Los artistas de América Latina se venden bien

Después de tres días de la subasta de arte latinoamericano más completa e importante adelantada por Sotheby’s y Christie’s, las dos casas de remate con mayor repercusión internacional, el artista mexicano Rufino Tamayo se posicionó como el más vendido y cotizado de la región. Entre el miércoles y el viernes en Nueva York no solo se vendieron varias de sus obras sino que además, una de ellas, Trovador, pulverizó el récord mundial para la obra de un artista de este lado del mundo: su comprador pagó por este cuadro 7,2 millones de dólares, un poco más de doble del precio de salida.

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mayo 31 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-31

El récord absoluto para un artista de América Latina era de 5,6 millones, alcanzado por el cuadro Raíces de Frida Kahlo en el 2006. Fernando Botero y Omar Rayo fueron los representantes de Colombia. Tres esculturas de Botero, Mujer recostada, Reclinable mujer y El hombre a caballo, por ejemplo, estaban siendo cotizadas, en su conjunto, hasta por más de 1’250.000 dólares. Además, pinturas suyas, como el Arzobispo muy joven, Les danseurs y Rosalba tenían un valor conjunto estimado en casi 1’500.000 de dólares. Finalmente, Hombre a caballo y Les danseurs, se vendieron respectivamente por 445.000 y 433.000 dólares. Caballo, otra escultura de bronce de Botero, se adjudicó en 690.600 dólares y su óleo Mujer con perro en 645.800, pero la escultura Mujer vestida no halló comprador, como tampoco su Mujer reclinada. REPUNTE DE ARTISTAS Las dos importantes subastas miden el pulso del mercado de arte de América Latina dos veces por año, en mayo y noviembre, y producen millones de dólares en ganancias gracias al repunte del arte latino en mercados como el de Nueva York. Las subastas de Sotheby’s y Christie’s han ido en ascenso desde que las dos casas crearon los respectivos departamentos especializados en arte de América Latina en 1979 y 1981, respectivamente. Desde entonces, el crecimiento de esas divisiones ha sido espectacular, según han admitido los encargados de las dos casas en varias entrevistas. La primera venta de Sotheby’s en el 79 alcanzó un total de un millón de dólares, una cifra que actualmente podría representar el valor de una sola obra de Botero, Tamayo o Lamb. Desde entonces, las ventas anuales de esa casa crecieron de 7,5 millones de dólares en 1985 a 28 millones de dólares en el 2005. Y las de Christie’s, su competidor directo, en 2,8 millones de dólares en 1985 a 19,8 millones en el mismo periodo, de acuerdo con Arte al día internacional. La subasta de mayo del año pasado recaudó más de 40 millones de dólares. Este año, sólo en la subasta de mayo se superaron con creces los 50 millones de dólares que calculaban obtener e las ventas. ¿Eso significaría que invertir en arte latino sigue siendo un buen negocio? Los analistas se dividen, pero, lo cierto del caso es que hay un repunte en las ventas tanto en mercados internacionales como el de Nueva York y en locales como el de Colombia, según especialistas. Pero, ¿se está sintiendo en Colombia ese repunte de ventas por la reevaluación del arte de América Latina? Luis Aristizábal, director de la Galería Arte Contemporáneo, antigua Good man Duarte, dijo que “el mercado del arte colombiano nunca ha sido robusto, excepto en la época de su vinculación con los dineros del narcotráfico, como herramienta de lavado”, pero admitió que las cosas han cambiado y que se viene registrando un aumento en las ventas. “Actualmente el arte que se propone no se dirige al perfil mafioso, demanda cierto nivel del comprensión, por lo que su mercado se ha limitado y depurado en comparación con finales de los años 80 y principios de los 90”, dijo. EL ÉXITO DE TAMAYO RÉCORD. Tres obras del pintor mexicano Rufino Tamayo se situaron entre las diez mejor vendidas en la subasta de arte latinoamericano adelantada por Sotheby’s y Christie’s. Además de ‘Trovador’, fueron adquiridas ‘El comedor de sandías’'(vendida por 3’625.000 de dólares) y ‘El constructor’ (965.000 dólares). Así mismo, ‘Relojes’, que se adjudicó por un precio final de 685.000 dólares, el doble de lo que se preveía, y ‘Retrato matrimonial’, se vendió por 553.000 dólares, muy por encima también de lo estimado por las casas subastadoras. Jóvenes compradores para arte contemporáneo El perfil del actual comprador de arte en Colombia tiene que ver, en opinión de Luis Aristizábal, director de la Galería Arte Contemporáneo, con un creciente movimiento de coleccionistas constituido por capitalistas importantes y jóvenes profesionales educados en el exterior, con éxito en los negocios o que desempeñan cargos bien remunerados, lo que les permite tomar riesgos en la compra de obras de arte contemporáneo, que tienen potencial de surgir o que han logrado destacarse dentro del complicado mundo del arte. En Colombia, la mayor parte del comercio se sigue movilizando con el llamado arte moderno, que reconoce a los grandes maestros de los años 50 y 60. Sin embargo, en un lento pero sostenido crecimiento, se viene ampliando el mercado del arte llamado contemporáneo, al que accede un público mejor informado que, por lo general, ha vivido en el exterior, admiten los galeristas. Otros conocedores del mercado de arte colombiano, que pidieron no ser identificados, admitieron que sigue existiendo aquí un mercado muy inmaduro, porque solo se prefieren artistas locales conocidos como Botero, Manzur, Obregón o Morales, entre otros. Y porque se registran resistencias, tanto de algunos galeristas como de los compradores, para vender o adquirir obras de pintores buenos, pero poco conocidos o de muy buenos artistas foráneos, pero localmente desconocidos. Sin embargo, en Bogotá, actualmente funcionan cerca de dos docenas de galerías de arte que han surgido, en su mayoría, en los últimos 15 años. ¿Tener una galería de arte, por lo tanto, también sería un buen negocio?. “Las galerías que empezaron hace bastante tiempo y manejan artistas de larga trayectoria con obras cotizadas en el mercado, tienen ingresos importantes al realizar ventas por valores altos. También hay galerías que hacen un buen negocio con la venta de obras de arte decorativo”, admite Aristizábal. Varios galeristas le han apostado a posicionar nuevos nombres y ahí van.WILABR

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