El arte moderno recibe un espaldarazo por parte de la Casa Blanca de Obama

El arte moderno recibe un espaldarazo por parte de la Casa Blanca de Obama

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mayo 28 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-28

 Por Amy Chozick y Kelly Crow
En estos días, Barack Obama no sólo está ocupado con temas de envergadura como la regulación financiera de Estados Unidos sino también con una renovación de la colección de arte de la Casa Blanca.
Los Obama han conmocionado el mundo del arte al comunicarles a los museos, galerías y coleccionistas privados que les gustaría tomar prestadas obras modernas de artistas afroamericanos, asiáticos, hispanos y de mujeres para la Casa Blanca. En lo que representa una gran desviación de las pinturas de paisajes y retratos del siglo XIX que predominan en las salas públicas de la residencia presidencial, la primera familia de EE.UU. está optando por obras de arte audaces y abstractas.
La renovación es un importante evento para el mercado del arte. Las elecciones artísticas de los Obama podrían afectar el valor de mercado de las obras y los artistas que decidan exponer. Museos y coleccionistas han estado moviéndose rápido para ofrecer obras para que sean incluidas en el icónico edificio.
Sus elecciones también tienen ¿inevitablemente¿ implicaciones políticas y podrían servir como una astuta herramienta para difundir el mensaje de formar un gobierno más inclusivo. Durante el mandato de Bill Clinton, la familia presidencial recibió elogios políticos después de elegir a Simmie Knox, un artista afroamericano de Alabama, para que pintara sus retratos oficiales. El gobierno de George W. Bush fue felicitado por adquirir The Builders, una pintura del artista afroamericano Jacob Lawrence. Sin embargo, también algunas críticas porque la pintura muestra a hombres negros haciendo trabajos serviles.
La Galería Nacional de Arte de EE.UU. le ha prestado a la familia al menos cinco obras este año, incluyendo Numerals, 0 through 9, una escultura de Jasper Johns; Berkeley No. 52, una pintura de grandes dimensiones de Richard Diebenkorn, y un lienzo de Edwards Ruscha en rojo vivo que incluye las palabras "I think maybe I'll...", algo como "Creo que quizás...", apropiado para un presidente conocido por sus largas meditaciones. La escultura de Johns fue instalada en la residencia el día que Obama asumió la presidencia, junto con obras modernas de Robert Rauschenberg y Louise Nevelson, también prestadas por la Galería Nacional de Arte.
Los coleccionistas afirman que las elecciones de obras de arte que realizaron los Obama probablemente tengan un efecto en los valores de mercado de los artistas, o por lo menos les darán una mayor exposición. Luego de que Bush mostrara la obra "Río Grande", del artista tejano Tom Lea en la Oficina Oval, el precio de sus pinturas se disparó alrededor de un 300%, afirma Adair Margo, propietaria de una galería de El Paso que vende las obras de Lea. El cuadro consiste en una presentación fotorrealista de un cactus contra nubes grises. Lea falleció en 2001, lo cual también impulsó el valor de sus trabajos.
El interés de los Obama en el arte moderno comenzó antes de que se mudaran a Washington. El hogar de la pareja en Chicago tenía arte moderno y fotografías en blanco y negro, según varios de sus amigos en esa ciudad. En una de sus primeras citas, Obama llevó a su futura esposa al Instituto de Arte de Chicago.
Una vocera de la Casa Blanca dice que los Obama disfrutan de todas clases de arte pero quieren "redondear la colección permanente" y "darles nuevas voces" a artistas modernos estadounidenses de todas las razas y orígenes.
Los cambios en el arte de la Casa Blanca llegan en momentos en que el gobierno busca impulsar el financiamiento para las artes. Obama incluyó US$50 millones en su paquete de estímulo económico para el Fondo Nacional para las Artes y la semana pasada su esposa brindó un discurso en la reapertura del ala de arte estadounidense del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.
"La colección permanente de la Casa Blanca es un registro maravilloso de las fortalezas artísticas de estilo clásico de los siglos XVIII y XIX", dice Michael Smith, un decorador de Los Ángeles contratado por los Obama para renovar sus habitaciones. "Las piezas de arte en préstamo seleccionadas actúan como un puente entre el legado histórico y las diversas voces de artistas de los siglos XX y XXI".
El presidente puede decidir sobre las obras que se expongan en su residencia y oficinas, incluyendo la Oficina Oval, pero las que vayan a salas públicas deben ser aprobadas por el curador de la residencia presidencial y el Comité para la Preservación de la Casa Blanca, una junta asesora donde la primera dama ejerce como presidenta honoraria. Las piezas destinadas a la colección permanente atraviesan una estricta evaluación antes de que sean aceptadas como obsequios o sean adquiridas con dinero de donaciones privadas, dice William Allman, curador de la Casa Blanca.
 

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