Aprovechar la oportunidad

Estimaciones realizadas sobre diversos países indican que crecimiento del PIB originado en la agricultura es el doble de eficaz en reducir pobreza que el generado en otros sectores.

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julio 29 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-29

No es una ilusión, ni un cuento de hadas: la gran oportunidad para la agricultura colombiana es ahora y, por tanto, es necesario tomar plena conciencia de que no se puede desaprovechar. Bien establecido está que los productores en áreas de buen potencial agrícola y con acceso a los mercados -este es el caso de Colombia- tienen las mejores oportunidades. Mediante la diversificación hacia productos de alto valor, pueden no sólo compensar la caída de algunos precios de sus exportaciones tradicionales, sino crear una base sólida de desarrollo de cara al futuro.

Aunque tenga algunas reticencias sobre las bondades excepcionales que algunos le atribuyen a la producción de biocombustibles -en particular en lo que toca con la disponibilidad de tierras para la ampliación simultánea de las actividades que generan alimentos y las que producen materias primas para la industria-, tampoco me puedo apartar del hecho que existe un potencial y que bien aprovechado puede rendir buenos dividendos.

En términos generales se puede decir que la discusión sobre el asunto de los biocombustibles se concentra en cuatro aspectos: energético, agrario, ambiental y social. Con respecto al primero, existen dudas fuertes en relación con los balances energéticos. Todavía no se tiene la certeza sobre si la cantidad de energía que se gasta para obtener un cultivo que luego se transforma en bioetanol o biodiésel es mayor o menor a la energía que luego produce.

Por lo que toca con los temas agrarios, el punto central del debate se relaciona con la seguridad y la soberanía alimentaria. Los críticos dicen que si se utilizan tierras de vocación agrícola en la producción de agrocombustibles, se pone en riesgo la producción de alimentos. El tema ambiental se vincula con la posibilidad de incrementar los procesos de contaminación de suelos y aguas; en tanto que en el social el debate se dirige hacia las condiciones laborales de los empleados y las relaciones sociales.

Mirando el panorama en forma desprevenida e integral, se puede argumentar que el reto es no evitar la competencia entre los alimentos y los biocombustibles, sino más bien lograr adoptar las políticas que faciliten el crecimiento sostenible de ambos, mediante una utilización más productiva de los recursos disponibles.

Como lo anota E. Lora, los desafíos tecnológicos que enfrenta la agricultura en la presente centuria son más fuertes que los de décadas pasadas. Con la creciente escasez de tierra y agua, las ganancias de productividad serán la principal fuente de crecimiento de la agricultura y el medio primario para satisfacer una mayor demanda de productos alimenticios. Pero algo más; a la larga sólo la innovación tecnológica vencerá la presión inflacionaria de los alimentos.

La agricultura tiene una capacidad especial para reducir la pobreza. Estimaciones realizadas sobre diversos países indican que el crecimiento del PIB originado en la agricultura es el doble de eficaz en reducir la pobreza que el crecimiento del PIB generado en otros sectores.

Si como se dice: 'a menos que haya una nueva revolución verde habrá una nueva crisis mundial de alimentos', porqué no aprovechar la oportunidad y ponerse en la tarea de sacar a la agricultura del limbo en que se encuentra. O dicho de otra manera: porqué no tomar una opción por la agricultura, la mejor fórmula para curar las llagas de la pobreza y la violencia.


rosgo12@hotmail.com

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