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Anunciada y sorpresiva

Tras un año de la crisis inmobiliaria el Secretario Paulson declaró “Creo realmente que lo peor de la crisis ya quedó a trás”. Los hechos han demostrado que desconocía el alcance de la crisis y se parece al anuncio del presidente Bush, tras un mes de la invasión a Irak, en el sentido de que la situación estaba bajo control.

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septiembre 23 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-23

La respuesta fue la devolución de impuestos, con la lógica keynesiana (a pesar del conservadurismo republicano) de que con los US$300 entregados a cada familia, las ventas se recuperarían y se evitaría una recesión, El segundo trimestre el PIB creció 3,33 por ciento pero en agosto la producción total cayó en 1,1 por ciento y la de automóviles y autopartes cayó 11,9 por ciento. No bastó el estímulo al consumo de las familias para frenar una cascada que comenzó con la caída en los insumos para viviendas, incide en el empleo de los migrantes, ha hecho descender las remesas y ahora se extiende a todo el sector financiero y asegurador. Desde el inicio de la crisis Krugman advirtió que esa política estaba errada, pues dejaba de lado el salvamento de los bancos cuya cartera incobrable iba creciendo y dejaba abierta la posibilidad de bancarrota de firmas hipotecarias, bancos y aseguradoras. Las autoridades fueron sordas a la advertencia. Ahora es tarde y llegan precipitadamente a hacerlo... Inicialmente el gobierno tomó a Fannie Mae y Freddie Mac, suspendió la entrega de dividendos y expulsó a sus directivos. Podría comprar hasta 200.000 millones en acciones de esas firmas para mantenerlas a flote. Luego vino la bancarrota de Lehman Brothers a la que el Gobierno no salvó, pero, en cambio entró en auxilio de la aseguradora American International Group (AIG) con el argumento de que dada su vinculación con otras empresas en el país y en el exterior, podría generar una cesación de pagos en cadena. A su vez el Banco de América tuvo que comprar a Merryl Linch. Estos hechos ponen en cuestión la creencia de que el mercado opera eficientemente, que los agentes deciden racionalmente y que el Estado no debe intervenir; pues solo causa distorsiones, burocratismo, ineficiencia y corrupción. Ahora se acude al fisco para que se asuma los pasivos de empresas privadas y adicionalmente queda abierta la discusión acerca del criterio de selección para ayudar a una empresa y a otra no. ‘No hay almuerzo gratis’ reza un proverbio estadounidense, que expresa bien el error que los conductores de la economía cometieron al entregar créditos sin cuota inicial a compradores de vivienda sin capacidad de pago comprobada, cuando las tasas estaban bajas, pero como eran móviles, al subirlas para bajar la inflación (en la lógica de la Reserva Federal), los créditos se hicieron impagables. Ese es el legado de Alan Greenspan... beethovenhv@yahoo.com ''El Gobierno entró en auxilio de AIG con el argumento de que podría generar una cesación de pagos en cadena.WILABR

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