Auge y receso en Colombia a finales de siglo

Auge y receso en Colombia a finales de siglo

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julio 23 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-23

 La crisis económica que sacudió a Colombia desde agosto de 1998 hasta finales de 1999 fue la más fuerte del siglo XX. La epidemia se inició en el hasta entonces boyante sureste del Asia: Tailandia tuvo un colapso financiero a mediados de 1997 que se propagó rápidamente a los países vecinos -Indonesia, Malasia, Taiwán y hasta Corea del Sur- de donde los inversionistas sacaban sus capitales en medio de enormes pérdidas.

La crisis se propagó a los países del este europeo en 1998; Rusia declaró la moratoria sobre su deuda externa en agosto de 1998 que tuvo un devastador efecto psicológico sobre los mercados de activos de los llamados países emergentes.

El contagio a la América Latina se dio prontamente, acusando una salida de capital tanto de propios como de extranjeros que tuvo efectos devastadores sobre la actividad de los países con mayor endeudamiento externo. Según la Cepal, en 1999 el crecimiento económico se contrajo en Argentina (-3,4%, Chile (-0,8%), Ecuador (-6,3%), Venezuela (-6,0) y Colombia (-4,2%).

La crisis fue identificada por los economistas, siempre tan inventivos, como una 'frenada súbita de capital', en una fase de creciente globalización de capitales que puso en cuestión la apertura financiera de los países que habían acudido a ella sin reservas.

Esta primera crisis financiera desacreditó los impulsos liberales que habían sacudido al mundo durante los locos años 90, como los llamara Joseph Stiglitz (2003). La disolución del imperio soviético en 1989 y el desarrollo capitalista de China habían enterrado el socialismo real definitivamente.

Estados Unidos entraba en un largo auge favorecido por políticas fiscales superavitarias que contribuyeron a una expansión sin precedentes de su economía, aunque al costo social de mantener a 30% de la población sin seguro de salud y sin reparar una deteriorada infraestructura de transporte y de energía.

También la política monetaria se tornaba sistemáticamente permisiva favoreciendo el endeudamiento de hogares y empresas. El capitalismo tomaba nuevos aires y favorecía el libre movimiento de bienes, servicios y capitales por doquier.

El Consenso de Washington lideró las reformas para reducir la intervención del Estado y ampliar el reino del mercado en medio de la euforia de los espíritus empresariales en toda la América Latina.

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