¿Se asustaron con el cuero?

¿Se asustaron con el cuero?

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octubre 15 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-10-15

Nunca se tiene toda la información sobre las razones y circunstancias que llevan a que el gobierno tome ciertas decisiones. Fue muy sorprendente que el Presidente Uribe invitara al Presidente Chávez a adelantar gestiones frente a las Farc, que él viniera a Hato Grande a discutir esa posibilidad y que se fuera con un claro mandato para intervenir. En ese momento, para explicar las decisiones de Uribe, existían por lo menos dos hipótesis: la primera, que el Presidente y su consejero de paz se dieron cuenta de que habían agotado sus opciones y que el proceso estaba completamente empantanado, lo cual dejaba al presidente en una posición muy vulnerable, sujeto a presiones de gobiernos amigos y expuesto a la crítica interna, sobre todo la proveniente de familiares de secuestrados, que en ese momento tenían mucho apoyo en la opinión pública, por el asesinato de los diputados del Valle del Cauca. La otra hipótesis era que, por estas mismas razones, el Presidente necesitaba ganar tiempo y sacarse de encima la presión. Difícil creer que el gobierno involucre al presidente del país vecino, a varios gobierno europeos y al de los Estados Unidos en una gestión en la que no cree, o con el único propósito de maniobrar. Entonces debe haber sucedido algo que la opinión pública no conoce a cabalidad, o un cambio de las circunstancias políticas o de las posiciones de los otros gobiernos involucrados porque Uribe y su consejero de paz se han echado para atrás. Es posible que no sientan tanta presión política como la que existía cuando se tomó la decisión de inmiscuir a Chávez. A la opinión pública ya se le olvidó el caso de los diputados vallecaucanos asesinados. Está inmersa en la parapolítica y muy distraída con las peleas. El padre del secuestrado que acampaba en la Plaza de Bolívar se fue a Europa a dar conferencias, y las familias de otros secuestrados estaban en Caracas, donde suponían que estaba la acción. Surgió una oposición soterrada pero muy fuerte en contra de la intervención de Piedad y de Chávez de parte de las facciones más recalcitrantes que respaldan al Presidente. Chávez está popular en Colombia y ellos temen que aumente su influencia política o que la senadora pase a ser una gran figura. Es posible que los militares estén oponiéndose por razones geopolíticas y porque se le estaba dando a la guerrilla tratamiento de contraparte. Los militares y el gobierno de Uribe han intentado evitar otorgarle a la guerrilla ese tratamiento, llegando hasta extremos semánticos que a veces son incompresibles para los no iniciados. Pero cuesta trabajo entender cómo se van a negociar eventuales acuerdos con las Farc sin darles tratamiento de contraparte. Son el adversario con quien se pretende negociar, aunque ello se haga a través de terceros, y se requiere su colaboración para llegar a un acuerdo, o por lo menos para progresar. La reunión de presidentes en la Guajira parece haberle dado nuevo aliento al proceso. Sería lamentable que se dejara pasar la oportunidad de moverlo con la ayuda de Chávez. El ha realizado un esfuerzo de buena fe y con muy buena voluntad para destrabarlo. También ha logrado hacer que las Farc se muevan, algo que no se había conseguido. Si hay que mandar a Tirofijo o al Mono Jojoy en avión a Caracas para llegar a un resultado, es posible que sea necesario hacerlo y tragarse otros sapos para tener éxito. En cuanto a Chávez y a Piedad, hay que agradecerles, ante todo. Después tendremos que lidiar con ellos, y eso no va a ser imposible. Rudolf Hommes Ex ministro de Hacienda Sería lamentable que se dejara pasar la oportunidad de mover este proceso con la ayuda de Chávez. Él ha realizado un esfuerzo de buena fe”.

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