Arrancó negociación del TLC con E.U

2004 En medio de las protestas de organizaciones sociales contra el libre comercio, el 18 de mayo del 2004 se instaló oficialmente en Cartagena la primera ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y los países andinos: Colombia, Ecuador y Perú, como actores principales en la mesa y Bolivia como observador.

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noviembre 27 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-27

La primera ronda convocó a más de 600 personas, entre delegados de los gobiernos, empresarios del sector privado de cada uno de los países y periodistas. La expectativa era total entre los empresarios colombianos, que mostraban confianza en el equipo de Gobierno, pero también preocupación por los antecedentes que se conocían de las negociaciones que ya había cerrado Estados Unidos. Para ‘romper el hielo’ entre los equipos negociadores, en esta primera ronda se organizó una serie de actividades sociales con las cuales se buscaba un mayor acercamiento. Previo a este primer encuentro, los equipos andinos habían realizado reuniones de consulta y concertación para llegar con una posición unificada. En Colombia, se tomó la decisión de realizar talleres de entrenamiento en negociaciones internacionales para los funcionarios encargados de manejar las 14 mesas, y se optó por definir un ‘mapa de negociación’. Este fue diseñado con base en un ejercicio de interacción con los sectores productivos del país para identificar qué se buscaba lograr con el proceso, qué tanto podría alcanzarse y cuáles serían los temas en los que por ningún motivo se podrían hacer más concesiones. El equipo de gobierno, liderado por el ministro de Comercio, Jorge Humberto Botero, y su jefe negociador, Hernando José Gómez, logró establecer las denominadas ‘líneas rojas’ de la negociación y con base en este conocimiento, se dio inicio a un proceso que en principio estaba calculado para que terminara en 8 rondas, la última de las cuales se cumpliría en enero del 2005. Pero, si bien el Gobierno colombiano llegó a esta primera ronda con grandes expectativas, también se enfrentó con una férrea oposición de sectores productivos y grupos sociales que desde el principio expresaron su temor por los efectos que este proceso tendría. Representantes del sector agropecuario y líderes de la industria farmacéutica expresaron desde un comienzo sus temores, y anunciaron un seguimiento puntual al proceso para evitar que se cruzaran las ‘líneas rojas’. La ONG Recalca, por su parte, rechazó que Colombia y en general los países andinos negociaran este acuerdo con Estados Unidos, tras reiterar que este tipo de procesos solo deja perdedores en los países de menor desarrollo, en beneficio de las naciones más industrializadas. A estas declaraciones se sumaron las de algunos congresistas que consideraban desde un principio que la posición de los países andinos era débil frente a Estados Unidos, y que una negociación de este estilo no podría traer buen resultado.

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