Apenas comenzando

Apenas comenzando

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noviembre 18 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-18

Ha transcurrido apenas una semana desde cuando la firma DRFE (Dinero Rápido, Fácil y Efectivo) fue intervenida, ocasionando el primero de sucesivos derrumbes de ‘pirámides’ en el territorio nacional. La situación, que ha dejado cientos de miles de afectados, fue enfrentada en un primer momento de manera torpe por las autoridades, que estuvieron más dedicadas al intercambio de recriminaciones mutuas, que a ponerle un torniquete a una herida que venía sangrando desde hace meses. Tan solo el fin de semana, y después de un prolongado Consejo de Ministros, fueron expedidas medidas al amparo de la declaratoria de Emergencia Social, que permitieron la clausura de DMG, la entidad emblemática del sector, y que en el mejor de los casos, ayudarán a salvar tan solo una fracción de los billones de pesos que el público entregó con la ilusión de multiplicar su capital en unos pocos meses. Por tal motivo, el Presidente de la República ha dicho, que a la hora de entregar lo incautado, serán privilegiadas las personas de estratos uno y dos con el fin de reducir el impacto de lo sucedido sobre los más pobres. Sin embargo, mensajes como ese pueden hacer todavía más difícil una situación que ya es muy complicada de manejar. La razón es que falta mucho trabajo de los entes de control para organizar una información que está dispersa en decenas de empresas de bolsillo, para no hablar de los ejemplos de contabilidades inexistentes. Como si lo anterior fuera poco, buena parte del problema está localizado en ciudades pequeñas e intermedias, en donde las autoridades del lugar tienen el doble carácter de juez y parte, pues es conocido que fiscales, policías y otros funcionarios públicos también arriesgaron sus ahorros en la misma ‘lotería’. Así las cosas, desenredar la madeja es una tarea titánica que va a requerir miles de horas de quienes tienen que manejar con neutralidad la información recabada. Por tal razón, lo lógico sería que hubiera una cabeza visible encargada del tema, con la obligación de contarle a la gente la evolución de las pesquisas y sin alimentar falsas ilusiones. La razón es que está probado que en esquemas como el que se vino abajo nueve de cada diez personas pierde su dinero. Aunque importantes sumas en efectivo han sido retenidas por las autoridades, esos miles de millones de pesos seguramente son una gota de agua en el inconmensurable lago de recursos recibidos. De tal manera, resultaría más conveniente ser más descarnados a la hora de decir la verdad, que tener a tantos ciudadanos en vilo a la espera de un pago que, casi seguramente, nunca llegará. Más peligroso todavía es jugar con la idea que parte de los damnificados podrían recibir recursos o ayuda pública. Ese no solo es un imposible legal, sino moral. Sin desconocer la multitud de tragedias personales representadas por el pensionado que vendió su casa, el agricultor que entregó su parcela o el empleado que colocó los ahorros de toda una vida, lo cierto es que la fuente de todo el esquema fue un clima de avaricia sin control. Al respecto, no faltarán los analistas de siempre que hablan sobre la ambición del dinero fácil o de la existencia de una cultura mafiosa, como dijo el propio Álvaro Uribe. Pero la experiencia de otras latitudes, muestra que el mismo comportamiento de los colombianos fue el que en su momento tuvieron rusos, británicos o albaneses. No obstante, en algunos casos hubo Estados más efectivos que otros que limitaron el daño a centenares de ‘clientes’ y no a cientos de miles, como en el país. Dentro de los muchos episodios lamentables a lo largo de los últimos días, pocos resultaron tan mal como la salida del Superintendente Financiero, César Prado. Y es que más allá de la discutible falta de dinamismo de la entidad a su cargo, fue evidente el poco interés del Gobierno como un todo para enfrentar un problema conocido y un desenlace anunciado desde hace meses. En respuesta, la salida fácil fue ‘quemar’ a un funcionario técnico que llegó al cargo por capacidad y no por recomendaciones políticas, con lo cual surgen nuevas inquietudes sobre lo que viene en un tema en el cual los escándalos apenas están comenzando. '' Lo lógico en la siguiente fase del escándalo de las ‘pirámides’ sería una cabeza visible en el tema, con la obligación de contarle a la gente la evolución de las pesquisas.WILABR

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