Aprenda cómo tratar trastornos infantiles que interfieren el aprendizaje de las habilidades académicas

La dificultad en el proceso de aprendizaje de la lectura, confusión u omisión de letras y la inversión de números al escribir pueden ser señales de un trastorno que se manifiesta en la etapa escolar.

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julio 24 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-24

Algunos síntomas pueden aparecer en el preescolar: niños con bajos niveles de memoria que les cuesta trabajo aprender rimas, reconocer figuras geométricas o colores primarios.

El trastorno del aprendizaje se debe a una maduración lenta a nivel cerebral de áreas específicas que son el resultado del funcionamiento de los procesos mentales requeridos para cada habilidad.

Antecedentes familiares de trastornos del aprendizaje, problemas nutricionales o emocionales en el embarazo, consumo de cigarrillo, alcohol o ingesta de sustancias tóxicas en esta etapa, así como ciertas infecciones prenatales son causas asociadas a su desarrollo. Cualquier alteración durante la gestación puede afectar la madurez cerebral del bebé que se está formando.

En los primeros años de vida es clave observar el desarrollo de habilidades motrices, sensoriales y del lenguaje, ya que cualquier retraso significativo en la adquisición de estas puede ser un signo de alarma.

Se debe prestar atención, por ejemplo, a qué edad el niño sostiene la cabeza, gatea, camina y dice sus primeras palabras y frases.

Así mismo, revisar sus patrones de sueño y de comportamiento.
El diagnóstico se hace por medio de pruebas estandarizadas y observación clínica, hechas por profesionales especializados, entre ellos un neuropsicólogo, sicólogo, fonoaudiólogo y terapeuta ocupacional. A partir de los dos años y medio es posible realizar este tipo de valoraciones.

Una vez se diagnostica el trastorno, el objetivo del tratamiento es que el infante adquiera las herramientas necesarias para desarrollar habilidades en las áreas donde presenta dificultad.

La duración del tratamiento depende del momento en que se intervenga el problema de aprendizaje, y la severidad de este. Lo mejor es hacerlo a edad temprana para que la recuperación sea mayor. La idea es que con el tiempo el pequeño desarrolle por sí mismo estrategias que compensen su dificultad.

Con asesoría de Diana Margarita Alfaro, fonoaudióloga especialista en neuropsicología, del Instituto de Neurociencias Aplicadas, Inea.

Apoyo familiar

Los padres deben comprender las necesidades de su hijo y hacerlo sentir aceptado y valorado, pues cuando un niño fracasa en su desempeño escolar y no encuentra apoyo, su autoestima puede verse afectada.

El objetivo es estimular y potencializar las habilidades del infante.
Los docentes, por su parte, pueden flexibilizar el currículo en el área donde hay dificultad y crear en clase estímulos específicos para el niño.

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