El autogol del Vice

En los primeros días del mes de enero del año en curso, el vicepresidente Angelino Garzón puso a correr al alto gobierno, cuando muy acertadamente y sin que necesariamente esto estuviese dentro de sus funciones y atribuciones, pidió la revisión del Decreto que fijaba el incremento en el salario mínimo legal para el 2011.

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septiembre 19 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-09-19

Los datos entregados en su momento por el Dane demostraban que el aumento decretado no alcanzaba a cubrir el impacto inflacionario en el nivel de ingresos bajos de la población, donde es razonable pensar que más incidencia tiene el tema del salario mínimo. El Presidente de la República, prácticamente sin consultar a sus subalternos de Hacienda y de Protección Social, encontró ajustada a la realidad la solicitud de su Vicepresidente y modificó al alza el monto inicialmente decretado. Esto estuvo bien y la intervención del Vicepresidente fue apropiada, pues se basó precisamente en información oficial suministrada por la agencia oficial - léase el Dane-, que tiene la responsabilidad de medir e informar mes a mes la evolución del costo de vida en Colombia a través del IPC. Por el contrario, lo que acaba de ocurrir con el mismo señor Vicepresidente, en cuanto a poner en duda el informe del Departamento Nacional de Planeación (DPN) sobre la medición de la pobreza en Colombia, es un suceso totalmente desafortunado y ofensivo para una entidad pública que, con todas las fallas que a nivel humano puedan presentarse, es reconocida local e internacional en función de la idoneidad y profesionalismo de sus directivos y de todos sus colaboradores en general. El pronunciamiento del Vicepresidente, no exento de un tufillo populista ya trasnochado, cuestiona, sin argumentos sólidos, la metodología y las conclusiones emanadas de un cuerpo interdisciplinario en el que tuvieron parte activa expertos internacionales y el cual trabajó por más de tres años con el único fin de cuantificar científicamente un problema de tanta envergadura como es la pobreza en sus dos niveles de relativa y absoluta. Todos desearíamos que en Colombia no hubiese una sola persona en ninguna de esas dos categorías, pero el origen y las causas de la pobreza no están ni dependen de los procedimientos utilizados para su medición. En honor a la verdad, la arremetida del Vicepresidente no es contra los funcionarios del DNP ni tampoco el reto de ir a mercar un día a Corabastos, la apuesta es directamente con su superior jerárquico -su, del Vice- o sea con el presidente Santos, quien fue el primero no sólo en acoger el informe, sino en darle toda la credibilidad del caso a través de declaraciones públicas en las cuales mostraba su regocijo como máxima autoridad de la nación. A los observadores internacionales no les va a quedar nada fácil entender o aceptar esta dualidad o bipolaridad de actitud en cabeza de los dos dirigentes de más alto nivel jerárquico en Colombia. De la misma forma, cualquier estadística que en el futuro emane de alguna entidad pública competente será cobijada con manto de duda como suele ocurrir hoy por hoy con la inflación 'oficial' de Argentina o Venezuela. En este doloroso trance, sería bueno que Presidente y Vicepresidente concreten la apuesta sobre el mercado en Corabastos y quien tenga la razón se quede siete años más en el cargo y quien no la tenga, no se inscriba en la fórmula electoral para el 2014. palau@urosario.edu.co helgon

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