Apuesta por industrias que tienen más futuro

Las luces se apagaron y las pasarelas se desmontaron en el cierre de otra exitosa Colombiamoda sin embargo, ¿cuál es el futuro de la industria textil en Colombia que junto a otras industrias parecen estar amenazadas? La historia económica nos enseña que el tiempo continúa, que las cosas cambian, que las industrias van y vienen, pero al final, los países encuentran el camino para seguir adelante. Mi pueblo natal en Inglaterra, con una población de aproximadamente 7.000 habitantes, era el líder mundial en la fabricación de lazos y redes, enviando redes para el mundial de fútbol, Wimbledon y los Juegos Olímpicos. Ahora esta industria está en bancarrota.

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septiembre 03 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-03

Hasta la década de 1980, Inglaterra tenía grandes industrias de construcción de barcos, acero y extracción de carbón, pero el Gobierno tenía que subsidiarlas con impuestos de los contribuyentes. Margaret Thatcher, luego de una ardua confrontación con los sindicatos, clausuró las tres industrias acarreando la pérdida de cientos de miles de empleos e incluso redujo la nómina estatal en cerca de 300.000 empleados. Estas decisiones fueron muy controvertidas y los dos años de confrontación con los sindicatos fueron uno de los peores momentos de la historia británica después de la guerra. No obstante, muy pocos o acaso alguien puede decir que Margaret Thatcher tomó la decisión correcta para el largo plazo, que los puestos de trabajos perdidos no se recuperaron o que Inglaterra no es un país más rico de lo que era antes. En el desarrollo económico de cada país se alcanza un punto en el cual hay que tomar decisiones muy difíciles. Colombia está alcanzando dicho punto. En el país hay industrias tradicionales que no son competitivas en el entorno económico actual y otras que continuarán presentando dificultades para sobrevivir, y no debería ser responsabilidad del Gobierno y/o de los contribuyentes subsidiar estas industrias, especialmente en un país en el cual la base de contribuyentes es tan baja. La industria textil ha sido golpeada por el fortalecimiento del peso, aunque la revaluación del peso es sólo un factor, que hace más costoso los productos colombianos en el exterior, pero la otra cara de la moneda es el surgimiento de Asia como un gran centro de producción de textiles, lo que ha llevado a los compradores de todo el mundo a mirar hacia Oriente. En Inglaterra (país que también en el pasado tuvo una gran industria textil), las compañías están comprando textiles a productores que pagan aproximadamente 100.000 pesos al mes a sus trabajadores en India. Esta es una cruda realidad y mientras que la comunidad puede condenar estas prácticas laborales, es una realidad con la cual hay que lidiar. Europa puede no ser un mercado primario para los productos colombianos, pero Asia está acaparando grandes porciones del mercado estadounidense y ciertamente está bajando el precio de los textiles a nivel mundial. Recientemente Kaltex ingresó al mercado salvando a Coltejer, y Fabricato reabrió sus turnos para aprovechar un incremento en la demanda estadounidense, lo cual son buenas noticias, pero debemos mirar más allá. Los nuevos pedidos estadounidenses se deben en parte a que hay restricciones para adquirir productos baratos de China, pero ¿quién puede afirmar que en diez años Estados Unidos tenga el poder de establecer restricciones comerciales a los productos asiáticos en la medida que esta región gane poder e influencia? Colombia actualmente goza de condiciones comerciales favorables con Estados Unidos, aunque se pueden convertir en una preocupación si los demócratas toman el poder para los próximos cuatro a ocho años, una vez que ya han demostrado su hostilidad hacia un TLC con Colombia. El mundo está en constante desarrollo, tal como lo descubrió, en su contra, Enka recientemente en Perú. Luego de años de contar con condiciones tributarias favorables para sus Hilos de Alta Tenacidad, las autoridades peruanas bajaron los aranceles para todo el mundo y ahora están enfrentando una feroz competencia por parte de productores asiáticos, una muestra de que pocas cosas permanecen estáticas en el comercio mundial. Recientemente los productores latinoamericanos de banano triunfaron en sus negociaciones con la Unión Europea, sin embargo, a los