Se apagan las exportaciones de energía al vecino Ecuador

Las exportaciones de energía de Colombia a Ecuador ya no lucen tan atractivas como se había pronosticado hace un lustro.

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mayo 09 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-09

Por el contrario, lo que enseñan las cifras es que cada vez ingresan menos divisas por este concepto debido a las estrategias emprendidas por el Gobierno de Rafael Correa de dejar de depender de la electricidad que le suministran terceros. En efecto, mientras que las exportaciones colombianas de energía llegaron en el 2005 a un máximo de 151,7 millones de dólares, el año pasado apenas si alcanzaron los 66 millones de dólares, cifra que a su vez fue inferior en 48 por ciento a la reportada en el año 2006. Esa tendencia decreciente se mantiene. En marzo de este año Colombia solamente exportó 534.000 dólares en comparación con los 6,2 millones de dólares registrados en el mismo periodo del año anterior. Ello obedece, en buena parte, a una nueva política del Gobierno del presidente Correa, de subsidiar los combustibles que emplean las plantas de generación térmica en ese país, lo cual resulta más económico que comprar energía ‘tipo exportación’. A largo plazo, el plan está complementado con la construcción de nuevos proyectos de producción de electricidad. Ecuador se ha quejado en varias oportunidades del alto costo de los precios de la energía que le vende Colombia, e incluso ha pedido la renegociación comercial de los mismos, pues a su juicio el precio del kilovatio/hora de energía que se le vende debería ser hasta 50 por ciento más bajo. Si bien la menor demanda por parte de Ecuador se ha reflejado en menores ingresos para los generadores, que son los que venden la electricidad, el mayor impacto lo están sintiendo los fondos de energía social (Foes) creados por Colombia para atender con el servicio a las regiones menos favorecidas con dichos recursos. “Se está dejando de recibir una utilidad de la exportación, que estaba sirviendo para subsidiar el fondo de energía social a los usuarios más pobres”, explicó Pablo Corredor, gerente de XM, la firma colombiana estatal que administra el mercado de energía mayorista. Del total de las transacciones internacionales de energía, una cantidad se emplea para nutrir estos fondos. En 58 meses de operación, se han destinado 274 millones de dólares, pero la preocupación crece porque hacia el futuro lo que se ve es que la cifra será menor. Mientras que en el 2006 esos recursos fueron 56,8 millones de dólares, en el 2007 apenas fueron 20,3 millones. Al mismo tiempo que se reducen las transacciones por el subsidio a los combustibles como el diésel, Ecuador trabaja en la construcción de una megacentral hidroeléctrica, la cual sería puesta en marcha en el 2012 con una capacidad instalada de 1.500 megavatios, que tiene como fin dejar de depender de la energía de países vecinos como Colombia o Perú. La central será un poco más grande que El Guavio, una de las mayores hidroeléctricas que tiene Colombia y atenderá el 45 por ciento de la demanda de Ecuador cuando esté en operación. Además, las mejores condiciones hidrológicas del vecino país en los dos últimos años, así como la instalación reciente de unos 400 megavatios adicionales en centrales hidroeléctricas, han contribuido a mejorar la capacidad instalada, según explicó el gerente de XM. Con la nueva planta de generación de energía de Ecuador, ese país busca tener una economía de 500 millones de dólares en el largo plazo en compra del fluido eléctrico. La planta, que será la más grande de ese país, estará localizada 75 kilómetros al oriente de Quito. PANAMÁ, EN LA MIRA Si bien Ecuador está empeñado en aumentar su autosuficiencia energética con la construcción de nuevas plantas, lo cual le quita oportunidades de negocio a Colombia, hay otros vecinos que se perfilan como los nuevos mercados para la venta de los excedentes de energía nacionales. Según Pablo Corredor, de XM, Panamá es uno de ellos. Si todo sale como se ha planeado, en el 2013 se le estaría dando inicio a la interconexión con esa nación, puerta de entrada para toda Centroamérica a través del plan Panamá-Puebla. Justamente, hace apenas unas pocas semanas, los gobiernos de los dos países concretaron un plan de trabajo para avanzar en la suscripción de un tratado bilateral que permita la interconexión eléctrica entre las dos naciones. A largo plazo aumentará la competencia En Colombia, el tema ya es motivo de discusión entre los diferentes agentes del sector, pues mientras para algunos eso significará el golpe de gracia definitivo de las ventas de energía, para otros el efecto será una mayor competencia. “El impacto (de la hidroeléctrica) no sería grande para la demanda, sino para los generadores, los cuales venden energía más cara cuando salen despachados con una de sus plantas para exportar a Ecuador”, dice Marta Aguilar, presidenta de la Asociación Colombiana de Comercializadores de Energía. Y en opinión de los propios generadores el impacto de la menor dependencia de Ecuador está por verse, ya que ese es un proyecto de muy largo plazo. Además, el sistema de transacciones internacionales de energía, ante todo es un esquema de complementación energética o cooperación que busca ser un apoyo en caso de presentarse sequía a uno u otro lado de la frontera. De hecho, Ecuador también le ha vendido energía a Colombia en desarrollo del mecanismo, el cual fue implementado en el 2003, aunque en una menor proporción, llegando a valores anuales de no más de 5 millones de dólares. “Ecuador, hoy tiene subsidiados los precios de los combustibles artificialmente para que los intercambios de energía que automáticamente se hacen con Colombia sean menores. Lo que puede pasar con la nueva hidroeléctrica es que los costos de generación se bajen y el efecto termine siendo similar al precio al cual estamos intercambiando energía”, indicó María Zulema Vélez, presidenta de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía (Acolgén). A juicio de Pablo Corredor, de XM, lo que seguramente sucederá con una mayor capacidad instalada por parte de Ecuador, es que se nivelen los precios con los de Colombia, dando como resultado un mercado más competitivo. Otro de los agentes de la cadena, que eventualmente se vería perjudicado por la menor dependencia de Ecuador de las compras de energía colombiana, sería el transportador, en este caso ISA y la EEB que tienen líneas de interconexión con el territorio ecuatoriano. Astrid Martínez, gerente de la EEB, sostuvo que en el caso de esta empresa, que recién puso en marcha una línea de interconexión al sur del país cuya construcción tardó 11 meses, el transportador sigue recibiendo un ingreso. La explicación es que esas líneas de alta tensión también sirven para atender la demanda interna, la cual viene creciendo a la par de la economía. “El punto es que las redes, así se empleen o no para exportar, se usan para abastecer el suroccidente del país”, indicó la gerente. 11 meses fue el tiempo que tardó la Empresa de Energía de Bogotá en realizar las obras de interconexión eléctrica con Ecuador, la cual inició el servicio a finales del año pasado. WILABR

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