Aprendiendo de la India

Ayer dictó en Bogotá -invitado por Fenalco- una interesante conferencia el señor Gibson Vedamani, presidente y director ejecutivo de la Asociación de Minoristas de la India. El empresario visitante contó cosas sobre las que tanto el sector privado como el público deben tomar atenta nota. Porque hoy en día India, junto con China, son las dos más potentes locomotoras de la economía mundial. Y lo serán por muchos años más. Por lo tanto, hay mucho que aprender de estos exitosos casos. Hace unas semanas en este espacio hablamos sobre China, hoy el turno es para la India.

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agosto 04 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-04

* La mayor democracia del mundo (más de mil millones de habitantes) es la India. Su población es joven -más de la mitad tiene menos de 25 años, y está recibiendo educación de alta calidad -en todos sus niveles. Así lo confirman las evaluaciones internacionales más rigurosas, y la gran acogida que los profesionales indios tienen en las más sofisticadas multinacionales. * Aunque el idioma hindú es el oficial, la mayoría de la población habla inglés, factor que en un mundo globalizado se vuelve una poderosa herramienta de competitividad. * Es la segunda economía con crecimiento más rápido -8,1 por ciento anual, después de China. La composición del PIB es servicios 53,8 por ciento, manufactura 27,6 por ciento, agricultura 18,6 por ciento. Cada vez más campesinos se incorporan a actividades con mayor valor agregado, lo cual mejora su calidad de vida. El Estado tiene políticas y estrategias muy definidas para la generación de empleo no agrícola. * India tiene una economía muy abierta, ha firmado doce grandes acuerdos comerciales, con las principales naciones de diversas regiones. * Estimula la inversión extranjera directa a través de reducción en los impuestos, y de grandes inversiones en nueva infraestructura -y en mejora de la existente. Además es un país con reglas del juego claras y estables, en las que se destaca el respeto a los derechos de propiedad. * El Gobierno de la India inteligentemente busca que la inversión foránea y doméstica contribuya al crecimiento de largo plazo del país, razón por la cual los mayores incentivos están en los sectores de mayor potencial de desarrollo a mediano y largo plazo. * La inversión extranjera directa está dejando de localizarse solamente en las ciudades principales. Gracias a la inversión que está haciendo el Gobierno en una red de autopistas que conectará a todo el territorio, dicha inversión está llegando a zonas antes consideradas como remotas y poco atractivas. Esto hace que disminuya la migración y que la población se emplee en actividades diferentes a la agricultura, aumentando de esa manera sus ingresos. * Se están llevando acabo masivos programas gratuitos de capacitación, para fomentar el desarrollo del talento humano y para aumentar el acceso -de la población a la tecnología. Este punto es, a juicio nuestro, la clave del progreso de la India. Desde hace un par de décadas, ese país aparece -cada vez con más frecuencia- en la literatura de los expertos en educación como un lugar donde se han hecho bien las cosas y donde se ha innovado (especialmente, de manera obsesiva y persistente, en la integración de las tecnologías más avanzadas a la formación de sus estudiantes). India aún tiene muchos problemas -mala distribución del ingreso, escasez de buenos servicios públicos en numerosas regiones, despilfarro de los recursos estatales, 25 por ciento de su población vive en la pobreza, atrasos institucionales. Y tiene el gran reto de asegurar la sostenibilidad de su elevado ritmo de crecimiento. Pero ha hecho considerables progresos económicos y sociales (la mitad de los pobres que existían a principios de la década de los noventa dejaron de serlo en los tres últimos lustros). Por lo tanto, vale la pena conocer más en detalle sus errores y sus aciertos, para derivar lecciones que le sirvan a Colombia.

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