la mirada a sabiendas de que la recuperación del 2010, sería apenas el abrebocas de lo que pasaría en lo que queda de la nueva década. "Todo indica que las exportaciones de América Latina y de Colombia podrían aumentar en el 2010, pero hay que tener en cuenta que buena parte de la responsabilidad le cabe a la economía china".ADRVEG

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