Argentina controlará más sus importaciones

Comida para humanos y mascotas, bebidas, alfombras, artículos de informática y audio, autos, bicicletas, calzado, cámaras de fotos, neumáticos, herramientas, juguetes, hilados, colchones, teléfonos, relojes. Unos 1.200 artículos de consumo necesitarán de ahora en adelante una licencia automática para ingresar a Argentina, un mecanismo de monitoreo de compras al que el Gobierno apela para prevenir un aluvión de importaciones en plena crisis económica internacional.

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noviembre 03 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-03

El secretario de Industria, Fernando Fraguío, firmó la resolución por la que extiende a más productos importados las licencias automáticas, que son un ‘sencillo’ trámite por el que se solicita autorización de ingreso al Gobierno, que a su vez debe responder en 48 o 72 horas, según explicaron fuentes oficiales. Es decir, las licencias automáticas, a diferencia de las no automáticas, no constituyen una barrera que puede demorar o limitar la entrada de bienes extranjeros, sino que sirven más bien como un sistema de alerta temprana para las autoridades. “Cuando con las licencias automáticas detectemos una presión excesiva sobre un producto importado que pueda dañar a fabricantes locales, vamos a aplicarles recién entonces los controles adicionales, como la verificación de los valores criterio (precios mínimos que establece la Aduana para los bienes del exterior), las normas de seguridad y las sanitarias”, describió un alto funcionario de Industria. “Con las licencias automáticas, nuestras acciones serán preventivas y no reactivas”, agregó. Lo curioso es que en entre los 1.200 artículos también figuren algunos que no se fabrican en Argentina. De las importaciones de bienes de consumo por 8.000 millones de dólares del año pasado solo se aplicaron licencias automáticas a compras por 900 millones. Con la nueva resolución se hubiesen controlado ingresos por 4000 millones, es decir, la mitad del total. A mediados de este mes, después de la semana bursátil más negra de la historia mundial, el Gobierno de Cristina Fernández reaccionó con medidas de protección de la industria argentina, y así preservar los niveles de empleo. Ante la recesión de E.U. se teme que China redirija exportaciones hacia otros países que aún crecen, como la Argentina. También preocupa que los fabricantes de Brasil, beneficiados por la devaluación del real, busquen compensar la desaceleración interna con más ventas al resto del Mercosur. Por eso, hace dos semanas, la Aduana elevó los valores criterio e impuso más controles al ingreso de textiles, ropa, calzado, juguetes, productos electrónicos y de marroquinería, autopartes, caños de acero, motos y cuatriciclos. Fueron las primeras medidas de un Gobierno que se resistía a dejar devaluar el peso como medida de protección por miedo a que genere inflación y pérdida de depósitos. DEFENSA REGIONAL En la reunión de Mercosur que se celebró la semana anterior, Argentina propuso formalmente elevar el arancel a más bienes textiles, calzados y marroquine- ros, al tiempo que Luiz Inácio Lula da Silva, recordó que ya había pedido subir la tarifa a lácteos, vinos, electrónicos y textiles. Además, el canciller brasileño, Celso Amorim, destacó una idea que informalmente había deslizado Argentina: la instrumen- tación conjunta en el Mercosur de salvaguardias y medidas antidum- ping contra importaciones extrazona. En Industria, algunos admitieron que esa herramienta por ahora es más una ‘expresión de deseos’ que una realidad. WILABR

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