Automotrices pequeñas aceleran su tecnología verde

Convencidas de que la demanda por autos ecológicos despegará, sacan al mercado una nueva generación de modelos

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mayo 09 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-09

Motivados por la creencia de que el mercado de vehículos de bajo
consumo de combustible está por arrancar, muchas automotrices pequeñas están apareciendo en Europa y Estados Unidos.  Estas compañías compiten por producir el próximo auto "verde", apostando a que una creciente demanda les permitirá sobrevivir junto a gigantes como GM, Daimler y Toyota.

La mayoría de estas empresas fueron fundadas en los últimos 12 meses y cuentan con el respaldo financiero de firmas de capital de riesgo. Están dirigidas por algunos de los mejores ex ingenieros y diseñadores de la alemana Volkswagen AG y de la famosa escudería de autos de carrera McLaren, del Reino Unido. En respuesta al aumento de los precios de la gasolina y a regulaciones más estrictas sobre las emisiones de gases contaminantes en Europa y EE.UU., las compañías están desarrollando una nueva generación de vehículos híbridos y eléctricos.

Muchas de las empresas verdes esperan poder seguir los pasos del fabricante californiano Tesla Motors Inc. Fundada hace cinco años, Tesla presentó en 2006 un auto deportivo de propulsión eléctrica. El descapotable de esta automotriz entró en línea de ensamblaje el mes pasado y ya ha vendido toda la producción del primer año.  Un desafío para estas pequeñas empresas es la dura competencia de los gigantes de la industria. Daimler AG, Toyota Motor Corp., General Motors Corp., Renault SA y Mitsubishi Corp. están desarrollando una nueva generación de vehículos eléctricos.

Algunas de las nuevas empresas planean fabricar y vender autos, yendo cabeza a cabeza con automotrices como Toyota, fabricante del exitoso híbrido Prius. Otras esperan delegar en compañías más grandes la fabricación de los autos, o vender su tecnología, aprovechándose de la creciente tendencia entre las grandes automotrices a comprar tecnologías clave de otras empresas.  "En los últimos 20 años, muchas compañías de autos concluyeron que era una ventaja desarrollar y poseer cosas en forma exclusiva.
Eso está cambiando", dice Henrik Fisker, ex director de diseño de Ford Motor Co. y Aston Martin.

Fisker ahora dirige Fisker Automotive Inc., una empresa con sede en California que fundó en 2007 para desarrollar un auto deportivo híbrido, el Karma. Fisker espera lanzar el próximo año al mercado su auto que podrá alcanzar una velocidad de 200 kilómetros por hora. El precio oscila entre US$80.000 y US$100.000.

Gordon Murray, ex director técnico de McLaren, y un grupo de ingenieros abandonaron la compañía el año pasado. El ciudadano británico de 61 años, oriundo de Sudáfrica, formó Gordon Murray Design Ltd. y se mudó a un edificio en las afueras de Londres.  Murray planea usar la experiencia que tiene su equipo en materiales plásticos compuestos livianos ¿desarrollados durante la construcción de autos de Fórmula Uno y el carro deportivo Mercedes-Benz McLaren SLR¿ para fabricar un auto pequeño para uso en ciudad. Tiene el respaldo de la empresa de capital de riesgo de Silicon Valley MDV-Mohr Davidow Ventures. El auto será liviano y capaz de incorporar una variedad de trenes motrices, dice Murray, incluyendo híbridos, eléctricos y a gasolina.

Venta de diseños

A Murray no le interesa ensamblar su auto o establecer una cadena de concesionarios para venderlo. En su lugar, espera vender el diseño a una gran compañía automotriz o a otra corporación ¿"como Sony, por ejemplo"¿ que está ansiosa por añadir un vehículo verde a su portafolio. Las nuevas empresas están entrando a un mercado notoriamente duro. Pero los analistas dicen que la reducción de los presupuestos de investigación  y desarrollo en las grandes automotrices

¿ y su interés en obtener ayuda de afuera para desarrollar tecnologías clave¿ha abierto el camino a las pequeñas empresas.

Las grandes automotrices ahora desarrollan y fabrican con talento propio aproximadamente sólo un 20% de un auto nuevo, según Ferdinand Dudenhöff er, profesor de investigación automotriz en la Universidad de Ciencias Aplicadas Gelsenkirchen, en Alemania. El mes pasado, por ejemplo, Daimler presentó una tecnología de batería para la limusina S-Class de Mercedes-Benz que desarrolló junto al proveedor de llantas y partes Continental AG. Daimler redujo sus gastos en investigación y desarrollo a 4.148 millones de euros (unos US$6.383 millones) el año pasado de 7.241 millones de euros en 2000.

Un mal augurio es que iniciativas anteriores para lanzar autos verdes han estado plagadas de problemas. El Insight de Honda Motor Co., lanzado en 1999, y el Golf Ecomatic de Volkswagen, que debutó a principios de los años 90, fueron vehículos eficientes en combustible que salieron al mercado antes de que los consumidores desarrollaran una conciencia ecológica y por lo tanto no ganaron la aceptación del mercado masivo.  Desde su diseño inicial a su versión más reciente, el Smart de Daimler costó por lo menos 16 años y miles de millones de euros en pérdidas.

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