Arqueólogos tras vestigios olmecos

Iluminándose con lámparas de carburo y linternas de pilas secas, en las profundidades de una oscura caverna, dos arqueólogos mexicanos, asistidos por cuatro espeleólogos, buscan en Olancho, Honduras, vestigios de los olmecas, la civilización precolombina madre de la cultura mesoamericana.

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agosto 22 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-22

En los alrededores de la gruta, siguiendo por la orilla de los ríos Tinto y El Pataste, 260 km al este de Tegucigalpa, “ya hemos encontrado siete sitios arqueológicos de asentamientos humanos, pero hay que hacer un estudio para determinar si en verdad eran olmecas”, afirma el arqueólogo Oscar Neil Cruz. Neil Cruz y su colega Ranferi Juárez -que trabajan con el Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH)-, tuvieron la idea de incursionar en la caverna porque en enero pasado cuatro adolescentes penetraron el túnel unos 35 metros y hallaron una estatuilla olmeca junto con unas conchas de mar talladas con figuras iconográficas. El hallazgo de la estatua de un hombre, obeso, sentado, de 29 cm de alto por 17 de ancho, fabricada de una especie de jade (serpentina), ha conducido a los expertos a formular la hipótesis de que los olmecas se extendieron desde México hasta lo que hoy es Honduras. Los olmecas establecieron su núcleo central entre los años 1.200 y 800 antes de Cristo entre los estados de Tabasco y Veracruz en México, pero se han encontrado indicios de su presencia hacia el norte de El Salvador y Guatemala. Incluso hacia 1960 fue hallada una pieza en Costa Rica, pero se comprobó que fue transportada a ese país. Los olmecas fueron los primeros pobladores de Mesoamérica (zona que va desde México hasta Nicoya en Costa Rica) en organizarse como Estado, al cruzar la transición desde los cacicazgos. En el sur de América son contemporáneos de ellos los andinos, con un área intermedia sin vínculos con ninguno de los dos bloques. “Ocurría como en el momento actual: un tratado de libre comercio entre Norte y Centroamérica y otros del sur”, apunta el espeleólogo italiano, Ferdinando Didona. Didona, junto con el estadounidense Matthew Kalch y los hondureños Jorge Yanes y Cynthia Zepeda, ayudan a los mexicanos a moverse en la caverna. Los cuatro espeleólogos han estado elaborando un mapa de la gruta a lo largo de más de 1.000 metros. AFP

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