Aumento en tasas abrió debate sobre futura autonomía del Banco de la República

Entre los motivos de preocupación está la decisión que deberá tomar el presidente Álvaro Uribe sobre el próximo cambio de dos codirectores del Emisor.

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julio 28 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-28

Si pone como escudo al "pueblo colombiano" para que el Banco de la República actúe de determinada manera, qué podrá esperarse en los próximos meses cuando la mayoría de integrantes de la Junta haya sido nombrada por él, señaló Salomón Kalmanovitz, ex codirector del banco central y actual decano de Economía de la Universidad Tadeo Lozano.

"Ahora resulta que las decisiones técnicas deben ser consultadas con el pueblo. Y la lógica que usa el Presidente, si se puede catalogar como tal, es la polarización", agregó.

Afirma además que "la decisión clave sobre la independencia del Banco de la República se tomará en enero del 2009, cuando el Presidente habrá nombrado a toda la Junta. Si opta por nombrar amigos palaciegos, el Banco se volverá otra ruina institucional.

Si, por el contrario, nombra buenos y reputados técnicos, salvará una de las mejores instituciones que creó la Constitución de 1991", sostiene.

Por su parte, el también ex codirector del Emisor y actual presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), Sergio Clavijo, dice que hay un desbalance entre periodo presidencial y la vigencia de los miembros de la Junta.

"Infortunadamente, cuando la Corte Constitucional declaró exequible la reelección no aclaró que a los organismos de control debían extenderse sus periodos. Afortunadamente, el Banco de la República ha demostrado su independencia y confiamos en que el Ejecutivo comprenda que eso debe seguir siendo así", dice Clavijo.

Señala además que "la Constitución puso al Ministro de Hacienda en la Junta para que diera sus argumentaciones técnicas y ese debate debe darse dentro del Banco de la República. Es poco procedente preguntarle al pueblo sobre las decisiones del Emisor".

Diferencias entre el presidente Uribe y el Emisor

Mientras en el Banco de la República caía mal la reacción del sábado del presidente Álvaro Uribe, luego de que la junta directiva de la entidad subió las tasas de interés, entre expertos se abría el debate sobre lo que puede significar una confrontación así para la independencia del Emisor.

El Presidente dijo que "ninguna institución puede estar tomando decisiones sin oír al pueblo colombiano". Ante esas palabras, expertos como el ex ministro de Hacienda Guillermo Perry dijeron que en vez de criticar al Emisor, "sería mucho más constructivo que el Gobierno hiciera bien sus cosas".

"El Ejecutivo dice que le preocupan la inflación y la revaluación, pero no hace nada para frenarlas. Por eso debe cumplir, primero, con la reducción efectiva del gasto y, segundo, adelantar una coordinación de las tareas económicas con el Emisor. Este ha sido el único gobierno que no ha querido coordinar los grandes temas económicos con el Banco", dice Perry.

Pero en el Banco no hay ambiente de pelea con el Gobierno. Allí hay quienes advierten que los bancos centrales no negocian sino que hablan con el Gobierno. Y puntualizan que no están exigiendo que baje el déficit fiscal, pero si el gobierno crea espacios para bajar la inflación, como ajustar el gasto, eso es una ayuda para el banco central.

A pesar de la incomodidad que generaron las palabras del Presidente, la Junta no se referirá a ellas, una actitud que es de esperarse si se tiene en cuenta que la comunicación del banco con el público es un delicado capítulo, aparte de la política a su cargo.

En lugar de pensar cómo responderle a Uribe, el Emisor viene trabajando en una campaña para explicar masivamente la inflación, pues siente que hay un gran desinterés sobre el tema. Al mismo tiempo, se tiene la percepción de que los gobiernos se olvidan del tema, pues se va incubando en plazos largos, y quisieran dejarle el problema a la siguiente administración.

La preocupación por los precios es tan seria que el gerente del Emisor, José Darío Uribe, canceló un viaje al exterior, y para mañana se adelantó en el Congreso la presentación del informe trimestral de inflación. El viernes sale el dato de julio, que esperan que sea malo, pero lo peor estaría por venir en el 2009 y el 2010, si no se actúa con decisión.

La reacción de Uribe se presentó un día después de que la junta directiva del Emisor decidió subir su tasa de intervención de 9,75 a 10 por ciento en una reunión que fue calificada por el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, de muy agitada. Sin embargo, quienes recuerdan las discusiones con el anterior ministro, Alberto Carrasquilla, dicen que eran más encendidas y en un nivel técnico similar al de los codirectores.

Gremios contra el Banco

Además del presidente Uribe, algunos dirigentes gremiales la emprendieron contra la decisión del Banco. Tulio Zuluaga, presidente de Asopartes, dice que el Banco tiene una mirada muy miope sobre la economía: "Preferimos inflación con reactivación de la economía que una deflación con baja producción y desempleo en alza".

Por su parte, Norman Correa, presidente de Acopi, dice que el banco central se equivocó con la decisión. Aumentos en los intereses -dice Correa- no ayudan a las empresas en dificultades y menos aun van a ayudar a enfrentar las alzas de precios del petróleo y los alimentos, que son los que están empujando la inflación. Por esto, el Banco debe reducir su tasa.

Ante posiciones como esta, entre los codirectores se ha discutido que todo apunta este año a un crecimiento de 4,5 por ciento, que no es una hecatombe, sino el promedio de los últimos 40 años.

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