‘Atender a la primera infancia garantiza un mejor país'

La economista Raquel Bernal, directora del Centro de Estudios para el Desarrollo Económico de la U. de Los Andes, recibió el premio Juan Luis Londoño por sus contribuciones al diseño y evaluación de políticas de atención a la niñez de 0 a 5 años.

Raquel Bernal es economista, con doctorado y maestría.

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Raquel Bernal es economista, con doctorado y maestría.

Finanzas
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enero 17 de 2013 - 11:56 p.m.
2013-01-17

Los últimos 10 años de su vida, Raquel Bernal Salazar los ha dedicado a la investigación y la docencia universitaria.

Un tema ha guiado su inquietud como investigadora: la importancia que tienen el cuidado y la atención en la primera infancia para el buen desempeño económico de un país, y para evitar el analfabetismo, la deserción escolar, la disminución la prostitución y de la maternidad de menores de edad.

Sus estudios y análisis han tenido eco en las estrategias de Planeación Nacional y del Bienestar Familiar, y eso la motiva para seguir haciendo su aporte desde la academia.

Recientemente, esa dedicación fue reconocida con el premio Juan Luis Londoño de la Cuesta.

La investigadora, economista y profesora de la Universidad de los Andes, habló con Portafolio.

¿Cuándo y por qué surge el interés por la primera infancia?

Es una inquietud personal y fue inspirada cuando aún no tenía hijos. Tuve una mamá dedicada a ser madre y no al trabajo, y me inquietó el destino de los hijos con madres trabajadoras y las implicaciones que eso tenía en la sociedad.

Hay un efecto del empleo maternal sobre el desarrollo cognitivo de los menores.

Que las madres trabajen es una situación que no tiene reversa y, es mejor para la economía que haya más mano de obra produciendo- pero sin desatender a los menores.

¿Qué hacer entonces ante esa realidad?

Entender que las inversiones en primera infancia son importantes y determinantes para el desempeño en la adultez.

Es algo que influye en aspectos de la economía de crecimiento.

¿Cuál debe ser la ruta?

Hay que pensar cómo compensar esa falta de tiempo de la madre con sus hijos. Se necesita garantizar que el cuidado de los niños por parte de las madres comunitarias sea de alta calidad.

La ausencia de la madre se puede compensar por alguien bien calificado, en un centro especializado con buen servicio. Los niños hoy son atendidos en centros comunitarios que no aseguran calidad y por madres comunitarias poco capacitadas.

Pero, ¿el Estado y los gobiernos no tienen otras prioridades?

Pero eso está cambiando.

En Colombia hay un impulso de la Primera Dama por la primera infancia y el tema ya tiene asignación presupuestal.

El aporte ha aumentado en el último año y medio gracias a la estrategia ‘De cero a siempre’, y siento que hay una corriente académica y política para darle importancia a la primera infancia. Es clave entender que si se atiende, se disminuyen el crimen, los embarazos antes de tiempo, el abandono escolar.

Hay que garantizar sostenibilidad, que sea política de Estado y no solo de gobierno.

¿Qué papel debe cumplir el sector privado?

Las alianzas público-privadas son claves, y en Colombia fundaciones como Carulla o Éxito trabajan muy juiciosas.

Eso es sostenibilidad financiera e institucional.

¿Qué se le debe garantizar a la primera infancia?

La mejor nutrición, el estímulo temprano, el ambiente de afecto en el hogar, la calidad de la atención de los centros comunitarios, los procesos educativos durante los primeros años, pues afectan el futuro de los niños, sus probabilidades de éxito educativo, de empleo, de producción, de una vida respetuosa de la ley y la convivencia.

Tras sus investigaciones, ¿qué le preocupa?

En Colombia hay 2,5 millones de niños de cero a cinco años en situación socioeconómica vulnerable.

Hay que atender prioritariamente a la mitad, a los menores, de cero a tres. Para cubrir 1,3 millones de niños se requieren 74.000 profesionales en preescolar, psicología, trabajo social y pedagogía. Hay 7.000.

Existe una brecha entre lo que se necesita y lo que se produce. Madres comunitarias hay 65.000, pero no tienen capacitación suficiente.

El reto es cómo promover esas carreras. De nada sirve la infraestructura sin personal adecuado.

¿Han tenido buena respuesta esos hallazgos?

Ha sido una labor ardua, pero se avanza, he trabajado de cerca con el ICBF y con DNP, que han rediseñado estrategias de mejoramiento de la modalidad de atención a los niños.

¿Cómo hace usted, al tener que salir cada mañana y dejar a sus dos hijos?

Todos los días enfrento esa dualidad. Soy madre de Juan Miguel, de cuatro años, y de Sofía, de nueve meses.

La academia me da flexibilidad laboral y puedo dedicarme a mis investigaciones de 8 a 12 de la noche y a acompañar a mis hijos a sus reuniones en las tardes.

Así me siento una mamá menos culpable.

La calidad del tiempo es mejor que la cantidad.

¿Qué significa el premio Juan Luis Londoño?

Es un reconocimiento justo a que mis investigaciones se vean reflejadas en el diseño de políticas públicas y que tengan efectos en el bienestar de niños y niñas de este país.

¿En qué consiste el premio Juan Luis Londoño de la Cuesta?

Este premio se da cada dos años a un economista de menos de 40 años que haya hecho contribuciones significativas al diseño de políticas que contribuyan al bienestar de los colombianos.

Se otorga en memoria de un economista que se destacó por sus investigaciones académicas y por su capacidad para poner en práctica complejas políticas de bienestar en el Estado. Este año, además de Raquel Bernal, el jurado decidió darle una mención especial a Alejandro Varela Villegas, médico caleño con una experiencia exitosa y creativa de gestión de políticas públicas.

El jurado del premio estuvo conformado por Olga Lucía Acosta, Carlos Eduardo Vélez, Ana María Ibáñez, Alejandro Gaviria y Felipe Barrera.

El premio es otorgado por la Fundación Juan Luis Londoño de la Cuesta, constituida en el 2006. Se entregará en febrero, para conmemorar los 10 años de la muerte de Juan Luis Londoño.