Aumento del salario mínimo de 2008 ya se esfumó por cuenta de la inflación

En solo seis meses, la canasta familiar de las personas de ingresos bajos subió 7,99 por ciento, mientras que su sueldo había sido ajustado en 6,41 por ciento.

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julio 02 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-02

Y seguirá así por el resto del año, mientras los precios continuarán creciendo en los otros seis meses.

Desde 1998, el salario mínimo no perdía tanta capacidad de compra en el primer semestre, y está en su nivel real más bajo de los últimos dos años y medio, es decir, desde diciembre del 2005.

Aunque las personas que ganan más del mínimo también están afectadas, dado que su salario subió en proporciones similares, la diferencia está en que su costo de vida ha subido menos (5,95 por ciento para los de ingresos medios y 3,92 por ciento para los más pudientes).

La explicación para este fenómeno está en el hecho de que los alimentos son los culpables de la mayor inflación y como son los pobres quienes destinan un mayor porcentaje de sus ingresos a la compra de comida, también son los más golpeados por la carestía que registran productos como la papa y el arroz, que entre enero y junio subieron 152 y 34 por ciento, respectivamente.

Justamente por la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores, desde ya se prevé que la próxima negociación del salario mínimo a final de este año, va a estar más complicada que nunca, pues los sindicatos cada vez creen menos en la meta de inflación del Banco de la República (que para este año es máximo de 4,5 por ciento) y no se van a conformar con incrementos similares a los que se hicieron para el 2007 (cuando no se cumplió la meta) ni para el 2008 (cuando todo indica que tampoco se va a cumplir).

De hecho, Julio Roberto Gómez, presidente de la CGT, aseguró que esa aspiración de los sindicatos fue la que llevó a que el año pasado el incremento del mínimo se hiciera por decreto, pues los trabajadores buscaban un aumento de 5 puntos más inflación causada, es decir, un ajuste del 10,69 por ciento.

"El argumento para que eso no se diera es que si los salarios se suben mucho se afecta la inflación, pero si esto fuera cierto en los países desarrollados no podrían tener buenos sueldos", dijo Gómez y agregó que por este motivo hoy en una reunión de la comisión permanente de concertación propondrá que realice un ajuste inmediato del salario, para que los trabajadores no sigan perdiendo.

Según el dirigente gremial aunque este tipo de aumentos extraordinarios, que no tienen antecedentes en el país, se pueden hacer porque la Constitución establece que el salario tiene un carácter vital y móvil, lo que implica que si los precios se disparan, el poder adquisitivo también debe subir.

Álvaro Montenegro, profesor de economía de la Universidad Javeriana, no ve muy viable esa idea (como tampoco Apecides Alvis, presidente de la CTC), pues hacer ese tipo de cambios genera mucho ruido en la economía e implica un cambio constante en las reglas de juego.

No obstante, señala que la capacidad de compra que perdieron los trabajadores en el primer semestre ya no se podrá recuperar, incluso si la inflación cede en el segundo semestre del año, tal como ocurre todos los años.

"La inflación es estacional en Colombia y siempre la del primer semestre es mayor que la del segundo, pero en esta ocasión por más de que se empiecen a cosechar más alimentos en la segunda parte del año, no se pueden esperar precios mucho más bajos de la comida porque algunos de los factores que la tienen cara no han corregido su tendencia alcista, como los insumos y los combustibles", dice Montenegro.

Si bien esta no sería la primera vez que el salario crece menos que la inflación, el problema de hoy es que como el costo de vida es menor y cualquier desfase se siente con más fuerza. Cuando los precios subían 25 y 30 por ciento si los salarios crecían uno o dos puntos menos no se sentía tanto, pero hoy es más dañino porque en una inflación de 7,18 por ciento, cualquier desfase se siente más duro, insiste Montenegro.

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