pocos días, los productores africanos pidieron igualdad en las condiciones -otro ejemplo de que la competencia no se queda quieta. Textiles es el ejemplo más claro en Colombia, pero otras industrias como banano y flores están enfrentando problemas similares. Me pregunto si era necesario arriesgar toda la economía y la reputación del país entre la comunidad inversionista, al haber fijado el control de capitales para proteger a los exportadores colombianos (medida eliminada esta semana), teniendo en cuenta la probada ineficiencia del control de capitales para debilitar el peso. También me pregunto si es justo mantener subsidios por aproximadamente 300.000 millones para estas industrias. ¿No sería mejor invertir estos recursos en infraestructura vial, que tanto se ha visto afectada por el invierno? Quizás en este punto, el Gobierno debería cambiar su plan de subsidios aleatorios a industrias como la textil, por un plan de subsidios decrecientes a diez años con la salvedad de que al término de ese tiempo, estas industrias deben enfrentar por sí solas las fuerzas del mercado. El mundo está avanzando y está viendo oportunidades en Colombia en al menos dos sectores: biocombustibles y generación de energía. El Gobierno debería aprovechar la oportunidad de disminuir la exposición del mercado laboral colombiano a industrias que puede que existan o no en diez años y moverse a aquellas industrias que tiene un futuro por venir. Colombia descubrió los biocombustibles antes de saber que existían y ya es el quinto productor mundial de palma de aceite, tal como con otros cultivos destinados a biocombustibles como maíz y remolacha. Colombia debe seguir adelante y aprovechar las ventajas climáticas y extensión de tierra cultivable con que ha sido bendecida. El Gobierno ha anunciado planes de expandir los cultivos para biocombustibles, sin embargo la clave es poner a rodar los proyectos. La situación climática es un activo muy útil en estos tiempos de escasez alimenticia a nivel mundial. El reciente invierno me recuerda que el país es bendecido, maldito para otros, por otra fuerza de la naturaleza llamada lluvia. Es una bendición porque significa que el país tiene un potencial enorme como centro energético de la Región Andina y que puede disfrutar de energía hidroeléctrica barata en el futuro si los proyectos energéticos emprendidos se terminan de acuerdo al cronograma. Países como Panamá, con el cual Colombia estará interconectada en dos años, están clamando por energía barata lo cual se convierte en un atractivo mercado de exportación en la Región. El Plan Colombia 2008-2022 plantea las posibilidades y, si el Gobierno presiona para que se materialicen todos estos planes, muchos trabajos serán creados. El punto de este artículo es que Colombia debería mirar hacia delante y no quedarse en el pasado en cuestiones económicas. Cinco años atrás, quien se hubiera imaginado que ISA sería el transportador de energía independiente más grande de América Latina y que estaría participando en el negocio de concesiones viales; que Cementos Argos fuera el dueño de activos en Estados Unidos desde Texas hasta Carolina del Sur; o que el Grupo Nacional de Chocolates tuviera una presencia regional tan sólida. Puede que haya pérdidas y dolor a lo largo del camino, y que las personas que trabajan en las industrias en problemas sean peones en un juego de ajedrez, pero el bien de toda la Nación debe ser primero y el Gobierno tiene la obligación de buscar oportunidades, las cuales deben surgir abundantemente en el actual entorno de seguridad que disfruta el país, de migrar la fuerza laboral hacia industrias con un futuro más próspero y seguro. Margaret Thatcher es conocida como la ‘mujer de hierro’ y fue muy impopular entre el pueblo británico, sin embargo al final probó que hizo lo correcto y su legado para Inglaterra es que fue la mujer que tomó decisiones difíciles para encaminar su país hacia un futuro más floreciente. '' En el desarrollo económico de cada país se alcanza un punto en el cuál hay que tomar decisiones muy difíciles, Colombia está alcanzando dicho punto.'' La historia económica nos enseña que el tiempo continúa, que las cosas cambian, que las industrias van y vienen, pero al final, los países encuentran el camino para seguir adelante. Rupert Stebbings, director de negocios internacionales de InterbolsaWILABR

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