¿Se aproxima el ocaso de los dioses financieros en EE.UU.?

¿Se aproxima el ocaso de los dioses financieros en EE.UU.?

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mayo 02 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-02

Durante las tres últimas décadas, las fi nanzas han ocupado una porción cada vez mayor de las bolsas, las ganancias y la economía de Estados Unidos.

Sin embargo, el papel de las finanzas ¿ el negocio de prestar, endeudarse, invertir y de todos los intermediarios ¿ puede estar disminuyendo, un cambio que redefiniría la economía de ese país. Su efecto ya se ha esparcido más allá de los bancos y las compañías en Wall Street. En el primer trimestre, por ejemplo, las ganancias de General Electric Co. en el sector de servicios fi nancieros cayeron un 21% comparado con el mismo período del año anterior.

"Creo que estamos viendo un claro punto de inflexión," dice Tom Gallagher, analista de ISI Group.

"Ya sean las fi nanzas como porcentaje del mercado de acciones o las finanzas como porcentaje del PIB, hemos llegado al tope".
El sector financiero creció gracias a la desregulación, la globalización y las innovaciones tecnológicas.

Juntas, estas fuerzas permitieron que el capital fluyera más libremente alrededor del mundo, le dieron fl exibilidad a la economía e hicieron que las finanzas se volvieran más lucrativas.

Según la Reserva Federal de EE.UU., en 1980 las ganancias del sector fi nanciero equivalieron al 13% de las ganancias totales antes de impuestos. El año pasado, la cifra ascendió al 27%.

Asimismo, los trabajadores de las empresas fi nancieras se llevaron una mayor parte de los salarios en EE.UU. Gracias a que la tecnología permitió que las empresas pudieran hacer más cosas con menos gente, los sueldos crecieron. Según Thomas Philippon, economista de la Universidad de Nueva York, en 1980 los trabajadores fi nancieros ganaron aproximadamente 10% más que los de otros sectores. En 2005, la diferencia fue del 50%.

La creación de valores respaldados por hipotecas y otros préstamos e innovaciones hicieron más fácil que las compañías financieras distribuyeran el riesgo y estuvieran más dispuestas a otorgar préstamos a familias para incentivar el gasto. Las deudas de las familias en EE.UU., incluyendo hipotecas y tarjetas de crédito, pasaron del 13% del total de los activos en 1980 al 19% el año pasado.

Durante este período, la tasa de ahorro personal cayó a casi cero.

Para los trabajadores de la industria fi nanciera, este cambio podría asemejarse al de los años 80, cuando las fábricas perdieron su liderazgo en el mercado laboral estadounidense. Según la Oficina de Estadísticas Laborales, hay 60.000 trabajadores financieros menos que el año pasado.

Philippon cree que el aumento de la actividad fi nanciera que empezó en 2002 creó una burbuja laboral que está estallando.

Su modelo sugiere que el empleo total en el sector de las fi nanzas y los seguros tiene que caer hasta 6,3 millones para que vuelva a las normas históricas, y eso signifi ca perder 700.000 trabajos más.

Los recortes ya han comenzado.

Merrill Lynch & Co. anunció 4.000 despidos, Lehman Brothers Holdings Inc. 1.425 y Citigroup Inc. 6.000.

Jeff rey Applegate, el director de inversiones de Citi Global Wealth Management de Citigroup Inc., duda que el rol de las fi nanzas en la economía disminuya. La demanda por el libre flujo del capital que produce la globalización seguirá adelante.

Además, el proceso de convertir préstamos en valores se ha transformado en una herramienta demasiado poderosa para la gestión de riesgo y la creación de crédito como para que sea abandonada.

"¿Va a desaparecer la titularización? Lo dudo", señala Applegate.

¿"Va a ser más transparente? ¿Van a ser más robustas las calificaciones? ¿Habrá una mayor regulación? Sí".

Los gobiernos del mundo están empezando a exigir a las compañías fi nancieras que mantengan una mayor cantidad de capital en relación al crédito que otorgan para poder resistir los tornados fi nancieros. Y ese menor apalancamiento, inevitablemente, significa menores ganancias para el sector fi nanciero.

Pero antes de que las nuevas regulaciones surtan efecto, los consumidores, que durante mucho tiempo han dependido del crédito para a veces gastar más de lo que ganan, podrían cerrar sus billeteras.

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