La arena laboral cambió radicalmente en EE.UU.

Aunque la economía mejore, ciertos empleos se habrán ido con la recesión; entre las áreas más afectadas está la construcción

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enero 14 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-14

Incluso ahora que el mercado laboral de Estados Unidos empieza a añadir más puestos que los que pierde, muchos de los desempleados encontrarán que los trabajos que solían tener sencillamente ya no existen.

Desde que la recesión en ese país empezó en diciembre de 2007, se han perdido 7,2 millones de puestos y la tasa de desempleo subió de 5% a 10%, según el Departamento de Trabajo. La gravedad de la recesión está reconfigurando el mercado laboral estadounidense. Algunos trabajos volverán, pero otros, como los creados por los booms de los mercados inmobiliario y de crédito, probablemente habrán desaparecido para siempre.

"La cantidad increíble de actividad económica asociada con la vivienda es algo que no creo que vuelva", dice el economista de la Universidad de Harvard Lawrence Katz.

Uno de cada tres, o seis millones de empleos, se perdieron en el sector manufacturero desde 1997, el último año que la industria creó empleos. El aumento de los trabajos de construcción que acompañó el auge de la vivienda supuso una oportunidad para hombres sin educación universitaria de conseguir sueldos decentes. Ahora también se ha cerrado esa puerta. Con 1,6 millones de empleos perdidos en los dos últimos años, el sector ha sufrido más de un quinto de los empleos perdidos desde diciembre de 2007.

Para trabajadores con más capacitación, las finanzas podrían no ofrecer ya tantos empleos bien pagados como antes. Desde que empezó la recesión, el sector ha perdido 548.000 empleos, o 6,6% de su fuerza laboral.

En otras áreas, la recesión aceleró despidos que probablemente iban a ocurrir de todos modos. En noviembre, hubo 36% menos personas trabajando en tiendas de discos que hace dos años, según el Departamento de Trabajo. Hubo 23% menos trabajando en casas impresoras de guías telefónicas y de correos y 46% menos en empresas de acabados fotográficos. Esos son empleos que, con el surgimiento de las grabaciones mp3, Google y la fotografía digital, habrían probablemente desaparecido de todos modos.

Sin embargo, el impacto negativo de la recesión sobre negocios que ya estaban en problemas hizo que los trabajadores se vieran forzados a ajustes bruscos. La recesión supuso para las compañías una oportunidad para eliminar empleos que ya no fueran tan importantes. Ese es el caso de las secretarias y el personal de correo interno que se han vuelto menos necesarios debido a los avances en la tecnología de la información. Hoy hay 10,1% menos empleados en trabajos administrativos y de oficina que antes de la recesión.

La pérdida permanente de muchos empleos podría impedir una recuperación plena del mercado laboral por mucho tiempo.

Antes de los años 90, los empleos volvían pronto una vez que acababan las recesiones. Las nóminas perdieron tres millones de personas en la crisis que duró de julio de 1981 a noviembre de 1982. Pero a inicios de 1983, la economía volvió a crear empleos y a fines de 1983, el número de trabajos había superado su máximo anterior debido a que muchos despidos fueron temporales. Pero desde principios de los 90, los empleos se han recuperado con mayor lentitud.

La tecnología que mejora la productividad y la competencia de países con sueldos más bajos, como China, hizo permanentes esas pérdidas de empleo. Y la creación de nuevos puestos y la adquisición de las destrezas necesarias por parte de los trabajadores demandó tiempo. Después de una crisis mucho más profunda, crear nuevos empleos y capacitar a trabajadores para ellos tardará incluso más.

El Departamento de Trabajo espera que áreas como el cuidado médico crezca. Dadas las necesidades de una población que envejece, parece un pronóstico acertado. También se podría argumentar que EE.UU. está transformándose de un país de consumo a uno de producción y que eso conllevará un resurgimiento en la tecnología y los empleos de manufactura de alta tecnología.

De todos modos, Katz, el economista de Harvard, advierte que ese tipo de conjeturas es probablemente infructuoso.

"Algo que hemos aprendido es que cuando tratamos de predecir empleos 10 a 15 años a futuro, no acertamos ni siquiera en las categorías", dice.

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