El arte de conseguir buenas tasas

Aunque la parte más significativa de portafolios de inversión, individuales e institucionales, está invertida en renta fija, la mayo difusión periodística se dedica a la inversión en acciones.

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mayo 23 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-23

Desde mediados de los años noventa los países desarrollados y, en general, el resto del mundo, han experimentado su período de tasas de interés más bajas desde los sesenta. De hecho, parte de la formidable expansión económica de los últimos 15 años y el aumento en el precio de las acciones se puede explicar por el auge del 'dinero barato', tanto porque ha proveído de financiación a bajo costo a las empresas, como porque ha hecho menos atractiva la inversión en bonos. Como indicativo, la tasa de referencia del bono del tesoro de diez años ha bajado del casi 7 por ciento en 1997 a casi el 3 por ciento recientemente.

Este periodo de disminución en las tasas, sumado al significativo incremento en la volatilidad en los precios de las acciones, ha favorecido los resultados de la inversión en renta fija. En los últimos diez años, por ejemplo, la inversión en bonos en E.U., tuvo una rentabilidad promedio anual cercana al 6,6 por ciento mientras el universo completo de acciones una del 7,6 por ciento, pero la volatilidad fue del 3,6 por ciento para los bonos y del 15,5 por ciento para las acciones.

A nivel mundial, desde enero del 2004 hasta la fecha, los bonos tuvieron una rentabilidad promedio anual del 5,3 por ciento mientras las acciones del 7,1 por ciento. Pero, nuevamente, la volatilidad de los primeros fue de apenas el 2,4 por ciento mientras la de las segundas fue del 9,1 por ciento. Un portafolio de bonos bien escogidos, con una estrategia mesurada, puede dar unos resultados constantes y positivos, sin los sobresaltos que ocasionan las acciones.

Lo fundamental

Antes de entrar en detalles vale la pena recordar lo que implica una inversión en renta fija. Adquirida a una tasa y plazo establecidos, el instrumento de renta fija entregará la rentabilidad determinada siempre y cuando la inversión se mantenga hasta el vencimiento. De lo cual se desprende el riesgo de que la tasa a la cual se transa el instrumento se eleve y uno pierda la oportunidad de haber invertido a esa tasa superior.

Con lo cual invertir a plazos relativamente largos en un entorno de tasas históricamente bajas puede resultar en una pérdida importante. Como ilustración, si se adquiere un bono del tesoro norteamericano por 100.000 dólares a 30 años al 5 por ciento de rentabilidad, y en unos meses la tasa a la que se negocia el bono se eleva al 6 por ciento, se tendrían dos alternativas. O se mantiene el bono por el resto de la vida, con una rentabilidad muy por debajo de la vigente en el mercado, o se vende, a un precio muy inferior, en este caso en unos 83.000 dólares.

La inversión en renta fija enfrenta un riesgo adicional, el riesgo de que el emisor del título, futuro pagador de los intereses y capital, no lo haga.

La guía principal para determinar la eventual probabilidad de no-pago son las calificaciones otorgadas por las agencias calificadoras. Como es de esperarse, los papeles con las más bajas calificaciones tienen las rentabilidades más altas. La diferencia entre las rentabilidades de papeles de alta calificación y los de baja calificación, es mayor en tiempos de recesión, lo cual ha sucedido desde finales del año pasado. Las calificaciones altas (a partir de BBB) se denominan 'grado de inversión' desde principios de los setenta, cuando el régimen de inversiones de los fondos de pensiones en Estados Unidos estableció que estos solo podían invertir a partir de esta calificación.

El entorno internacional

En Estados Unidos, en particular, después de una estricta política monetaria a principios de los noventa, se tuvo una expansiva política con muy bajas tasas, recientemente retomada, ante la inminencia de la crisis. La inflación en E.U. es la más alta en quince años (4 por ciento) y con perspectivas al alza. Mientras tanto la tasa de intervención de la Fed, reducida hasta el 2 por ciento con la esperanza de reactivar la economía, ha mantenido el conjunto de tasas en bajos niveles.

A nivel mundial el escenario es similar. Europa tiene la más alta inflación desde el lanzamiento del Euro. Países tan disímiles como China, India, Arabia Saudita, están experimentando inflaciones récord, con niveles de tasas de interés aún históricamente bajas. Invertir satisfactoriamente en renta fija en este entorno adverso es un reto difícil.

Deuda soberana

Los vehículos más sencillos para invertir en renta fija son los bonos emitidos por gobiernos centrales. Se pueden escoger los emitidos por los países con buena calificación crediticia, que tienen rentabilidades bajas, o se pueden buscar aquellos que aunque no fueron emitidos por países de la mejor calidad crediticia, lo fueron por países que están en curso de mejorar su calificación crediticia o están en una zona que implica un respaldo a la política económica futura del país.

Un ejemplo de lo primero es Brasil, que recientemente mejoró su calificación; un ejemplo de lo segundo es el de los países periféricos de la zona Euro, cuyas emisiones tienen mayores rentabilidades a los de las economías centrales, pero cuya calidad crediticia es en realidad equivalente. Ante la coyuntura de inflación al alza los bonos soberanos indexados a la misma se han convertido en una alternativa popular.

Deuda corporativa

La inversión en papeles emitidos por grandes compañías, incluyendo bancos, es un poco más compleja pero a veces con mejores rentabilidades. Un bono en Euros de Rabobank, el único banco comercial con calificación AAA, con vencimiento a un año y medio, tiene en la actualidad una rentabilidad de alrededor 5,4 por ciento. Bonos de Wal-Mart, en dólares, con vencimiento en el 2010, tienen una rentabilidad de apenas 3,2 por ciento.

El entorno colombiano

Colombia, por su parte, está experimentando una situación que podría parecer inversa a la del resto del mundo, con tasas de interés muy altas e inflación controlada y con perspectiva a la baja. Es entonces un buen momento para 'capturar' tasas altas a plazos medios o largos.

La coyuntura internacional, de bajas tasas de interés e inflación al alza amerita en general mantener liquidez, invertir en renta fija de muy corto plazo con buen mercado secundario para aprovechar las oportunidades que vendrán en unos meses, una vez las presiones inflacionarias se concreten y las tasas alcancen niveles llamativos.

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